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Opinión 30 05 2023

La esperanza está en Juntos por el Cambio, lo demás es salto al vacío


Autor: Pablo Daguerre









En Argentina vivimos tiempos de precampaña, de promesas y de diferenciación de modelos. Todo ello, en un contexto de gran debilidad a nivel económico y social, con perspectivas a futuro que parecen desvanecerse. Los menos optimistas podrán decir que “Argentina no tiene futuro”. Los más optimistas, sin titubear, dirán que sí; que no hay dudas: que el país tiene todo para salir adelante. En el medio, algunos discursos intentan instalarse con fuerza a partir de recetas que no solo son inviables, sino hasta peligrosas para nuestra generación y las del futuro.

     En este panorama, que no puede agotarse en una nota de opinión, hay tres ejes que me parecen sumamente útiles para el análisis:

  • Un plan inviable. Javier Milei representa ese salto al vacío que no nos podemos permitir dar. Argentina nunca pudo ni podrá salir adelante con populismos en sus variantes de izquierda o de derecha. Basta con escuchar las intervenciones del diputado de La Libertad Avanza, muchas veces disfrazadas de frases violentas, para aceptar que su relato puede llevar a la Argentina a un lugar de incertidumbre y de inestabilidad. Sus intervenciones hablan livianamente de la dolarización de la economía, de la comercialización de órganos y de la privatización de la educación pública, entre otras cuestiones.
  • Un plan imposible. El Frente de Todos, que gobierna la Argentina desde el 10 de diciembre de 2019, sin dudas, ha fracasado como coalición electoral a nivel político, así como también en su forma de gobierno. La falta de un plan de gestión y el desacuerdo interno y constante han sumido a la Argentina en un momento de debilidad. Un Presidente y una vicepresidenta que caen en la negligencia de medirse de manera constante, para ver quién es el decisor de lo que son, a fin de cuentas, malas decisiones.
  • Un plan de certezas. Juntos por el Cambio es la mejor alternativa para la Argentina que viene; es la herramienta política y de gestión que necesita el país. Los equipos técnicos de Juntos vienen trabajando a través de las fundaciones que integran los partidos políticos de nuestra coalición y comparten diagnósticos y visiones. Es el caso de Fundación Alem (UCR), Fundación Pensar (PRO); Instituto Hannah Arendt (Coalición Cívica) y Encuentro por el Peronismo Republicano (Encuentro Federal). En este sentido, cada uno de los matices, se convierten en fortaleza; porque hay valores comunes y un horizonte de encuentro.

Sin caer en demagogia o en discursos fáciles, estamos en condiciones de decir que el camino para reconstruir el futuro no pasa por el plan inviable que propone la Libertad Avanza o el que propone el Frente de Todos, como resultado de viejas recetas con las que Argentina ya fracasó. Intentan una y otra vez con las mismas decisiones. La inflación descontrolada, el precio del dólar, la falta de políticas concretas en relación a la salud, la educación, el empleo y la constante burla a las instituciones de la Democracia son parte del cóctel con que el Gobierno Nacional afecta la calidad de vida de la ciudadanía. Otra constante es la permanente construcción de la épica discursiva que niega de manera permanente el lugar en el que han puesto a la Argentina.

En el país, tenemos sobradas experiencias que nos indican que los extremos nos pueden trasladar a esos lugares de los que es muy difícil salir. Ya nos pasó. Por eso, la esperanza para revertir la apremiante situación que vivimos los argentinos y argentinas está lejos de las propuestas que ofrecen los populismos de derecha y de izquierda. No caben dudas de que sus mensajes grandilocuentes intentan convencer de que la política no es la herramienta para iniciar las transformaciones que necesitamos.

Y ahí, en ese contexto, en ese panorama y en esa lectura está Juntos, que está en condiciones para iniciar una nueva etapa en Argentina. Distinta. Mejor. De encuentro. De certezas. De decisión política. Sin cometer errores del pasado. Es momento de poner en marcha, a partir del 10 de diciembre, un plan de gobierno sostenible. Sostenible implica dejar de pensar en el cortísimo plazo, para volver a recuperar la credibilidad tanto en el interior y en el exterior.

En ese sentido, para el radicalismo, que es un fiel defensor de las instituciones de la república a lo largo de su historia, el Congreso Nacional tiene un rol sumamente importante. Es ahí, con la representación de la ciudadanía y de las provincias, donde la Democracia deja de ser discurso y se convierte en acción.

La lucha en defensa de la república, del federalismo y de la Democracia se materializa en el despliegue territorial de Juntos por el Cambio, potenciada por el radicalismo; también, se fortalece a través de las más de 400 intendencias lideradas por hombres y mujeres de nuestro partido, en las gobernaciones de las provincias de Jujuy, Corrientes y Mendoza (que exhiben resultados positivos en distintas cuestiones) y en las bancas del Senado de la Nación y de la Cámara de Diputados.

Frente a ello, expresiones como las de Milei que, con discursos sumamente riesgosos, pretenden instalar en la agenda determinados temas que representan un retroceso para el país. Argentina no necesita discursos de odio. Argentina necesita un plan de gobierno sostenible, concreto, sólido y gobernabilidad hacia adelante. Esa será la discusión hasta el día de las elecciones presidenciales. No hay dudas de que el país sale adelante con más y mejor política. Lejos está la antipolítica para revertir los problemas que tiene Argentina. Al contrario: son esos discursos los que se tornan sumamente peligrosos en el momento de debilidad que vive Argentina.

Desde Juntos por el Cambio creemos que en Argentina hay esperanza, de la mano de una coalición de gobierno como Juntos por el Cambio, que tendrá en consideración un programa de gobierno, certezas y los valores del trabajo, la educación, la previsibilidad como ejes. Va a ser posible un futuro distinto para el país. Las opciones son: un salto de calidad en manos de Juntos por el Cambio; o un salto al vacío como el que proponen los populismos de izquierda y de derecha. No hay tiempo para aventuras de desencuentro, ni de odio. Es tiempo de Juntos por el Cambio en cada rincón de la Argentina.