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Opinión 25 09 2020

La educación, entre la prevención y la vulneración de derechos


Autor: Julián Álvarez Sansone









En las últimas semanas, la educación tomó más relevancia en la agenda pública y la discusión marcó dos posturas disímiles: los que están a favor de retornar a clases presenciales con precauciones, y los que por precaución están en contra y deciden mantener cierta vulneración de derechos educativos en las poblaciones más carenciadas compuesta por niños o adolescentes sin posibilidad de acceso a clases virtuales, entre otras poblaciones.
En este mismo contexto de discusión, trascendió la buena noticia de la producción local de la vacuna contra el COVID-19. Aún así, se sabe que hasta (como mínimo) abril del próximo año no estará lista la vacuna o no estarán los argentinos vacunados, de modo que es necesario pensar cómo garantizar el acceso educativo de todos los estudiantes en esta "nueva normalidad" hasta que medianamente se pueda volver a la anterior normalidad.
Hoy en día, en esta etapa de educación en aislamiento, las posibilidades de continuidad pedagógica y el sostenimiento del vínculo entre docentes y estudiantes dependen, más que nunca, de las condiciones y recursos con los que cuentan las familias en sus hogares. Lamentablemente, hay alumnos que llevan seis meses sin relación con la escuela, o con una relación muy débil y deficiente. Sobre esto, la Encuesta Nacional de Continuidad Pedagógica realizada por el Ministerio de Educación de la Nación arroja que el 10% de los estudiantes tuvo contacto con la escuela dos o tres veces por mes o no tuvo contacto. La certeza de que la nueva presencialidad deberá esperar por lo visto hasta el año próximo implica que puede haber estudiantes que pasen un ciclo lectivo sin tener prácticamente ningún contacto con la escuela y aprendiendo mucho menos de lo que realmente deberían haber aprendido.

Un informe de CIPPEC sobre esta temática señala que la pérdida del vínculo con la escuela en un escenario de retracción económica tiene consecuencias en el corto y en el largo plazo, sobre todo en estudiantes de sectores más vulnerables. En la práctica, es probable que algunos adolescentes hayan sustituido tareas escolares por tareas de cuidado o actividades para la generación de ingreso en sus hogares.  Por otra parte, siguiendo las proyecciones de organismos de las Naciones Unidaslos menores de los hogares más carenciados tienen cinco veces más probabilidades de abandonar ante interrupciones de la escolaridad que quienes habitan en hogares más ricos. En otras palabras, está claro que no todos los estudiantes van a volver y la mayoría de quienes no van a volver son justamente la población para la cual la escuela pública hace la mayor diferencia. Recordemos que, como planteaba el ya fallecido economista Tomás Bulat, si no tenés dinero para invertir y progresar, la única opción que te queda para salir adelante es invertir tu tiempo en educación.

En este marco, el gobierno de la Ciudad es totalmente consciente de que hoy todavía están dadas las condiciones sanitarias para que vuelvan las clases como antes del inicio de la cuarentena. Pero al mismo tiempo, es consciente de que es posible empezar por un programa gradual y progresivo para que los y las estudiantes que más lo necesitan puedan volver a vincularse con el ámbito educativo.

Según trascendió, desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se realizaron reuniones con personas expertas las cuales recomendaron que los chicos y chicas recuperen su vínculo con la escuela y con la rutina escolar. A raíz de esto, fueron presentadas diversas propuestas al Gobierno Nacional (las cuales fueron rechazadas tanto por miembros del Gobierno Nacional como por sindicatos docentes ligados al kirchnerismo).

La propuesta de CABA consiste en 4 prioridades y, para cada una de ellas, el GCBA desarrolló un protocolo específico. En primer lugar, la idea central es revincular a 6.500 estudiantes de distintos niveles que perdieron su vínculo con la escuela por motivos personales, sociales, económicos o familiares. La idea en este caso es revincularlos en espacios al aire libre para que puedan recuperar su relación con docentes y compañeros. La segunda prioridad son los alumnos de primer grado que están empezando a leer y escribir y necesitan el acompañamiento de docentes. Para esto, la propuesta del GCBA consiste en espacios de lectura al aire libre que complementen lo que los maestros y maestras están enseñando a la distancia. La tercer prioridad son los estudiantes que están en el último año de secundaria, los cuales merecen terminar su ciclo y cerrar su etapa de otra manera. La propuesta para estos consiste en que puedan ir a clases dos veces por semana en ambientes públicos y espaciados. En cuarto lugar, la prioridad la tienen las personas adultas que eligieron formarse en una profesión u oficio que les garantice una mejor inserción en el mercado laboral. La idea del gobierno es que puedan rendir sus exámenes al aire libre para poder obtener las certificaciones necesarias para poder trabajar de lo que desean.  

Por su parte, el Gobierno Nacional y particularmente el Ministerio de Educación de la Nación liderado por Nicolás Trotta insiste con el rechazo al retorno a las clases con protocolo impulsado por la Ciudad de Buenos Aires y otros distritos como Tres de Febrero. Por su parte, el Ministerio de Educación de la Nación insiste con dar laptops y apoyo socioeducativo, pero esa medida es, en cierto punto, un simple parche que aborda una sola arista de este problema tan complejo. Entregar tablets o computadoras es parte de la versión populista de la solución, pero no soluciona nada para los niños que aún no saben leer y escribir y necesitan del apoyo de un docente, ni soluciona las demandas de los alumnos de quinto año del secundario que quieren volver a verse, ni tampoco brinda soluciones a quienes están realizando capacitaciones en oficios y necesitan demostrar presencialmente sus conocimientos.

En rigor, no se sabe bien cómo se resolverán las tensiones entre la Ciudad de Buenos Aires y el gobierno nacional. Tensiones que, recordemos, se vienen acrecentando a causa de la polémica decisión de quitarle coparticipación a la "opulenta" Ciudad de Buenos Aires para resolver problemas salariales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Lo que sí se sabe es que mientras no se articulen medidas centradas en la prevención y en el retorno a las clases para estos grupos que realmente lo necesitan, se están vulnerando sus derechos.