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Opinión 07 09 2020

Pasos necesarios para la vuelta a las aulas


Autor: Guillermo Suárez









El fuerte llamado de atención de la UNESCO lanzando una “alerta educativa global” pone en perspectiva el carácter global del problema y destaca la profundidad del daño actual y potencial. Las decisiones de varios gobiernos europeos de retomar las actividades presenciales también constituyen signos alentadores.

En el plano local, me interesa destacar dos iniciativas orientadas a dar “pequeños pasos progresivos para que la escuela vuelva a ser el lugar donde los chicos tengan oportunidades de aprendizaje”, como señaló la ministra Soledad Acuña del GCBA. La primera es el documento “Volver a las aulas”, presentado el 26 de agosto pasado por la Fundación Alem. La segunda es el protocolo propuesto por el GCBA

El documento de la Fundación Alem constituye un aporte importante para asumir una discusión imprescindible. El documento, que se presenta como una “hoja de ruta para la reapertura educativa” encadena una serie de quince propuestas para transitar ordenada y decididamente hacia la normalización progresiva de las escuelas.

Me interesa destacar tres de las definiciones del documento. La primera es fundamental: declarar la educación como actividad esencial. Hasta ahora, el gobierno nacional ha considerado que la educación no es una actividad esencial. Y, en consecuencia, no ha adoptado medidas para comenzar a normalizar la situación.

Si se declara que la educación -que, no olvidemos, es un derecho constitucional- es una actividad esencial, hay que empezar a tomar decisiones para hacer efectiva esa declaración; caso contrario, se puede continuar dilatando las decisiones.

La segunda propuesta consiste en priorizar grupos: en el contexto actual no se puede avanzar rápidamente en la normalización de la enseñanza para todos los estudiantes de todos los niveles, por lo que hay que decidir qué es lo más urgente e importante.

El documento define, a mi juicio acertadamente, cuatro conjuntos que requieren atención preferencial: a) Los estudiantes que perdieron el vínculo remoto, que corren alto riesgo de abandono b) Los estudiantes de los últimos años de cada nivel, que necesitan terminar la primaria o la secundaria para continuar con su carrera c) los estudiantes de los primeros años de primaria, en donde los currículos definen el cumplimiento de la alfabetización inicial d) los estudiantes de orientaciones y carreras docentes y técnicas que suspendieron su formación práctica.

 El tercer punto, relacionado con el previo, es el énfasis en detectar y acompañar a estudiantes en riesgo de abandono escolar, relevando información para identificar a estudiantes con trayectorias educativas discontinuas y riesgo de abandono o fracaso escolar, en el marco de la Ley Nro. 27.489 (Cédula Escolar Nacional).

 El documento añade otras dimensiones igualmente relevantes, como el acceso equitativo a la conectividad y a los recursos tecnológicos, la necesidad de diseñar planes institucionales de contingencia, el establecimiento de formas de cooperación entre Nación y provincias, o la extensión de la emergencia educativa a los Jardines de gestión estatal, privada, social o cooperativa que realizan tareas educativas y de cuidado de niños y niñas durante su primera infancia.

El protocolo del Gobierno de la Ciudad está dirigido a uno de los grupos específicos definidos en el documento de la Fundación: los estudiantes que perdieron el vínculo con las escuelas. Los docentes y directivos de la Ciudad, y los estudiantes y sus familias, han hecho un enorme esfuerzo para mantener en funcionamiento el sistema educativo, a través del uso de la virtualidad y de un trabajo perseverante para sostener la enseñanza y la atención de los estudiantes en un contexto muy difícil.

No obstante, hay un porcentaje de los estudiantes -alrededor de 5000 estudiantes, de acuerdo con las estimaciones de las autoridades educativas de la Ciudad- que por diferentes razones no ha establecido o sostenido el vínculo a distancia con la escuela. A ellos está orientado el protocolo, que cumple con condiciones de seguridad establecidas por el ministerio de Salud de la Ciudad.

El rechazo del ministro Trotta a la propuesta del GCBA constituye una mala señal, por el fondo y por la forma, puesta en evidencia en su diálogo con los dirigentes sindicales. Pone en claro que, para el gobierno nacional, la educación no constituye una actividad esencial: el cierre de todas las escuelas del país durante seis meses sin atender a diferencias regionales, etapas en la evolución de la pandemia o poblaciones en riesgo educativo es una muestra más de la incapacidad del oficialismo para llevar adelante políticas de mayor complejidad que el cierre indiscriminado.

Sabemos entonces que el Gobierno nacional no ha ofrecido ni está proponiendo un horizonte claro de salida para cumplir con el derecho a la educación. Nadie pide soluciones inmediatas, pero sí una hoja de ruta clara que vaya anticipando los pasos necesarios para la vuelta a las aulas.

Publicado en Clarín el 7 de septiembre de 2020.

Link https://www.clarin.com/opinion/pasos-necesarios-vuelta-aulas_0_H4X9oOQsO.html