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Opinión 17 09 2020

Medidas de fin de ciclo, en el arranque


Autor: Ramiro Castiñeira









La  constante  pérdida  de  reservas llevó  al  Gobierno  a  aumentar  las restricciones en el mercado de cambios. El objetivo es claro: hacer lo que sea, pero no devaluar. El miedo a devaluar también es claro: mover el dólar oficial despertará la inflación con lo que escalará la pobreza y el conflicto social. 

Las medidas anunciadas sólo permiten estirar la agonía, un parche que no son solución. Creer que esta dinámica se puede estirar hasta las elecciones del año entrante, es no entender el dramatismo de las cuentas públicas y lo pelado que está el BCRA. 

Más restricciones, más brecha 

Las medidas buscan atacar dos frentes por donde el BCRA pierde reservas. El "Dolar ahorro" y la cancelación de deuda externa que estaban haciendo las empresas privadas, aprovechando el pleno acceso que tenían al dólar oficial para ello. 

"Dólar ahorro" 

Al imponer la retención de ganancia del 35%, eleva el costo del dólar en igual magnitud.  

El  dólar  minorista  ahoraes:  Precio minorista $79+ 30% impuesto PAIS + 35% de retención de ganancias. En la práctica, comprar un dólar ahora cuesta $130, pese a que en la pizarra dice $79. 

La medida busca achicar la brecha entre el dólar ahorro y el dólar informal, para desalentar a la clase media a que compre reservas para luego vender en  el  mercado  informal. Con  la  medida,  la  brecha  del  dólar  ahorro  al informal, la achicó de 30% (de $100 a $130) al 11% (de $130 a $145). Al reducir la brecha, reduce el atractivo de comprar dolar ahorro para vender en el mercado informal, además que eleva el costo para poder hacerlo. Pero la  brecha  continúa  presente,  además  que  la  retención  de  ganancias  se podría  recuperar  (obviamente  devaluada),  por  lo  que  no  queda  claro cuanto reducirá la demanda ante una brecha que bajó de 30% a 10%, pero no desapareció. 

Durante agosto 4 millones de personan demandaron su cupo de USD200, lo  que  implicó  al  BCRA  una  pérdida  de  reservas  de  USD800  millones. Septiembre  apuntaba  a  5  millones  de  personas,  USD1.000 millones  de dólares al BCRA. 

"Dólar cancelar deuda externa" 

Toda empresa con deuda externa estaba aprovechando para acceder al mercado oficial de cambios y cancelar su deuda en el exterior ante la creciente y fundada expectativa de devaluación. Durante todo el año fue el principal canal por donde el BCRA perdió dólares, dejando chiquito al "dólar ahorro". En concreto, por dólar ahorro el BCRA perdió $2500 millones en 8 meses, mientras que por cancelación de deuda externa privada, unos USD3.700 millones, además del pago de intereses.

El Gobierno ahora limitó a las empresas el acceso al mercado de cambios para cancelar deuda externa. Dentro de un mes, toda empresa sólo podrá acceder al mercado de cambios por el 40% del vencimiento de capital. Para el 60% restante el Banco Central "invita" a que la empresa bien renegocie con  su  acreedor,  o  bien  pague  con  dólares  que  no  saldrán  del  Banco Central.  Esta  medida  acorrala  a  varias  empresas  con  vencimientos  los próximos meses y con un mercado de cambios con más limitaciones que dólares. La deuda externa privada suma USD80.000 millones y sólo hasta fin de año hay vencimientos de capital por cerca de USD2.000 millones. 

Las promesas de ajuste del presupuesto 2021

Este año el déficit fiscal voló a casi al equivalente a USD30.000 milllones en el año de pandemia. El BCRA lo financió y luego sale a absorber los pesos para esconderlo entre las leliqs. Pero esta política no es gratis. A la fecha ya se duplicó el stock de Leliqs y sus intereses le generan un déficit cuasifiscal  al  BCRA  por  otros  USD10.000  millones.  Es  decir,  el  Estado consolidado tiene un déficit fiscal de USD40.000 millones, 10% del PBI. 

El  Gobierno  recién  presentó  el  presupuesto  con  un  déficit  financiero  de 6.0% del PBI para 2021 (donde 4.5% del PBI es primario). Para llegar a dicha cifra, no sólo tendrá que eliminar todo el gasto extraordinario que generó  la  pandemia  (ATP  e  IFE),  también  tendrá  que elevar  las  tarifas, reducir la asistencia a provincias, casi no tener posibilidad de obra pública y  todavía  sin  aclarar  cuál  será  la  nueva  fórmula  previsional.  Es decir, promete  hacer  un  ajuste  que  dejará  chiquito  al  "gradualismo"  de Cambiemos, en pleno año electoral. Resaltamos el "promete". 

Ahora bien, los ajustes fiscales en Argentina son contractivos porque en su fanatismo del "vivir con lo nuestro" hace décadas que el país tiró al río la llave del comercio exterior. Un ajuste fiscal podría ser socialmente tolerable, si mientras se achica el déficit  fiscal,  crecen  los  negocios  de  comercio  exterior.  

Crece  una alternativa. El  empleado  público  sólo  se  pasaría  al  sector  privado,  con mejores salarios. Pero la política cambiaria de tipos de cambios múltiples y sobre  eso  retenciones,  dinamita  desde  el  arranque toda  posibilidad  de salida vía comercio exterior.

Este punto no es menor porque es ahí donde hace décadas siempre choca Argentina.  La  intención  de reducir  el  déficit  fiscal  sin  abrir  la  salida exportadora  y sin  ser  consciente del  tiempo  que  ello  demanda. Cuando igualmente intenta el ajuste ya sin opciones y a las puertas de una crisis por comerse las reservas, la economía sólo arranca un espiral a la baja. La recesión y la consecuente dinámica social lleva a abortar todo intento de ajuste y la devaluación no controlada termina sincerando la realidad: no hay más guita y obvio, tampoco llegaron milagrosamente las exportaciones. 

El gobierno tiene el boleto comprado a una crisis si pretende hacer el ajuste sin abrir el comercio exterior, tal como asegura esta política cambiaria. Pero también tiene el boleto a una crisis por agotar las reservas del BCRA si pretende  dilatar  el ajuste  fiscal. Ajuste que  se  viene  dilatando  desde  la sintonía fina que este mismo gobierno promocionaba ya hace una década atrás. 

El  tiempo  se  agota,  al  igual  que  las  reservas, por  algo el  mercado  se dolariza, por algo las empresas cierran, por algo el valor de mercado de las empresas argentinas estáen un mínimo desde la última hiper de 1989.

Publicado en Econométrica en septiembre 2020.

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