menu
Opinión 02 02 2020

Historia íntima del Brexit


Autor: Daniel Gascón









Quienes no pueden olvidar el pasado están condenados a recrearlo”, escribió Christopher Hitchens. Un peligro es ignorar la historia; otro es convertirla en mito y creértelo.

En Un fracaso heroico (Capitán Swing), Fintan O’Toole traza una especie de análisis psicológico del Brexit: un elemento crucial es la fijación con la II Guerra Mundial y con una idea de excepcionalidad. El Reino Unido (y sobre todo Inglaterra) habría resistido los intentos de conquista del continente: lo que Napoleón y Hitler no habían conseguido lo habría logrado la Unión Europea, que es un disfraz de la dominación alemana. La humillación por la pérdida del imperio inspiraba una inversión: el Reino Unido, el gran poder colonial, se presentaba como víctima de un colonialismo. El Brexit es “una genuina revolución nacional contra un opresor ficticio”.

Las nimiedades se exageraban hasta el infinito y lo serio se abordaba con una frivolidad que era también orgullo de clase: “Lo trivial se convierte en ejemplar; lo banal, en épico”. Se inflaba la regulación de un conservante en las patatas fritas hasta convertirla en una amenaza a la soberanía británica; se desdeñaban las implicaciones jurídicas y comerciales de la salida. El modo dominante es la autocompasión, que combina la sensación de agravio y el complejo de superioridad: la definición vale para el nacionalismo catalán. Es también, dice, una alianza de quienes creen que no tienen nada que perder y quienes, pase lo que pase, no van a perder nada.

O’Toole señala que una identidad nacional insatisfecha es como un dolor de muelas: es una parte pequeña del cuerpo, pero quien lo padece no piensa en otra cosa. El Brexit es el regreso del nacionalismo inglés. Ha evidenciado fracturas y ha creado otras, ha debilitado el país y ha generado una crisis constitucional.

El nacionalismo se ha definido como una forma de bovarismo (Kedourie), ansia de poder mitigada por el autoengaño (Orwell) o la moral del pedo (Ferlosio). Engaña sobre el presente (busca chivos expiatorios), miente sobre el futuro (promete lo imposible) y se legitima en un pasado que falsea. Inglaterra debe ser considerada una nación latina, decía Eliot, y Auden escribió un poema sobre un soldado de Roma en la muralla de Adriano. Tiene piojos en la túnica y un resfriado, echa de menos a su chica, que está en Bélgica, y dice que cuando sea un veterano con un solo ojo no hará otra cosa que mirar al cielo.

Publicado en El País el 31 de enero de 2020.

Link https://elpais.com/elpais/2020/01/31/opinion/1580477113_011520.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR0h9sH8nxlf35kvvgx60uKQPV-sPrPb_JCDuZZRkNRyrvq8YrvFsvhIa9I