menu
Opinión 09 11 2020

Suspender las PASO: ¿Estrategia económica y sanitaria o política?


Autor: Julián Álvarez Sansone









Según trascendió en los medios, hace tiempo se viene analizando con silencio y cautela la posibilidad de suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del año próximo, cuando se deberán realizar las elecciones legislativas en todo el territorio nacional.

El mecanismo de internas partidarias creado por el kirchnerismo en el 2009, luego de perder Nestor Kirchner contra Francisco De Narváez en las legislativas de la provincia de Buenos Aires, y utilizado por primera vez en las elecciones del año 2011, serían aplazadas diez años después de esa fecha en el 2021. El argumento que sostienen desde el riñón del Frente de Todos es esencialmente sanitario y plantea que, como se viviría en la segunda ola de la pandemia, sería contraproducente obligar a movilizarse a millones de argentinos en las dos oportunidades que corresponden a agosto y octubre. A esto, además, se le debe sumar el otro argumento económico: dada la fuerte crisis que la pandemia provocó en la economía argentina, sería mejor ahorrarse ese gasto de miles de millones de pesos en una elección "interna" y utilizarlos para la pandemia.

Si bien es cierto que en los últimos días diversos actores políticos del oficialismo (como el Ministro de Salud Ginés González García) se mostraron esperanzados por la llegada de la vacuna a partir de diciembre, también es cierto que las campañas de vacunación son esencialmente un proceso prolongado de varios meses de duración. Sumado a esto, se presupone que la flamante vacuna rusa (Sputnik V) tendría dos aplicaciones (contaría con un "refuerzo" posterior a la primera aplicación).

Por esto, entre otras razones, desde la Casa Rosada consideran que no sería prudente realizar una votación en agosto cuando la segunda ola podría estar en su pico. Así, desde el oficialismo analizan la posibilidad de realizar los comicios sólo en octubre.

También, desde la administración de los Fernández-Fernández creen que en esta oportunidad no sería mal visto por la ciudadanía que, con una economía dañada y un país viviendo un potencial pico de una pandemia, se suspendan las elecciones de agosto ahorrando los varios miles de millones de pesos que cuestan las PASO.

Ahora bien, si bien esos argumentos económicos y sanitarios son verosímiles y pueden sonar razonables, lo cierto es que podría haber un motivo político detrás.  Las PASO podrían ser beneficiosas para la oposición dado que podrían servir de mecanismo para dirimir las diferencias entre los sectores que responden a los "halcones" (Bullrich y Piccheto) y los sectores ligados a las  "palomas" ( Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal). Por el contrario, las PASO podrían ser perjudiciales para el actual oficialismo ya que sus máximas figuras (Alberto, Cristina, Kicilloff, Massa y Máximo Kirchner) no podrán competir. Además, una derrota en agosto podría desencadenar una derrota aún más fuerte y definitiva en las elecciones intermedias de octubre.  Así, dada la escasez de nombres convocantes, algunos analistas anticipan que en las próximas elecciones "el candidato será el gobierno", pero ciertamente la administración Fernández-Fernández no tiene muchos logros para mostrar: la economía está en crisis, el manejo de la pandemia fue desastroso, la inflación está imparable, el dólar está incontenible y la pobreza no para de aumentar.  

Dado este diagnóstico, en el oficialismo sólo pueden aspirar a cumplir tres objetivos de cara a las próximas elecciones: que llegue la vacuna pronto, que se inicie el repunte de la economía y que se mantenga la unidad. Desde el gobierno apuntan a una llegada rápida de la vacuna para poder volver a la antigua y extrañable normalidad; que crezca el consumo (y eso motorice la economía); y que con unidad puedan tener una elección respetable. Con esos tres logros y una oposición dividida, apuntan a ganar las próximas elecciones pese a que la gestión de la pandemia y el rumbo de la economía dejen mucho que desear.