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13 02 2022

María José Navajas: "seguir con la obligatoriedad de los tapabocas en las aulas es absolutamente arbitrario y perjudicial para los estudiantes de todos los niveles educativos"


Autor: Esteban Lo Presti









Entrevistamos a María José Navajas, quien desde la sociedad civil y junto a otras madres y padres impulsaron Padres Organizados, para hablar del inicio de las clases y las últimas noticias sobre las medidas que se siguen adoptando desde el Estado en esta etapa de la pandemia.

La ciudad de Buenos Aires flexibilizó casi todas las medidas precautorias que se tomaron frente a la pandemia. Sin embargo, mantiene el uso del tapabocas para quienes cursan de cuarto grado en adelante. ¿Por qué crees que toman esta medida? ¿Cuál es la posición de Padres Organizados al respecto?

Sinceramente no sé por qué toman esa medida. No han ofrecido ningún dato verificable para entender los motivos, a pesar de que los anuncios se realizan bajo el argumento de “la evidencia científica”. Lo que está claro es que el uso continuado del barbijo fue muy perjudicial para los más chicos, puntualmente en todo lo que significa el proceso de alfabetización y de lecto-escritura. Esto es algo que ya se podía advertir de antemano y fue reconocido por la propia ministra Acuña cuando se anunció la modificación de los protocolos en noviembre del año pasado. Lo preocupante es que este año inicia con el mismo criterio restrictivo y los chicos que terminaron 3er grado en 2021 (habiendo cursado 2do grado de manera virtual) sólo pudieron estar sin tapabocas cuatro semanas. ¿Cuánto pudieron beneficiarse de la medida y compensar el daño ocasionado en su desarrollo y aprendizaje? Esos chicos van a empezar 4to grado otra vez con barbijo.

Nuestra posición es que seguir con la obligatoriedad de los tapabocas en las aulas es absolutamente arbitrario y perjudicial para los estudiantes de todos los niveles educativos. No hay ninguna evidencia sólida que demuestre la eficacia del uso de barbijos en ámbitos escolares durante tiempos tan prolongados. Acordamos, en principio, que podía ser una medida paliativa hasta que los adultos tuviesen una buena cobertura de vacunas (aunque también es una discusión ética hasta qué punto podemos imponer una medida sobre los niños que sólo busca proteger a sus mayores, discusión que nunca se habilitó en nuestro país). Sin embargo, las autoridades se han empeñado en sostener el barbijo más allá de toda razonabilidad y sentido de los perjuicios que puede generar en los chicos.

Esta semana se realizó un nuevo Space en Twitter de Padres Org. ¿Qué temas se trataron? ¿Qué conclusiones llegaron?

El Space se convocó con la idea de abordar, desde distintos enfoques, las medidas que impulsaron las autoridades nacionales y provinciales en relación con la gestión de la pandemia y que afectan a niños y adolescentes. Participaron especialistas en salud (psicólogos y médicos), también docentes. Los temas que más se desarrollaron fueron los vinculados a la vacunación pediátrica contra el COVID y la obligatoriedad del barbijo en las aulas.

Las conclusiones principales es que resulta urgente que los chicos recuperen su vida sin restricciones. A lo largo de los 2 años de pandemia, se cercenaron derechos fundamentales que afectaron seriamente su salud y sus posibilidades de desarrollo. Desde el confinamiento que se prolongó por meses (recordemos que los chicos no tuvieron permiso para salidas recreativas hasta mediados del 2020), hasta el cierre de las escuelas, con todas las consecuencias negativas que conllevó alejarlos de sus amigos y de sus ámbitos principales de aprendizaje.

Y recuperar su vida significa ni más ni menos que cumplir con un concepto establecido en las leyes de nuestro país y en tratados internacionales. Es decir, el “interés superior del niño”, por el cual todos los chicos tienen derecho a gozar “la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías” reconocidos por la legislación vigente (ley 26.061). Entonces, no se puede imponer ninguna medida de salud que no tenga una relación costo-beneficio positivo para ellos. Ni la vacunación contra el COVID, ni los protocolos escolares que establecen la obligación del uso del barbijo, cumplen con ese criterio.

Esta semana circuló una nueva carta de Padres Org. ¿Qué plantearon en la misma?

Planteamos justamente la urgencia de recobrar un enfoque de las políticas públicas que restituya los derechos de niños y adolescentes, que las autoridades dejen de insistir con medidas que afectan esos derechos y que están completamente disociadas de la evidencia científica disponible hace largo tiempo (y que ha orientado las decisiones de otros países que sí han priorizado el bienestar de los chicos). No se trata de desatender la salud de la población adulta o de los vulnerables, sino de adoptar criterios diferenciados respetando las necesidades de cada grupo. Está claro que las vacunas han sido una gran herramienta para evitar la enfermedad grave en los adultos y bajar la mortalidad por COVID. Desde hace meses que nuestro país está en una situación muy favorable por la cobertura de vacunación, no se justifica de ninguna manera seguir aplicando medidas restrictivas sobre la población que no tiene riesgos significativos frente al COVID (incluso con las nuevas cepas).

Resulta paradójico que, mientras algunos distritos como CABA ya casi dejan atrás las medidas, otras como Santa Cruz discriminarán a los chicos que no tengan aplicadas al menos una dosis de las vacunas. ¿Cuál es la posición de Padres Org en este punto?

Cuando nos enteramos de lo que estaba pasando en Santa Cruz, inmediatamente nos expresamos en nuestras redes: https://twitter.com/padresorg/status/1490759787151179777?s=21

Me cuesta entender que se puedan seguir vulnerando tan impunemente los derechos fundamentales de los niños. Recordemos que, junto a Chubut, Santa Cruz es la provincia donde se perdieron más días de clases por conflictos salariales docentes en los años pre-pandemia. Además, Santa Cruz, fue uno de los distritos que menos días de clases presenciales tuvo en los dos años de pandemia (similar al caso de Formosa).

Mientras todas las actividades volvieron casi a la normalidad, incluso algunas que nunca dejaron de mantenerse en sus puestos de trabajo (como los choferes, los supermercadistas o incluso el personal de salud), todavía hay fuertes resistencias en los gremios docentes de todos los niveles. ¿Qué pensás al respecto?

Me resulta incomprensible. Podía entender las resistencias el año pasado cuando todavía era incipiente la campaña de vacunación y no había suficientes vacunas, mucha gente habrá tenido miedo genuino a enfermarse de gravedad. Es cierto que los discursos en todas partes siguieron esa lógica de aterrorizar a la ciudadanía y a mucha gente le costó salir de ese lugar. Pero es insostenible que el mismo docente que se niega a dar clases presenciales no reconozca que su vida pudo seguir su curso sin mayores inconvenientes gracias a mucha gente que nunca dejó de asistir a sus lugares de trabajo. Se sostuvieron privilegios contrarios a lo que debe regir en una sociedad democrática. Recuerdo casos que nos contaban en las redes de PadresOrg, como el de una mujer joven que trabajaba en la policía de la ciudad. Mientras ella salía a trabajar en beneficio de toda la comunidad, su hija no podía asistir a la escuela y se quedaba sola en su casa, sin ningún adulto responsable.

De a poco empiezan a conocerse estudios de todo el mundo que plantean que las restricciones absolutas que se tomaron en el inicio de la pandemia influyeron muy poco en el índice de decesos provocado por el Covid. Ustedes fueron una de las primeras organizaciones, más relevante aun porque surgen en la sociedad civil, que plantearon la necesidad de normalizar la vida, no solo de los niños, sino de todos. ¿Sentís que de algún modo hay una reivindicación del trabajo que hicieron?

Cuando leo esos estudios pienso en toda la gente que se quedó sin ninguna posibilidad, gente que se fundió, que cayó en la pobreza, que tuvo que depender de un subsidio del Estado, y tantas consecuencias que esa situación tuvo para la vida familiar, no sólo en lo material, sino el impacto en la salud que obviamente excede en mucho al COVID. Me preocupa que todo eso haya sido el resultado de decisiones apresuradas, guiadas por criterios que tienen más que ver con gobiernos autoritarios que con la vida en democracia. Todo eso se instaló con mucha facilidad, no hubo debate. La sociedad acató y hubo una actitud persecutoria contra cualquier disidencia. Eso es sumamente grave y no puede volver a ocurrir. La experiencia en PadresOrg creo que es un buen ejemplo de activismo ciudadano que puede servir para fortalecer nuestras defensas frente a otros avances autoritarios.