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Opinión 19 04 2020

La cuarentena no reemplaza a la República


Autor: Patricia Pérez









En estos inéditos momentos de la Historia mundial, es cuando más necesitamos liderazgos confiables. Sin embargo, tenemos muchas hormigas en puestos donde necesitamos gigantes”, aseveró el Dr. Luis María Solari, ex ministro de Salud del Perú en la tertulia convocada por la sede de Miami del Centro Interamericano de Gerencia Política de Washington, en la que participé días atrás de manera virtual, como lo es todo hoy.

“La falta de liderazgo es un peligro inmenso para la humanidad”, aseguró Yuval Noah Harari, brillante pensador israelí en un extenso reportaje publicado en el diario La Nación.

Recordé de inmediato luego de ambas advertencias, las políticas erráticas de la primera etapa de la pandemia del SIDA hasta la aparición de liderazgos fuertes y definidos representados por Nelson Mandela, Bill Clinton, Kofi Annan y Fernando Enrique Cardoso.

Ellos ordenaron desde la política los avances científicos, dándole carácter político a la acción frente al SIDA, sin atisbos de autoritarismo, sin resignar Democracia y República, algo que no tenemos a la vista y espero que se produzca.

La nota con Harari resumió bien su “receta” en tres pasos: información, jabón y ciudadanía. Espléndida síntesis del periodista, que nos señala posibles caminos para atenuar políticas erráticas y ante todo, detectar autoritarismos que, embozados tras los consejos epidemiológicos, transformen a la cuarentena en una herramienta justificatoria de arbitrariedades, falta de institucionalidad y corrupción.

Precisamos información veraz, que nos permita esquivar las dañinas noticias falsas (fake news) y entender qué sucede y cómo debemos actuar frente a esta inmensa crisis mundial.

Precisamos jabón, como síntesis de todos los cuidados que recomiendan las autoridades sanitarias. Y precisamos ciudadanía, en su definición más básica: es la condición que reconoce a una persona derechos políticos y sociales para intervenir en la política de un país. Para esto, es necesario defender las instituciones y su funcionamiento. Salirnos de los “estados de excepción” que hagan de la cuarentena un encierro de las libertades.

En Argentina, reabrir a pleno las Legislaturas para que opinen oficialismos y oposiciones, como sucede, por dar algunos ejemplos, en Panamá, Costa Rica, Italia o los Estados Unidos.

La cuarentena no reemplaza a la República. Es un instrumento sanitario, no una herramienta política. Es una delegación que cada ciudadano, cada persona, le hacemos a la estrategia sanitaria para salir del atolladero en el que estamos metidos los humanos a lo largo y ancho del mundo.

Los gobiernos deben entender el llamado de esta hora inédita. Cuidarse de las tentaciones de gobernar por decreto o esconder miserables corruptelas justificando delitos en la urgencia.

Funcionarios de Ecuador pidiendo dinero a deudos de fallecidos por Covid-19 a cambio de información, en Perú investigan sobreprecios en la compra de ventiladores para salas de hospitales que atienden pacientes de coronavirus, en Argentina ya vimos aprovechadores intentando hacer negociados inmundos con aceite, fideos y alcohol en gel.

Enfrentar la pandemia de Covid-19 requiere salir de la pandemia de la corrupción. Hacen falta más gigantes que hormigas.

Publicado en Clarín el 16 de abril de 2020.

Link https://www.clarin.com/opinion/cuarentena-reemplaza-republica_0_m_c_BIwYD.html