menu
Internacionales 26 01 2021

Kaja Kallas asumió la jefatura de gobierno de Estonia










La liberal Kaja Kallas asumió hoy el cargo de jefa del Gobierno de Estonia, dos años después de su victoria electoral en ese país báltico, pero de verse relegada a la oposición por una alianza entre el centrista Juri Ratas y la ultraderecha.

"Le agradezco su trabajo en la lucha contra la pandemia. Para mí es un honor y una gran responsabilidad asumir la jefatura del Gobierno", afirmó Kallas, del Partido Reformista, tras dar el relevo a su antecesor, Ratas.

Kallas, de 43 años, juró su cargo un día después de que su nueva coalición de centro-derecha, con el partido de Ratas como aliado, lograra la mayoría en el Riigikogu (Parlamento estonio)

"Le deseo fuerza y éxito en la dura lucha contra la pandemia del coronavirus", afirmó el primer ministro saliente, quien dimitió el 13 de enero envuelto en un caso de corrupción, pese a lo cual seguirá liderando su partido aunque sin cartera en el Gobierno.

El país báltico, con 1,3 millones de habitantes, está siendo muy castigado por la covid-19, con una incidencia quincenal media situada ahora en los 590 casos por 100.000 habitantes, según datos del Centro Europeo para Control y Prevención de Enfermedades (ECDC).

Kallas dirigirá un gobierno paritario entre hombres y mujeres, con 14 miembros. Su partido tiene 34 escaños de los 101 del Riigikogu y los centristas 25.

Con Kallas como primera ministra, dos de los tres países bálticos -el gobierno de Lituania está liderado por la conservadora Ingrida Simonyte- tienen a una mujer al frente de su Ejecutivo. Estonia tiene además a una mujer como presidenta, Kersti Kaljulaid.

Tras la ordenada transición entre el primer ministro saliente y la nueva jefa del Gobierno, la primera mujer en Estonia que asume ese puesto, queda un pulso por el poder persistente entre ambos desde las elecciones parlamentarias de marzo de 2019.

El Partido Reformista, bajo el liderazgo de Kallas, fue la fuerza más votada en esos comicios, donde rondó el 30 % de los votos, frente al 22 % de los centristas de Ratas.

El entonces primer ministro logró retener el poder aliado con el ultraderechista Partido Conservador del Pueblo Estonio (EKRE), que había quedado en tercera posición, más el conservador Pro Patria.

Esta constelación se consideraba ya contranatura; el partido de Ratas concentra el electorado de la minoría rusa, mientras que EKRE se caracteriza por el discurso xenófobo.

El EKRE fue desde el principio una fuente continua de escándalos: unos meses después de formarse ese gobierno dimitió ya el titular de Comercio Exterior, Marti Kuusik, por sospechas de violencia de género. El de Interior Mart Helme provocó luego una crisis con Finlandia con un comentario despectivo y sexista contra la entonces recién elegida primera ministra Sanna Marin.

La penúltima sacudida en la coalición vino de nuevo del titular de Interior, Helme, y de su hijo Martin, quienes dimitieron el pasado noviembre tras calificar de "corrupto" al recién elegido presidente de EEUU, Joe Biden.

La caída de Ratas no se debió, sin embargo, al EKRE, sino a un escándalo de corrupción en su partido. La fiscalía estonia investiga un crédito de 39 millones de euros de la institución crediticia estatal Kredex, concedido en 2020 a un gran proyecto inmobiliario.

La justicia considera que hubo negociaciones ilegales alrededor de esta operación, sospechas que involucran a su partido.

Con la nueva coalición, liderada ahora por Kallas, se regresa al formato de alianzas entre derecha, centro y centro-izquierda. Antes de su experiencia con el EKRE, Ratas había liderado -de 2016 a 2019- una alianza de centro-izquierda con Pro Patria. (EFE)