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02 01 2021

Japón quiere más nacimientos


Autor: Daniel Muchnik









La expectativa de vida en el archipiélago japonés es, tal vez, la más alta del mundo: 84/85 años de edad en los varones y 87/88 en las mujeres. Mantiene el puesto 3 en el ranking de los 192 países que aportan la tasa correspondiente. Hace 12 años bordeaba los 81/82 años. En la Argentina la tasa es de 76 años, en Chile de 79, en Brasil de 75, en Estados Unidos de 76, en el planeta Tierra es de 68 años pero en la India llega a 62/63. 

No es una tabla exacta. Los humanos pueden vivir más años de los que señala la estadística o mucho menos. ¿Qué factores inciden? La alimentación tiene una importancia decisiva y la actitud de la sociedad hacia los ancianos importa y mucho. Tokio aloja 10 millones de habitantes. La ciudad edad está dividida en lo que en Buenos Aires se llamaría "barrios" o distritos. 

En cada barrio el Estado construyó hace décadas enormes edificios para alojar a los ancianos sin o con familia que los sostenga. Están muy atendidos, hay juegos, entretenimientos varios, enseñanza de temas elementales como historia nacional y geografía o idiomas extranjeros y una buena estructura de salud. Hace ya 15 años que Japón no pudo igualar sus récords de producción. La recesión los castigó pero mantienen en pie algunos beneficios para su población. 

La población japonesa se alimenta básicamente de frutos del mar. El pescado en sus distintas variantes se impone en la mesa familiar o en los locales de comida, lo mismo que el arroz, que es autosuficiente desde siempre. Los gobernantes prohíben la importación de ese producto esencial por lo tanto tienen otro tipo distinto de enfermedades terminales. La medicina lo sabe, por sus comparaciones con otras regiones del planeta. Y está preparada para enfrentarlas.

Japón estrechó lazos con Occidente tardíamente. Era un pueblo cerrado, muy orgulloso de su cultura y los extranjeros, decían, podían vulnerarla. Pero en 1868 el emperador Meiji occidentalizó sus costumbres, sin vulnerar el pasado, estableciendo reglas claras a la sociedad. Contrató a empresas inglesas para trazar tendidos de ferrocarril, de Alemania tomó prestado los ciclos educativos y hasta los uniformes escolares. Y así de distintos países europeos. El país creció como potencia de una manera asombrosa. En 1905  ya tenía una gran flota de mar dispuesta a las batallas. Ese mismo año derrotó al expansionista Imperio Zarista en una guerra.

Hoy por hoy la vivienda es carísima. Los empleados viven en las afueras donde el techo es más económico. La población trabaja a tambor batiente. Disminuyeron los casamientos y los nacimientos. La vivienda no es más grande que 50/60 metros cuadrados. El Estado muestra intensa preocupación por el tema. Ahora planea impulsar su caída tasa de natalidad con programas de inteligencia artificial que ayude a sus ciudadanos a encontrar la pareja ideal. 

A partir del 2021 ó 2022 subvencionará a las instituciones que ya están ejecutando o preparando proyectos que utilizan alta tecnología para emparejar a las personas. Se trata de elevar la tasa de fertilidad a toda costa.

El gobierno planea asignar a las autoridades locales 2.000 millones de yenes (20 millones de dólares) para su objetivo. Muchas oficinas se encargan de servicios de búsqueda de pareja e introdujeron inteligencia artificial para que realicen un estudio más sofisticado de los formularios con los que los usuarios envíen sus datos. Los sistemas se limitan a considerar criterios como los ingresos de los interesados, sus estudios, aficiones, sus familias de origen y la edad. Solo facilitan un resultado positivo si hay una coincidencia exacta.

El tiempo apremia al gobierno japonés. Se prevé que la población disminuya desde los 128 millones (estadística de 2017) a menos de 53 millones a finales de siglo si es que las cosas no cambian. Los mandatarios tratan de garantizar que la fuerza de trabajo contratada del país pueda hacer frente a los crecientes costos del Estado de Bienestar.

Hay expertos que alertan que sería mejor opción optimizar las condiciones laborales, con mayores horas de descanso y salarios más altos que gastar tanto dinero en tecnología. Para los investigadores, que elaboraron un informe que hicieron público, habría un vínculo en ese trabajo pesado y la pérdida de interés en las relaciones amorosas.

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial. Considera el Foro que antes de la tecnología podría ser efectivo robots que se encarguen de las tareas domésticas. Los especialistas agregan que durante mucho tiempo no se dio apoyo a las madres trabajadoras en Japón. La sociedad tradicionalmente espera que las mujeres hagan las tareas domésticas, críen a sus hijos y, además, cumplan con su trabajo profesional.

Publicado en El Auditor el 22 de diciembre de 2020.