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Política 21 05 2022

Jesús Rodríguez: "Lo máximo que podemos aspirar en lo que resta de este gobierno es que no empeore la situación del país"










El titular de la Auditoria General de la Nación advirtió sobre la “debilidad congénita” que padece el gobierno de Alberto Fernández y dejó en claro que las fuerzas políticas que integran Juntos por el Cambio trabajan en la construcción de un programa de gobierno para el 2023 con el desafío de generar una propuesta que permita desde el ejercicio del poder “solucionar los problemas que apremian a la ciudadanía”

El presidente de la Auditoría General de la Nación, Jesús Rodríguez, afirmó que con la incertidumbre política y la “parálisis” que le provoca al país la actual administración “lo máximo a lo que podemos aspirar de este gobierno es que en lo que le resta de mandato no empeore la situación”; destacó la responsabilidad con la que actúa en el Congreso Juntos por el Cambio y sostuvo que las fuerzas políticas que integran Juntos por el Cambio trabajan en la construcción de un programa de gobierno para el 2023 con el desafío de generar una propuesta que permita desde el ejercicio del poder “solucionar los problemas que apremian a la ciudadanía”.

Rodríguez dejó en claro que en el camino hacia la construcción de ese programa de gobierno desde la coalición “no puede pedirse” a los partidos que integran la coalición “coincidencias acerca de las posiciones políticas del pasado sino que las coincidencias tienen que estar dadas en función de un objetivo programático y que es cuál es el programa que nos comprometemos a cumplir” ante la posibilidad de ejercer el gobierno en el 2023 y remarcó que esa cuestión “no tiene que ver con que si nosotros tenemos una vertiente socialdemócrata y hay otros que tienen una vertiente más conservadora. Ese no es el problema si hay una coincidencia y si la coincidencia programática se asienta en la fortaleza institucional, la integración al mundo y al capitalismo competitivo”.

El titular de la AGN, al reivindicar la responsabilidad con la que actúa en el plano parlamentario Juntos por el Cambio, puso como ejemplo la postura que la coalición mostró en el debate legislativo sobre el acuerdo que buscaba sellar en su momento Alberto Fernández con el FMI. “La primera reacción visceral hubiese sido decirle (al gobierno) arréglense solos. Pero eso es una reacción adolescente, irresponsable, inmadura porque hay quienes creen que la acción política está vinculada a la relación con el oficialismo. Y la acción política de una fuerza política en el ámbito parlamentario tiene que tener siempre dos anclajes: el primero sus convicciones y en ese sentido claramente la Argentina necesitaba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional porque (de lo contrario) no sabíamos dónde terminábamos. Así que la posición del radicalismo fue impecable”, dijo.

“Y el segundo anclaje, además del conceptual en cuanto a qué es lo importante y qué es lo accesorio, es que nuestro mensaje está dirigido a la sociedad” y por lo tanto, frente a aquella cuestión “ese era el camino; que no quiere decir cogobernar sino que quiere decir ejercer la responsabilidad de la oposición en sede parlamentaria; con posicionamientos y siempre siendo muy rigurosos en materia de prioridades”, consideró Rodríguez.

Al disertar en un encuentro virtual convocado por el Instituto Argentino de Energía General Mosconi sobre la situación nacional y perspectivas, Rodríguez, al iniciar su exposición planteó la necesidad de analizar qué puede esperarse de la gestión del gobierno en el año y medio que le queda de mandato tanto como sobre qué bases debiera formularse una alternativa de cara a las elecciones del 2023 y fue tajante: “Lo máximo a lo cual podemos aspirar (de la actual administración) es que no empeore aún más la situación del país” y sostuvo que el gobierno “tiene una anomalía de origen” que se tradujo en una “debilidad congénita” del Presidente, Alberto Fernández.

Sostuvo que la anomalía que exhibe el gobierno remite a que “una persona, no en un congreso partidario ni en una elección interna decidió frente a las elecciones de 2019 “quiénes serían los candidatos a los dos cargos más importantes, en términos políticos, es decir, a la Presidencia de la Nación y a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires”, al aludir a que fue Cristina Fernández de Kirchner la responsable de postular unilateralmente a Alberto Fernández y a Axel Kicillof.

“Esa situación derivó en una debilidad congénita de parte del titular del Poder Ejecutivo que se amplió con la derrota electoral de medio término”, añadió el titular de la AGN y por ello “nuestro diagnóstico, de por qué es poco probable esperar un mejoramiento de la situación, tiene que ver con ese dato de partida”, apuntó Rodríguez, quien sostuvo que “en la politotología americana, o en  los sistemas presidencialistas, hay una categoría que habla del gobierno dividido cuando el Presidente de la Nación no tiene mayoría en el Congreso de la Nación. Ahora el tema es que tenemos en la Argentina un gobierno dividido pero desde el propio oficialismo”, subrayó.

Rodríguez dijo que esa situación en el seno del gobierno quedó “amplificada” por la derrota del oficialismo a manos de la oposición en las “elecciones de medio término” de 2019 que provocó la crisis política que aún atraviesa al gobierno que generó una suerte de “bloqueo recíproco” entre el Poder Ejecutivo y el oficialismo en el Congreso y para ejemplificar ese escenario, el titular de la AGN apuntó: “El Congreso sancionó leyes que no eran iniciativas del Poder Ejecutivo como la llamada ley de gravamen a las grandes fortunas pero, al mismo tiempo, el Poder Ejecutivo no pudo conseguir que el Congreso tratara iniciativas propias como el pliego de (designación) del Procurador General de la Nación, el del presidente del Banco Central, el de la directora de la AFI o el presupuesto para el año 2022 que, como se recordará, fue rechazado por el Congreso. Y podemos agregar a ello la discrepancia en relación al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y, al mismo tiempo, iniciativas que tienen origen en el Senado que no pasan por la Cámara de Diputados como la reforma judicial o el Consejo de la Magistratura”.

“Resultado de esa anomalía congénita, que produjo la debilidad amplificada con el resultado electoral de las elecciones de medio término, tenemos una situación que podríamos llamarle parálisis del gobierno en un sentido amplio. Por nuestra propia  historia tendemos a pensar que el gobierno es el Poder Ejecutivo pero el gobierno, en nuestro ordenamiento, son tres poderes”, indicó Rodríguez, quien remarcó: “Podemos decir que el gobierno, en su rama ejecutiva, está severamente afectado por una situación por la cual el ministro de economía no puede remover a un subsecretario”, en referencia al fracaso de Martín Guzmán en su intención de relevar del cargo al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, quien se resistió a dejar el cargo a partir del respaldo que obtuvo desde el llamado núcleo duro del kirchnerismo.

En esa misma línea, Rodríguez, insistió: “El Congreso está también complicado porque las iniciativas de una cámara no son tratadas por la otra y, al mismo tiempo, el Ejecutivo no consigue que le sancionen las leyes y el Congreso sanciona leyes que el Ejecutivo no promueve” mientras que “el Poder Judicial, en una situación idiosincrática del justicialismo, está siendo afectado por una situación de complicaciones para avanzar o gobernarse y como ejemplo de ello está (lo que sucede) en el Consejo de la Magistratura”, por lo que “hoy podemos decir que lo máximo que podemos aspirar es a que la situación no empeore”.

“Esta administración responde a las tradicionales regularidades de todas las administraciones justicialistas. La primera, la pulsión para promover desequilibrio institucional comparado con el ordenamiento republicano. Desde la inauguración democrática de 1983 al presente todas las administraciones de raíz justicialista tuvieron como dato distintivo gobernar, del primero al último día, con facultades delegadas por el Congreso. Así fue con (Carlos) Menem en el 89; con (Eduardo) Duhalde en el 2002; con (Néstor) Kirchner en el 2003, con Cristina Fernández de Kirchner y con (Alberto) Fernández desde el 2019”, dijo Rodríguez, quien advirtió:  “No vale como argumento  decir que esa delegación de facultades fue consecuencia de la pandemia porque de las diez facultades (delegadas) del Congreso al Poder Ejecutivo nueve fueron sancionadas antes de la pandemia”.

Al hacer hincapié en la incertidumbre que genera la administración del Frente de Todos, instó a recordar una afirmación del prestigioso abogado y economista, Julio Hipólito Guillermo Olivera, quien fue rector de la Universidad de Buenos Aires “en la “década gloriosa de la universidad reformista”, apuntó Rodríguez. Y completó: “Decía Julio Hipólito Olivera que la incertidumbre política tiene consecuencias más nocivas, más duraderas, más perjudiciales que los propios errores de política económica. Y este tiempo de la Argentina está gobernando por la incertidumbre”, subrayó el titular de la AGN.

Rodríguez avanzó entonces en el capítulo de su exposición que en su intervención ubicó como la construcción de una alternativa y, a modo de prólogo, describió que “la pandemia ha tenido efectos múltiples en muchas dimensiones” y al respecto se puso de relieve la necesidad de que “cuantifiquemos las más de 500 millones de personas afectadas y más de seis millones fallecidas” en todo el mundo, al tiempo que remarcó que produjo “la mayor crisis económica del siglo. Por primer vez desde la construcción de las Naciones Unidas el índice de desarrollo humano, que lleva 30 años, hay un retroceso en el indicador”.

“Hay afirmaciones de organizaciones globales de derechos humanos que señalan que (durante la pandemia) se ha producido la mayor pérdida de libertades en tiempos de paz y todos sabemos, por experiencia propia y directa, que esta pandemia trajo consigo miedos individuales y alienta incertidumbres sociales y esa combinación de medios individuales e incertidumbre sociales permiten la emergencia de liderazgos no democráticos. La combinación de desafección política con uso indiscriminado de la emergencia alienta, promueve y consolida esos liderazgos no democráticos”, dijo Rodríguez, quien dijo que “la pandemia que tiene esas consecuencias globales, en América Latina fue particularmente impactante; América Latina fue el epicentro de la pandemia con menos del 10% de la población nuestra región tiene más del 30% de los casos detectados en el mundo; la CEPAL ha señalado que es otra década perdida para América Latina en materia económica y social, el retroceso en los niveles de pobreza nos hace ir 15 años para atrás” reseñó.

Al avanzar en su disertación, Rodríguez definió a la administración del Frente de Todos como “un gobierno de prácticas populistas” y tras advertir que el populismo “es una palabra que tiende a la confusión y muchos hablan de populismo penal o populismo fiscal”, el titular de la AGN instó a reflexionar acerca de esa acepción y, para ello, aludió a una definición a la que apeló en su momento el ex presidente, Felipe González. “Él decía que (desde) el populismo a los problemas complejos se los intenta solucionar con métodos fáciles y siempre encontrando un responsable o un culpable a quien depositarle la responsabilidad de los problemas”.

Al considerar cómo el actual gobierno enfrentó la pandemia, Rodríguez, apeló a una cita del filósofo español, Daniel Innerarity, quien al caracterizar los modos del populismo refiere que éste “en primer lugar niega el aprendizaje que le proveen las mejores prácticas internacionales; descree del saber científico independiente y, en tercer lugar, esos modos populistas desconfían de los gobiernos cooperativos y prefieren la regimentación social desde el poder”, describió el titular de la AGN.

Juzgó que “esa sistematización de los modos populistas de enfrentar la pandemia, como dice Innerarity” lleva a pensar que “esta combinación de improvisación y prejuicios ideológicos con los que gobernó (el Frente de Todos) permite entender el ‘tecito como la solución’ al problema de la pandemia o la afirmación del ministro de que China que decía que quedaba demasiado lejos”, dijo al recordar la frase con la que el entonces ministro de Salud, Ginés González García, descartaba que Argentina pudiese sufrir el impacto de la llegada al país del COVID en virtud de la distancia con aquel país en que se detectaban a principios de 2020 los primeros casos de contagio de coronavirus “o aquella del gobernador (Axel Kicillof) de que un virus microscópico puso pata para arriba el capitalismo o la definición de la segunda del ministerio de educación (Adriana Puiggrós)  que decía que la pandemia era la consecuencia del neoliberalismo que gobierna el mundo”.

Rodríguez vitó su intervención hacia costados relacionados con la situación del país y remarcó que “el principal problema de la Argentina es su estancamiento secular” y tras plantear entonces la necesidad de “rechazar la idea de una cultura de la restauración entendido como un momento ideal al cual queremos volver” porque “el mundo ha cambiado y los desafíos son otros”, instó a que frente a los desafíos que presenta “mirar los ideales de siempre de la libertad y la igualdad” de la UCR “pensado en clave actualizada de ideas al momento que vivimos”.

“Existe suficiente evidencia para afirmar que  las instituciones son una causa decisiva para explicar el progreso económico y social en una determinada comunidad e, incluso, es más relevante la densidad institucional que la propia dotación de recursos naturales y en ese sentido pensemos en cómo se explica que, en Centroamérica, países como Costa Rica tenga el desarrollo que conocemos si se lo compara con el de Nicaragua, independientemente si es (Anastasio) Somoza o (Daniel) Ortega en Nicaragua. Y en una misma isla existe Republica Dominicana y Haití con claras asimetrías de resultados. Si no queremos ir tan lejos pensemos en las experiencias de Uruguay y la Argentina; Uruguay que pudo reducir 20 puntos porcentuales la pobreza en los últimos 20 años y nosotros la hemos aumentado en la misma proporción en términos porcentuales”, describió Rodríguez.

Rodríguez destacó que para encarar una salida del estancamiento que padece la Argentina “lo primero que debe proveer es certidumbre desde la administración (del Estado) y en nuestro ordenamiento político es deseable que esté afirmado en tres pilares: El pilar democrático por el cual la única fuente legítima de poder es la soberanía popular libremente expresada (a través del sufragio de la ciudadanía) en elecciones libres y limpias; un segundo pilar de naturaleza liberal, es decir derechos individuales para todos, particularmente para las minorías, y una tercera base, de naturaleza republicana que es la división de los poderes, la independencia de los poderes, el control recíproco y la rendición de cuentas”, destacó.

El titular de la Auditoria General de la Nación subrayó luego que “es imposible pensar las soluciones a los problemas de la Argentina si se está aislado en un mundo como el que vivimos crecientemente globalizado” y planteó que resulta “preocupante” cuando “se habla de una política exterior sin ideología. La ideología incluye la defensa de la democracia y los derechos humanos. Para nosotros la defensa de los derechos humanos son una religión laica de alcance universal por lo que no es una cuestión accesoria o menor”, enfatizó Rodríguez, quien remarcó que “un estribo sobre el cual se debe pensar nuestra integración al mundo tiene que ver con el Tratado Unión Europea-Mercosur porque ese tratado es el que permite ser parte del mundo, con los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos, pero al mismo tiempo buscando más comercio y que eso tiene una derivación positiva que es el reseteo, adaptación y puesta a punto del Mercosur”.

Rodríguez, ya acercándose en su disertación al momento de referirse a la cuestión vinculada con las perspectivas y los desafíos que tiene por delante Juntos por el Cambio, de cara al 2023, hizo un previo repaso del surgimiento de los gobiernos de coalición en otros países y avanzó: “La UCR forma parte y somos fundadores de una coalición. Y lo decisivo es que no puede pedirse coincidencias acerca de las posiciones políticas del pasado sino que las coincidencias tienen que estar dadas en función de un objetivo programático y que es cuál es el programa que nos comprometemos a cumplir” en la hipótesis de un futuro gobierno, al tiempo que planteó que ello “no tiene que ver con que si nosotros tenemos una vertiente socialdemócrata y hay otros que tienen una vertiente más conservadora. Ese no es el problema si hay una coincidencia y si la coincidencia programática se asienta en la fortaleza institucional, la integración al mundo y al capitalismo competitivo”.

Tras recordar que en Uruguay “compitieron con el Frente Amplio marxistas y cristianos” mientras que en Chile “convivieron en la Concertación Democrática el PC y la Democracia Cristiana y uno no le pedía al otro que dejara en el camino su creencia religiosa y los otros no le pedían que se convirtieran al ateísmo (sino) que había un programa y ese era compartido luego de una discusión y una decisión” por lo que remarcó que “desde esa perspectiva estamos trabajando (en Juntos por el Cambio) con las otras fundaciones (que integran cada uno de los partidos) la formulación de ese programa”.

En esa dirección, Rodríguez, volvió a apelar a una nueva cita y, en este caso, se refirió a la del ex primero ministro británico, Gordon Brown, para “afirmar esta idea de lo institucional como punto decisivo de la recuperación posible en materia económica” para contraponer los argumentos de aquellos que en la Argentina “tienen una visión de corto plazo” y entonces refirió que “Gordon Brown dijo que en la construcción del estado de derecho los primeros 500 años son los más difíciles”, por lo que el titular de la AGN refirió: “Imaginen nosotros que (en la Argentina) sólo tenemos 38 años de democracia qué difícil es construir esa estado de derecho y sobre todo cuando tenemos movimientos populistas capaces de dar clases de post-doctorado”, ironizó.

Redacción Nuevos Papeles.