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30 10 2020

Una nueva gesta pacífica


Autor: Fabio Quetglas









Al igual que en 1983, Argentina necesita una nueva gesta pacífica.

Desde aquella epopeya, el país se ha alejado de las respuestas autoritarias.

Sin embargo, nuestros problemas continúan siendo extremadamente recurrentes, nuestras respuestas repetitivas y los resultados cada vez más insuficientes.

La pandemia ha puesto en evidencia la precariedad de algunos servicios públicos.

Lo que ayer era la vergüenza de vivir en un país maniatado, hoy es la sombra de una pobreza que se agiganta.

Alfonsín nos dijo, que la democracia no podía nacer con la deuda ética de ignorar los crímenes del pasado. 

Hoy la democracia argentina tiene que elaborar la hoja de ruta para superar la pobreza.

La pobreza crece en la mentira.

Nadie es dueño de la verdad, pero es evidente que es engañoso decir que la solución es fácil, tan engañoso como decir que Argentina no tiene solución.

Esta de moda decir que necesitamos un acuerdo, pero el mismo tiene que basarse en la verdad, y no ser un ejercicio voluntarista o un espectáculo para la T.V

Para ser mejores y doblegar la pobreza, deberemos ser más estrictos con en el cumplimiento de la Ley, más austeros con los recursos públicos, más profesionales en el manejo del Estado, más productivos (trabajar más, estudiar más, organizarnos mejor).

La pobreza no se resuelve con gestualidad o con testimonio (por importantes que sean).

Hubo un momento donde el horror autoritario nos sacudió a todos, hoy tenemos que movilizarnos por un país prospero y emprendedor. Hacerlo requiere de determinación, de algunos acuerdos, pero sobre todo de constituir una nueva convicción social: No seremos más justos, sino estamos dispuestos a transitar el camino de una nueva convivencia económica.

No será asediando a las empresas, pero tampoco tolerando el monopolio; no será ignorando el déficit y tampoco depreciando al Estado.

El acuerdo que Argentina necesita debe ser ético y contemporáneo.

Ético, basándose en la idea que el ejercicio del poder es servicio y que cualquier desvió de esa idea es una claudicación.

Contemporáneo, o sea al mismo tiempo competitivo, tecnológico, ambiental, paritario y orientado a nuestra integración global.

Honrar el 83, es transitar pacíficamente una nueva gesta a la altura de este tiempo.