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Opinión 09 05 2021

Ser o no ser AMBA


Autor: Facundo Suárez Lastra









El AMBA es y no es. Es una realidad sociodemográfica, con unos 17 millones de habitantes, el 37% de la población del país. Ingresan diariamente a la CABA  alrededor de 3 millones de personas provenientes del Gran Buenos Aires.

La mayoría de los 33 hospitales públicos de la CABA fueron creados con el propósito de atender la Ciudad y la región metropolitana y son hoy el principal soporte frente a la pandemia.

En términos de transporte, carece de toda lógica que los ferrocarriles suburbanos que conectan viajes entre municipios del Gran Buenos Aires, y entre ellos y la CABA, estén manejados y financiados por el estado nacional.

No hay aglomerado metropolitano en el mundo que tenga un sistema de subterráneos limitado a su área central. Esto es simplemente ridículo.

El AMBA concentra casi la mitad del PBI del país, repartiéndose en partes similares entre la CABA y el GBA. Reúne casi la mitad del trabajo privado registrado, al tiempo que aglutina al 36% de las empresas privadas formales y el 47% de las empresas industriales.

Comparada con otras regiones metropolitanas de Iberoamérica (todas poseen modelos de articulación regional), el AMBA concentra el 37% de la población del país, mientras que San Pablo es el 10% -que se le eleva al 16% si tomamos la Macro metrópolis Paulista-, 16% también representa la metrópolis de México sobre ese país, al tiempo que quienes habitan el área metropolitana de Barcelona son el 8% del total de España.

El Área Metropolitana de Buenos Aires es una realidad que la política se ha negado a mirar.

El AMBA es una realidad geográfica y social, pero no es una región que tenga un orden institucional. No está dotada de gobierno, ni de un ámbito público donde se la piense, donde se la planifique y se programen políticas y se las ejecute.

Esto explica la debilidad estructural que tienen los tres gobiernos con competencias diversas, a los que hay que agregar los municipios y una sola cosa en común: la impotencia para resolver sus problemas.

El impacto en lo sanitario, económico y social que tiene el COVID-19 sobre el AMBA, nos convoca a reorganizar la región.

La enormidad de los desafíos a futuro y de las tareas por delante en la región, hacen indispensable que haya un espacio donde pensarla, organizarla, coordinar los esfuerzos y establecer las prioridades. No una riña de gallos donde todos pierden.

Frente al DNU presidencial que dispuso el cese de las clases presenciales en el AMBA, espacio jurídico inexistente como tal, el fallo de la Corte sostuvo que el sistema federal argentino se compone con sujetos jurídicos “necesarios” o “inexorables”, mencionados explícitamente en la Constitución.

El Estado Nacional, las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y un sujeto jurídico “posible” o “eventual” como es la región.

No existe en términos institucionales la región metropolitana de Buenos Aires, su conformación requiere según el art. 124, la decisión de las provincias, en este caso la de Buenos Aires y CABA y siempre con conocimiento del Congreso de la Nación.

Desde hace años vengo bregando por esto en conferencias, artículos, declaraciones y manifestaciones a los medios de comunicación.

El presidente Macri, que venía de gobernar la CABA y conocía esta situación creó un consejo consultivo para el área metropolitana de Buenos Aires del que fui designado Secretario. Después de un año de trabajo se produjo un documento final con una propuesta organizativa para la región. En esta etapa legislativa, junto con el diputado Fabio Quetglas, presentamos un proyecto de ley en el mismo sentido.

Proponemos la creación de la Agencia para la Región Metropolitana de Buenos Aires, un organismo interjurisdiccional, integrado por la Nación, la Provincia de Buenos Aires, y la CABA, con participación de los Municipios.

Tendrá funciones de articulación, planeamiento, diseño, ejecución y control de lineamientos de políticas públicas de carácter interjurisdiccional, para los temas de la región.

Los desafíos que nos impone la pandemia hacen necesario disponer de recursos para políticas sustantivas. Los ingresos públicos están condicionados por una situación económica muy frágil, no podemos postergar una reforma indispensable para atender urgencias sociales, económicas, ambientales y de mejora de la calidad de vida.

En el proyecto establecemos que la Agencia no deberá generar nuevos gastos, se financiará con la reasignación de recursos existentes.

Este organismo, similar al existente en casi todas las grandes metrópolis, está llamado a ofrecer beneficios impostergables en el marco de las definiciones políticas pendientes y de la consolidación de la función pública en los distintos niveles de gobierno.

No hay más margen para postergar soluciones que puedan revertir de incapacidad gubernamental para enfrentar la complejidad de la región.

La magnitud de los problemas, la urgencia a que nos interpela el rigor de la pandemia con sus consecuencias en los sanitario económico y educacional, nos instan a encontrar espacios institucionales que permitan en el diálogo, la buena fe, en los términos caracterizados por la Corte como federalismo de concertación para planificar, ejecutar y transformar, esta región inmensa, profunda, llena de injusticias y desigualdades.

Propuestas como estas tienen amplio consenso en el mundo académico, en los gobiernos municipales y en distintos foros y asociaciones tanto públicas como privadas.

Falta que en los más altos niveles de la política se entienda que se requiere más que una foto cada tanto de los titulares del gobierno de la nación, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  Es inentendible que no podamos hacer lo que hace años vienen haciendo para bien, todas las grandes metrópolis del mundo.

Puede sonar presuntuoso o ingenuo, largos años de trabajo en el tema y haber gobernado la Ciudad de Buenos Aires, me animan a convocar al presidente Alberto Fernández, al gobernador Axel Kicillof y al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta a moderar la vocación competitiva y encarar este cambio y modernización de la gobernanza de la región, con patriotismo desprendimiento y generosidad. Es ahora, es necesario.

Publicado en Clarín el 6 de mayo de 2021.

Link https://www.clarin.com/opinion/amba_0_oRR-Yzk0W.html