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Opinión 01 01 2021

Lammens y un primer año de gestión caracterizado por la discrecionalidad política


Autor: Julián Álvarez Sansone









Como es de público conocimiento, durante este año de pandemia por el coronavirus miles de clubes de barrio debieron cerrar sus puertas. La cuarentena eterna desplegada por el Gobierno de Alberto Fernández afectó a todos los sectores, incluso a los deportivos. Así, todas las carteras debieron tomar decisiones y medidas para hacer convivir las actividades de su sector con la “nueva normalidad”. Bueno, quizás no todos dado que bastantes cuestionamientos tuvo el Ministro de Educación Trotta porque las escuelas permanecieron cerradas durante mucho más tiempo de lo necesario causando un problema socioeducativo sin precedentes, pero no es el objetivo de este artículo de opinión analizar el (pésimo) desempeño de Trotta durante este primer año de gestión, sino que se pondrá el ojo en el Ministro de Deportes y ex candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Matías Lammens.
Lammens asumió su cargo como Ministro de Turismo y Deportes el 10 de diciembre del 2019 por designación del mismísimo Alberto Fernández. Al poco tiempo de asumir, el coronavirus llegó al país y la cuarentena se instaló para quedarse por unos cuantos meses. En ese contexto, es lógico que muchas de las cosas que haya querido hacer  el Ministro no las haya podido hacer. Ahora bien, ¿Qué hizo en su rol de Ministro de Deportes durante el 2020 y cómo lo hizo?

Así como se anunció en su momento con bombos y platillos el Argentina Trabaja por parte del Ministerio de Desarrollo Social de Alicia Kirchner (2009), desde la cartera de Lammens se anunció en junio el programa “Clubes en Obra”, el cual sería, en palabras del Ministro, “la mayor inversión pública de la historia en mejora de infraestructura deportiva para clubes”. El objetivo de este programa sería, según la página oficial del Ministerio, mejorar la infraestructura de 1000 clubes en 500 ciudades generando más de 6000 puestos de trabajo. 

¿Cómo funciona el plan? Según la información oficial, se dispone de 500 millones de pesos brindados por el Estado Nacional para diversas obras. El dinero se puede usar para mano de obra (mediante depósitos en cuentas bancarias) o compra de materiales (financiando compras con tarjetas de crédito). 

El monto destinado se usa de diversas formas según los requerimientos de cada entidad deportiva, el tipo de obras realizadas y demás. Según un relevamiento de un medio periodístico especializado en deportes, el financiamiento otorgado por esta política pública se usa para la construcción de espacios deportivos en exterior, reformas en vestuarios, mejorar la accesibilidad y seguridad, readecuación del sistema eléctrico, mejoras en cubierta y cocina y pintura general.
Curiosamente,  según trascendió en la prensa, se prevé que en 2021 (año electoral) el plan va a tener continuidad y se le va a incrementar el presupuesto a través de fondos de organismo internacionales para llegar a más de 2000 clubes.

En líneas generales, uno puede considerar que la idea del plan es positiva. Difícilmente uno esté en contra de que el Estado brinde financiamiento para las mejoras en infraestructura de las entidades deportivas. Todos, o al menos casi todos, creemos que el deporte es sinónimo de inclusión, hace bien a la salud y trae diversos beneficios. Aún hoy recordamos a Daniel Scioli diciendo que si hay un pibe en un club hay un pibe menos en la calle. Quizás no coincidamos en todo con el actual Embajador en Brasil, pero podríamos darle la derecha en este caso puntual.
Ahora bien, ¿dónde radicaría el problema de esta maravillosa idea ejecutada durante el primer año de gestión del Ministro Lammens? En la discrecionalidad política a la hora de asignar los fondos. ¿Por qué? Porque, de forma similar a la metodología utilizada en la asignación de recursos del Argentina Trabaja en la gestión de Alicia Kirchner al mando de Desarrollo Social, hay un marcado aumento del número de receptores en provincias peronistas en perjuicio de provincias opositoras. Así como antes se premiaba a Scioli (Provincia de Buenos Aires) y a Alperovich (Tucumán) castigando a otras “rebeldes” como San Luis o Neuquén; o se beneficiaban a intendentes oficialistas (Mario Ishi en José C. Paz o Fernando Espinoza en La Matanza) perjudicando a los opositores (Jorge Macri en Vicente López o Gustavo Posse en San Isidro), hoy se están beneficiando provincias como San Juan, Salta, Santa Fé y Chaco en perjuicio de otros casos.
Uno podría creer que, a la hora de asignar los recursos, se podría usar como parámetro la cantidad de población. A mayor cantidad de población, más cantidad de necesidades o de demandas. Pero no son estos los criterios usados por el Ministro Lammens a la hora de usar los recursos económicos disponibles en el programa “Clubes en Obra”. Por ejemplo, según el último censo Córdoba (provincia opositora al kirchnerismo) tiene 3,3 millones de habitantes y Santa Fé poco más de tres millones. Siguiendo esta línea, Córdoba debería tener más clubes beneficiados que Santa Fé por tener 10% más de población, pero no es así. La provincia del centro del país recibió 53 créditos aprobados para mejorar la infraestructura de sus clubes, mientras que Santa Fé (gobernada por el Justicialista Omar Perotti) obtuvo 79.
Casos similares ocurren con San Juan (gobernada por el peronismo) en perjuicio de Mendoza (gobernada por el radicalismo). Para ejemplificar, la provincia gobernada por el peronista Sergio Uñac recibió créditos para 38 clubes, mientras que Mendoza, que tiene casi el triple de población (1.741.610 contra 680.427) y está gobernada por el radical Rodolfo Suárez, recibió 28.
El caso de Chaco (provincia oficialista) y Corrientes (provincia opositora) es también paradigmático. Según el último Censo Nacional del año 2010, tienen casi la misma población: Chaco 1.053.466 habitantes y Corrientes 993.338. Así, la diferencia sería sólo de unos 60.000 habitantes, pero según datos oficiales del Ministerio de Deportes de la Nación, la provincia gobernada por el kirchnerista Capitanich recibió la aprobación de 34 créditos para mejoras de infraestructura en clubes, mientras que su vecina Corrientes (gobernada por el radical Gustavo Valdés) recibió diez menos.
Otro caso extraño es el de Salta y Jujuy. Según el último censo, Salta tenía 1.215.207 habitantes y Jujuy 672.260 personas en su provincia. ¿Cuántos créditos para clubes recibió la provincia de Gustavo Sáenz, del Frente Renovador? 36 créditos, mientras que la provincia gobernada por el correligionario Gerardo Morales recibió sólo 16, considerablemente menos de la mitad de obras financiadas pese a tener la mitad de población. De hecho, Jujuy (opositora) y San Juan (oficialista) tienen casi la misma población (alrededor de 680.000 habitantes), pero la provincia peronista recibió obras para 38 clubes, mientras que Jujuy sólo recibió 16 créditos aprobados para sus entidades deportivas (lo cual representa menos de la mitad).
De esta forma, Lammens se inserta (o se “infecta”) en la lógica kirchnerista de usar la billetera para premiar a los leales y castigar a los opositores. Algo como la discrecionalidad política, que era muy propio del kirchnerismo y fue muy criticado a la hora de implementar políticas públicas, ahora vuelve a establecerse en un Ministro que parecía tener pocas cosas en común con la línea dura del kirchnerismo representada en Ministros como Alicia Kirchner. Evidentemente, pese a cambiar algunas caras y algunos modos, hay lógicas que lamentablemente no cambian en la política argentina. Lo importante, en todo caso, es no naturalizarlas y poder discernir que no es lo correcto. Con eso, al menos, habría un avance.