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Opinión 26 09 2020

Ruth Bader Ginsburg: un ícono para el derecho


Autor: Emilia Cabrera Horn









“Cuando a veces me preguntan cuándo habrá suficientes mujeres en la Corte Suprema y digo 'Cuando haya nueve', la gente se sorprende. Pero durante muchos años hubo nueve hombres, y nadie nunca ha planteado una pregunta al respecto". Ruth Bader Ginsburg

El viernes pasado falleció Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos y una defensora de los derechos de todas las mujeres. Me avisó de su muerte una amiga y, automáticamente, las redes sociales se llenaron de mensajes en su honor y recuerdo.

Como abogada y feminista, me entristeció mucho su muerte y más aún porque hace unas semanas había leído sus declaraciones sobre su deseo de llegar con vida al cambio de gobierno. Me atrevo a decir que deja en su país un vacío similar al que nos dejó la partida de Carmen Argibay.

Ruth Bader Ginsburg nació en 1933 en Brooklyn, hija de inmigrantes. Su madre terminó la escuela secundaria pero no pudo estudiar en la universidad porque la familia privilegió el estudio del tío de Ruth. Por esta historia familiar, al momento de su confirmación como jueza de la Corte, manifestó en honor a su madre: “Ruego que yo sea todo lo que ella hubiera sido de haber vivido en una época en la que las mujeres pudieran aspirar y lograr, y en la que las hijas fueran tan apreciadas como los hijos”.

Bader Ginsburg luego de la secundaria estudió con una beca en la Universidad de Cornell y en 1956 ingresó a la escuela de derecho de la Universidad de Harvard, siendo parte de una clase de 550 personas donde solo 9 eran mujeres. Ella contaba varias anécdotas sobre las dificultades de romper el techo de cristal, incluso recordaba que el Decano le preguntó en una cena ¿Por qué estaba ocupando el lugar de un varón en la facultad de derecho? Luego también estudió y se graduó con honores en la Universidad de Columbia.

Al principio de su carrera atravesó algunas dificultades para conseguir trabajo siendo madre y mujer, a pesar de tener excelentes notas y recomendaciones. Continuó su carrera siendo docente, llegando a ser la primera docente titular de la Universidad de Columbia. Mientras trabajaba como docente en 1969, disimuló su segundo embarazo, ya que estar embarazada era motivo para que su contrato no fuera renovado.

Durante los 60 y 70 empezó a trabajar por los derechos de las mujeres y por la igualdad de género. En 1971 litigó ante la Corte Suprema el caso Reed contra Reed, que fue el primero donde la Corte afirmó la inconstitucionalidad del tratamiento diferenciado para varones y mujeres basándose en la cláusula de protección de la igualdad de la enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos. Otro caso resonante fue aquel en el que patrocinó a la capitana Susan Struck, miembro de la fuerza aérea estadounidense para que pudiera continuar su embarazo cuando la fuerza requería que abortara. El aborto era todavía ilegal en Estados Unidos, pero obligatorio para las mujeres en las fuerzas. Ruth Bader Ginsburg argumentó sobre el derecho de las mujeres de continuar o terminar un embarazo, en este caso el derecho de la capitana Struck a continuar su embarazo. Como abogada litigante trabajó en seis casos ante la Corte Suprema, de los cuales ganó cinco argumentando sobre la igualdad entre hombres y mujeres.

En 1980 el presidente Carter la nombró jueza de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia. En 1993 fue la segunda mujer en llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos cuando fue nominada por Bill Clinton. En una de sus audiencias de confirmación ante el Senado estadounidense RBG proclamó una de sus frases más célebres con relación al derecho a la interrupción de embarazo, cuando dijo que “la decisión de tener o no un hijo es central en la vida de una mujer, para su bienestar y su dignidad. Es una decisión que debe tomar por ella misma. Cuando el gobierno decide controlar esa decisión, está tratando a la mujer como menos que una persona adulta responsable de sus propias decisiones”. Luego de estas audiencias su pliego fue aprobado por 96 votos contra 3.

Durante sus 27 años como jueza dictó célebres sentencias tanto en posiciones mayoritarias como en sus resonantes disidencias. Votó no solo a favor de los derechos de las mujeres y contra la discriminación, sino también a favor del derecho al acceso a la salud, al voto, al matrimonio igualitario y el derecho al acceso a la justicia.

Sobre su vida hay libros, películas, documentales y hasta un libro para niños y niñas. Hizo famosos sus jabots, uno especial incluso que utilizaba cuando presentaba disidencias en los fallos de la Corte. Su imagen puede verse en remeras, tazas y hasta en stickers para autos. Ha sido imitada en programas de televisión, hizo famosa hasta su rutina de ejercicios y es incluso un usual disfraz para niñas.

Este miércoles comenzaron las ceremonias en su homenaje en Washington, donde Ruth Bader Ginsburg fue velada en el edificio de la Corte Suprema y luego en el edificio del Congreso. Desde el viernes hay homenajes y flores que la despiden. Ruth fue la segunda mujer en ser velada en el capitolio, luego de Rosa Parks en 2005.

Esta jueza es una modelo y un icono para quienes estudiamos y ejercemos la abogacía y el derecho desde el feminismo y el compromiso con los derechos de todas las mujeres.

Honraremos su memoria trabajando por la igualdad y por un derecho feminista. Gracias Ruth Bader Ginsburg, ya te extrañamos.