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Opinión 16 09 2020

La larga y olvidada historia norteamericana de violencia relacionada con las elecciones


Autor: Jelani Cobb









El presidente Trump ha provocado una peligrosa anarquía, pero los asesinatos y la destrucción vinculados a antagonismos políticos no son nada nuevo para este país.

(Traducción Alejandro Garvie)

En el otoño de 1856, según periódicos de la época, un residente de Baltimore llamado Charles Brown estaba "caminando pacíficamente por la calle" cuando lo mataron a tiros. Era un día de elecciones local y Brown estaba cerca de un lugar de votación del Duodécimo Distrito. Los demócratas que intentaron ingresar habían sido repelidos por partidarios del Partido Estadounidense, más conocido como los Know-Nothings. Durante unas dos horas, los grupos intercambiaron disparos en lo que el Baltimore American describió como "guerra de guerrillas". Brown fue una de las cinco personas asesinadas, y el periódico se maravilló de que no se perdieran más vidas. Este no fue un evento poco común. El Partido Estadounidense, un grupo definido por su nativismo truculento, con frecuencia desplegó la violencia con fines políticos, particularmente contra los votantes inmigrantes. Como Richard Hofstadter y Michael Wallace, en su libro "American Violence: A Documentary History", escribieron sobre Baltimore, "En muchos distritos se impidió que los inmigrantes votaran por completo".

Estados Unidos es considerado una de las democracias más estables del mundo, pero tiene una larga y casi olvidada historia de violencia relacionada con las elecciones. En 1834, durante los enfrentamientos entre Whigs y Demócratas en Filadelfia, una manzana entera fue incendiada. En 1874, más de cinco mil hombres lucharon en las calles de Nueva Orleans, en una batalla entre partidarios del gobernador republicano de Luisiana, William Kellogg, y de la Liga Blanca, un grupo aliado con los demócratas. Y el historial nacional de pasar por alto la prevención violenta del sufragio negro es mucho más largo que su historial de proteger a los votantes negros. El público en general tiende a ver tales calamidades como un registro estático del pasado, pero los historiadores tienden a verlas de la misma manera que los meteorólogos ven los huracanes: como un resultado predecible cuando una serie de variables reconocibles se alinean de manera familiar. Después de los eventos en Kenosha, Wisconsin y Portland, Oregon, estamos en temporada de huracanes.

Tras la publicación, el 23 de agosto, de un video que mostraba al oficial Rusten Sheskey disparando a Jacob Blake, un hombre negro desarmado de veintinueve años, siete veces por la espalda, los manifestantes salieron a las calles de Kenosha. Algunos de ellos participaron en saqueos y, dos noches después, Kyle Rittenhouse, un joven de diecisiete años con un rifle estilo AR-15, supuestamente cruzó las fronteras estatales, desde Illinois, para defender la propiedad en la ciudad. Según los fiscales, disparó contra tres manifestantes, dos de ellos de forma fatal. Varias noches después, una caravana de partidarios de Trump atravesó el centro de Portland, donde los manifestantes contra la brutalidad policial se han estado reuniendo durante meses, y dispararon bolas de pintura y gas pimienta contra la multitud. Aaron J. Danielson, un partidario del grupo derechista Patriot Prayer, fue asesinado a tiros; el sospechoso, Michael Reinoehl, partidario de Antifa, fue asesinado a tiros por agentes del orden el jueves pasado, cuando intentaban detenerlo al sur de Seattle.

A lo largo de estos horrendos desarrollos, Donald Trump ha estado a contra mano de lo que se espera de su tarea. Ha sembrado el conflicto donde no existía y lo ha exacerbado donde sí. En una visita a Kenosha, Trump no mencionó a Blake, quien quedó parcialmente paralizado. Pero ha dicho que Rittenhouse, que ha sido acusado de homicidio, probablemente actuó en defensa propia, alegando, sin ofrecer ninguna prueba, como es costumbre del presidente, que Rittenhouse "probablemente habría sido asesinado por manifestantes". En 2013, cuando el presidente Obama habló sobre Trayvon Martin, un joven negro desarmado de diecisiete años que fue asesinado a tiros en Sanford, Florida, abordó el racismo pero no los detalles del caso, para no interferir con los procedimientos legales. No obstante, los republicanos se apresuraron a acusar a Obama de cometer una irregularidad. Siete años después, los líderes del Partido no han presentado tales quejas sobre la defensa de Trump por Rittenhouse.

La presidencia de Trump ha sido una serie creciente de insultos, cada uno de los cuales ha permitido mayores violaciones de las normas, la ética y las leyes. Ese patrón ahora parece estar a punto de cambiar radicalmente la democracia. Comenzó incluso antes de que Trump asumiera el cargo, cuando se negó a publicar sus declaraciones de impuestos; afirmó que su oponente demócrata, Hillary Clinton, debería estar en la cárcel; y reclutó abiertamente a un adversario extranjero para ayudar a lograr ese fin. Este año, ha destituido a cinco inspectores generales (Auditores del Ejecutivo N del T.) de sus puestos y, con la ayuda del Fiscal General William Barr, corrompió al Departamento de Justicia hasta tal punto que ahora no estamos seguros del significado legal de la palabra "culpable" cuando se aplica a un acusado relacionado con Trump.

La probabilidad de violencia política también fue evidente desde el principio. Los mítines de Trump en 2016 se volcaron en demostraciones de agresión dirigidas a los medios de comunicación y a quienes se oponían a él. Es tal el caos de hoy que casi hemos olvidado que, hace dos años, César Sayoc envió bombas por correo a Obama, Clinton y otras catorce personas que él creía que habían tratado a Trump de manera injusta. Sayoc se declaró culpable; sus abogados lo describieron como "un súper fanático de Donald Trump" que padecía una enfermedad mental, lo que lo dejaba vulnerable a los antagonismos del clima político. Patrick Crusius, de veintiún años, fue acusado de matar a tiros a veintitrés personas en El Paso el año pasado. El lenguaje de un manifiesto antiinmigrante que supuestamente publicó antes del tiroteo se destacó por sus ecos de las racionalizaciones de Trump para construir su muro fronterizo. Crusius se declaró inocente.

En mayo de este año, la legislatura de Michigan cerró temporalmente, luego de que miembros de la milicia armada ingresaran al capitolio para protestar contra la orden estatal de quedarse en casa. Un par de semanas antes, Trump tuiteó: "¡LIBERE A MICHIGAN!"

El Proyecto de Integridad de la Transición, un grupo no partidista de académicos, periodistas y funcionarios del gobierno y del partido actuales y anteriores, publicó recientemente un informe que describe una serie de escenarios electorales que son plausibles y aterradores. Trump ha preparado a sus seguidores con reiteradas advertencias de fraude electoral, por lo que existe una posibilidad real de que denuncien como ilegítimo cualquier resultado en el que pierda. Más allá de eso, sugiere el informe, la Administración podría confiscar las boletas por correo para evitar que sean contadas, o presionar a las legislaturas controladas por los republicanos para que certifiquen los resultados antes de que lleguen todas las boletas por correo. Los autores concluyen que "el fraude electoral es prácticamente inexistente, pero Trump miente al respecto para crear una narrativa diseñada para movilizar políticamente a sus seguidores y crear la base para impugnar los resultados en caso de que pierda. El potencial de un conflicto violento es alto, sobre todo porque Trump alienta a sus partidarios a tomar las armas”.

Aquí es donde estamos, en la peligrosa extensión lógica de todo lo que representa Trump. Un pronóstico del tiempo no es una predicción de lo inevitable. No estamos condenados a presenciar una tormenta catastrófica este otoño, pero cualquiera que esté prestando atención sabe que los vientos han comenzado a levantarse.

Publicado en The New Yorker el 14 de septiembre de 2020.

https://www.newyorker.com/magazine/2020/09/14/our-long-forgotten-history-of-election-related-violence?utm_source=nl&utm_brand=tny&utm_mailing=TNY_Daily_090620&utm_campaign=aud-dev&utm_medium=email&bxid=5d66abd0f543e667f506cb28&cndid=58243305&hasha=5aec1619c0febe3d65c9d91ec0c15a45&hashb=6278b83df54e0a893f0f2b9859ee86df54c004e8&hashc=e0471fba0bc0f65e520dc51c14cd82238589006587321b17cd03c7cb20e4636d&esrc=bounceX&utm_term=TNY_Daily