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Opinión 06 07 2020

Francia y el voto ambiental


Autor: Fabián Bosoer









Los resultados de las elecciones municipales en Francia permiten observar el impacto de la pandemia sobre los mapas políticos; en este caso, en una de las cunas de la democracia moderna, allí donde los tres pilares –libertad, igualdad, fraternidad- proclamados un 14 de julio, hace 231 años, se fueron expresando a través de distintos clivajes a lo largo de la historia: girondinos y jacobinos; izquierdas, centros y derechas; monárquicos y republicanos; comunistas, socialistas y conservadores; hoy reformistas, nacionalpopulistas, y ecologistas. 

Con una abstención récord del 60%, y un voto castigo para la coalición centrista del presidente Emmanuel Macron, la gran novedad es que el partido Europa Ecologista Los Verdes (EELV) pasará a gobernar las principales ciudades de Francia. En París ganó la actual alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, con apoyo de los ecologistas, compitiendo con otras dos candidatas mujeres. Otra líder histórica del socialismo, Martine Aubry, logró su cuarta reelección al frente de Lille. Lyon, Burdeos, Estrasburgo y Marsella también quedan en manos de los Verdes. 

Del otro lado del espectro, el dirigente de extrema derecha Louis Alliot, del partido Reunión Nacional (RN) - y marido de la líder nacional de ese partido, Marine Le Pen-, se impuso en Perpiñán, en el sur del país. La pandemia como un hecho “de la naturaleza” que –como el cambio climático- parece escapar al control de las fuerzas humanas impacta también en las políticas domésticas, locales y nacionales reordenando sus agendas. Hay una diferencia, en este caso, entre entender al medio ambiente como una “fuerza hostil” con la que los humanos deben resignarse a lidiar –en clave de “amenazas a la seguridad” o “mercados a conquistar”- disputando por la apropiación de recursos, o avanzar en la comprensión de los modos en que las fuerzas humanas han “hostilizado” su propio hábitat hasta hacerlo inhabitable. 

Es lo que se nos plantea este momento como oportunidad para cambios de rumbo en el curso de la historia; lo que obliga a unos y a otros a discutir, evaluar y aportar criterios y medidas que permitan atenuar sus impactos y afrontar sus secuelas. Y también así votan las sociedades en estos tiempos alterados; acompañando a quienes les ofrecen propuestas concretas o convincentes a sus demandas y angustias, sobre cómo organizar la vida en común. 

Publicado en Clarín el 3 de julio de 2020.

Link https://www.clarin.com/opinion/francia-voto-ambiental_0_0nMDz9VSn.html