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Opinión 17 01 2021

Qué se pierde con la desescolarización de las generaciones venideras


Autor: Guillermina Tiramonti









En momentos en que en nuestro país se discute si nuevamente tendremos un año sin educación presencial para nuestros niños y jóvenes, creo que corresponde preguntarse ¿para qué?¿con qué propósitos? las sociedades escolarizan a su población.

Es importante que recordemos que la educación es un tema de interés social y no solo de las familias, de los niños y jóvenes , de las corporaciones, de los docentes o incluso de los gobiernos.

La escolarización de las nuevas generaciones es un invento moderno destinado, entre otras cosas, a que la transmisión de la cultura no estuviera supeditado a las condiciones de origen de los niños y jóvenes. O sea para que todos tengan la oportunidad de prender aquello que se requiere para incorporarse al intercambio social. Es cierto que aún con clases presenciales esto no se ha logrado del todo, pero sin presencialidad ha quedado claro que hay una parte de la población que queda excluida del acceso a los instrumentos básicos de la cultura (leer y escribir con mayores o menores niveles de comprensión, hacer cálculos matemáticos y acceder a los principios de la ciencia).

Además de esto la presencialidad escolar genera los hábitos que se requieren para vivir en sociedad, entre ellos la posibilidad de organizar nuestro tiempo, para hacer de él un uso satisfactorio. O sea la capacidad de disponer conscientemente del recurso básico de los seres vivos que es el tiempo. Somos solo tiempo como dijera Borges.

Los hábitos y saberes que adquieren los niños y jóvenes en la escuela son decisivos en la conformación de una ciudadanía regulada por la norma, una convivencia basada en el intercambio de la palabra y una mano de obra con la formación que requiere la producción contemporánea.

Las sociedades se han organizado en base a los tiempos de la escuela. El tiempo del trabajo, el de la reunión familiar y el de la sociabilidad está ordenado en base de las pautas temporales de la escuela.

Todo esto esta interrumpido por la falta de presencialidad escolar. Es cierto que hay una escuela virtual pero su aporte no sustituye las funciones antes señaladas. Solo para algunos grupos sociales suplieron la ausencia de aprendizajes. El resto está vacante.

De modo que no se trata solo de chicos que sufren daño emocional o de familias que tienen dificultades para hacerse cargo de la enseñanza de los hijos, o de escuelas privadas que no pueden sostenerse. Se trata de una sociedad que decide retroceder, sacrificar una parte de sus niños y jóvenes sometiéndolos a la condición de origen que les toco en suerte. Que opta por no producir los recursos humanos que requiere la economía del siglo XXI y abandona toda pretensión de incorporar a todos al intercambio ciudadano.

Mas allá de las declaraciones de los sindicatos y de las luchas de poder que estos protagonizan, son los funcionarios públicos los responsables de la suerte de la educación y dado que se trata de un factor tan importante en la conformación de una sociedad de alcance nacional son las autoridades de este nivel las que deben garantizar la continuidad de la escolarización de nuestros niños y jóvenes.

Publicado en www.tn.com.ar el 17 de enero de 2021.