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Opinión 14 11 2020

Kissingers y Allendes


Autor: Fabián Bosoer









Hace 50 años los focos de atención de todo el continente y más allá también, estaban puestos sobre Chile: asumía Salvador Allende la presidencia y el socialismo llegaba al gobierno, prometiendo una revolución en democracia. Sabemos lo mal que terminó esa experiencia, tres años más tarde, con Allende derrocado y muerto en el Palacio de la Moneda, y la feroz dictadura de Pinochet impuesta a sangre y fuego, en una América latina que se sumergía en el espanto y la atrocidad del terrorismo de Estado. Los documentos desclasificados que difundió en estos días el Archivo de Seguridad Nacional con sede en Washington contienen detalles de interés para reconstruir lo que fueron esos días de febriles deliberaciones y los fuertes debates al interior del gobierno norteamericano entre “halcones” y “palomas”. Mientras desde el Departamento de Estado se prefería no adoptar una actitud hostil contra Allende y seguir una política prudente de coexistencia, desde el Departamento de Defensa, la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional se sostenía que el presidente chileno era un enemigo y que había que impedir que se consolidara en el poder. Henry Kissinger, asesor principal del presidente Richard Nixon, se inclina por la actuación contra Allende al afirmar que “los peligros de no hacer nada son mayores que los riesgos a los que nos enfrentamos al intentar hacer algo” y recomienda a Nixon, a los pocos días de la asunción del presidente chileno, que tomara la decisión de oponerse “con contundencia a Allende tanto como podamos” e impedir “una nueva Cuba” en el continente.

En esos 1000 días que fueron del 3 de noviembre de 1970 al 11 de setiembre del ’73 se librará una batalla entre el determinismo y la contingencia, en la que los actores que buscaban evitar la salida catastrófica (como los generales chilenos René Schneider y Carlos Prats) fueron superados o abatidos por la conjura de fuerzas que condujeron al trágico final. A 50 años, hay quienes hoy entienden que la historia sigue siendo la misma y hablan del imperialismo yanqui o el comunismo ruso como en los tiempos de la Guerra Fría. Creen ver a Nicolás Maduro como un Allende o a Mauricio Claver-Carone como un Kissinger de nuestros días. La distancia entre unos y otros –y la sideral diferencia de contextoses elocuente muestra del valor que tiene la democracia. Por lo que evita cuando prevalece y por lo que deja, cuando se pierde.

Publicado en Clarín el 14 de septiembre de 2020.