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Opinión 14 10 2021

Por qué hay que sancionar la ley de etiquetado frontal


Autor: Adolfo Rubinstein









Hace pocos días fracasó por falta de quórum en la Cámara de Diputados la sesión donde se iba a discutir la ley de etiquetado frontal de advertencia (EFA). Este proyecto, aprobado por una amplísima mayoría enel Senado, fue fruto de la construcción colectiva de legisladores del oficialismo y oposición, y donde participaron organizaciones de la sociedad civil, sociedades científicas y universidades, y organismo internacionales como OPS/OMS y Unicef. Esta ley es importante para promover una alimentación más saludable, particularmente en los niños y adolescentes. Pero además es una ley fundamental para atacar los efectos de la pobreza: en nuestro país, los más afectados por la epidemia de malnutrición, sobrepeso y obesidad son las personas pobres.

Miremos los datos. De acuerdo con la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo y a la 2da Encuesta Nacional de Nutrición y Salud realizadas en 2019 por nuestra gestión, dos tercios de los adultos y 40% de los niños y adolescentes, respectivamente, tienen sobrepeso u obesidad. En los adultos, la obesidad aumentó 75% desde la primera encuesta realizada en 2005 y cada vez se concentra más en los pobres, al igual que la mayoría de las enfermedades crónicas. Estos datos se vuelven aún más preocupantes si consideramos que el 40% de la población argentina se encuentra por debajo de la línea de pobreza.

En los niños y adolescentes, el panorama es más alarmante. Mientras que la malnutrición por déficit (bajo peso y baja talla) se ha mantenido estable en menos de 2% desde la primera encuesta en 2005, la malnutrición por exceso de calorías de bajo valor nutricional ha aumentado casi 50%, sobre todo en los menores de cinco años.

La responsabilidad del Estado en esta situación abarca varias aristas. Siete de cada diez escuelas públicas ofrecen algún tipo de alimento o bebida a los chicos, pero mayoritariamente es pastelería o bebidas azucaradas (y los niños compran habitualmente esos mismos productos en los quioscos escolares). Peor aún, de un tercio de los chicos que entran a la escuela primaria con sobrepeso u obesidad,  lo que es ya grave, la mitad de esos mismos niños terminan la escuela con estas condiciones. Esta situación se ha visto agravada por los efectos devastadores que la pandemia y la cuarentena han tenido sobre el aumento de la pobreza y la indigencia en los niños de nuestro país.

El EFA permite identificar a los alimentos envasados con exceso de nutrientes críticos como grasas, azúcares o socio con sellos de color, por ejemplo, octógonos negros. Hay vasta evidencia científica y empírica de que esta regulación reduce el esfuerzo cognitivo y el tiempo para procesar la información, y por lo tanto facilita la elección de alimentos más saludables en el punto de compra. Esta evidencia surge de los resultados en muchos países de la región como Chile, Uruguay, Perú y México, que lo han implementado. Es el sistema mejor comprendido por quienes sólo han alcanzado un nivel de educación básica y también por la población infantil, lo que la vuelve una herramienta sencilla para la evaluación de la composición de un alimento en cuanto a su contenido de nutrientes críticos. Esto contribuye a la prevención del sobrepeso, la obesidad y enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, entre otras, que tienen profundo impacto en la vida de las personas y en el sistema sanitario del país.

Pero, además, el EFA sirve también para estimular a la industria a reformular estos productos con sellos de advertencia por otros más saludables. En este sentido, este proyecto de ley incluye la regulación sobre publicidad de productos con sellos para proteger especialmente a los niños y adolescentes, la promoción de entornos escolares saludables y la elaboración de protocolos de compras públicas para proveer alimentos más sanos a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad o a los beneficiarios de la tarjeta Alimentar.

En resumen, el EFA proporciona información sencilla y práctica en el punto de compra. Esto permite al consumidor conocer el producto y elegir con información completa los alimentos que llevará a su casa.

La inseguridad alimentaria en las familias más pobres de nuestro país no se refleja en el hambre, como a veces se escucha en declaraciones altisonantes, sino en la malnutrición por exceso, reflejada en el aumento del sobrepeso y la obesidad en los niños más pobres. Esta epidemia es sanitaria, pero afecta sobre todo sus oportunidades educativas y su desarrollo mental, es decir el capital social en su conjunto y este es el principal factor que limitará las chances de estos niños de salir alguna vez de la pobreza.

Sin intención de debatir aquí las razones del fracaso de la sesión de la semana pasada, espero que oficialismo y oposición acuerden urgente el tratamiento de este proyecto de ley que cuenta con consenso de casi todos los bloques, a pesar de las diferencias políticas y de la fuerte presión y el lobby que está haciendo la industria alimentaria.

El momento para tratar este proyecto de ley es ahora porque da cuenta de un problema importante y urgente que contribuye a perpetuar la pobreza, como tantos otros que tiene nuestro país y que aún permanecen irresueltos. No es menos importante que la inseguridad, el desempleo o la corrupción. Es absurdo comparar tragedias. Estoy convencido que por primera vez estamos ante una enorme oportunidad. Toda la sociedad y sobre todo los niños, niñas y adolescentes que necesitan un mejor futuro, les van a agradecer esta tan importante decisión que ojalá pueden tomar en estos próximos días.

Publicado en La Nación el 13 de octubre de 2021.

Link https://www.lanacion.com.ar/opinion/por-que-hay-que-sancionar-la-ley-de-etiquetado-frontal-nid13102021/