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21 08 2022

Fabio Quetglas explica el proyecto Ley Nicolás: asistencia sanitaria segura, una ley a favor de todos


Autor: Leandro Pablo Vivo









El diputado nacional  radical y de Juntos por el Cambio presentó la iniciativa que ya se conoce como Ley Nicolás, a raíz del nombre del joven fallecido al sufrir un cuadro de meningitis que fue erróneamente diagnosticado por los médicos que lo asistieron en una clínica en Pinamar en el año 2017. El legislador destacó que el proyecto  crea una serie de mecanismos con el que se propone “elevar el piso del tema de seguridad del paciente”.

En un mundo en el que se convive con riesgos que se manifiestan en diversas esferas, tales como la producción industrial o el uso de tecnologías altamente complejas, y con la certeza de que en el caso de la Argentina la sociedad tiene confianza en su sistema sanitario que debe transitar el camino hacia minimizar también peligros, el diputado nacional del radicalismo y de Juntos por el Cambio, Fabio Quetglas, alentó la sanción de su proyecto, que ya se conoce como Ley Nicolás, al decir que se trata de “una ley a favor de todos” que promueve crear distintos mecanismos destinados a garantizar el derecho a una  asistencia médica segura.

El legislador radical, en una entrevista con Nuevos Papeles, detalló los alcances de la iniciativa que presentó recientemente y que tiene giro parlamentario a las comisiones de Acción Social, de Salud y de Legislación General para su discusión previa a su debate en el recinto de la Cámara baja, reseñó que comenzó a impulsar el proyecto tras un exhaustivo trabajo con acercamientos con un amplio universo de representantes en la materia y familiares de quienes fallecieron en medio de prácticas médicas que derivan en la figura de carácter legal de “culpa temeraria” entre las que estuvo la abogada, Gabriela Covelli, madre de Nicolás Deanna, quien falleció en Pinamar tras un error de diagnostico médico y de tratamiento de un cuadro de meningitis bacteriana que causo su deceso el 2 de noviembre del 2017.

Usted ha presentado recientemente un proyecto de ley que tiene por finalidad establecer el marco jurídico e institucional para el ejercicio del derecho a una asistencia sanitaria segura y que ha quedado ya bautizado como Ley Nicolás al vinculárselo con la muerte del joven Nicolás Deanna, ocurrida en noviembre de 2017 en Pinamar. Creemos que sería importante que nos cuente ¿cómo se fue generando esta iniciativa y que lo llevó a plantearla?

En el marco de la campaña electoral para las elecciones del 2021 tomé contacto con la mamá de Nicolás mientras desarrollábamos una actividad de esa campaña y ella me entregó en mano una carpeta con una serie de consideraciones y después como en esa carpeta que ella me había entregado estaba su teléfono la llame y ella me dice que le había entregado la carpeta a muchos legisladores y me dice usted es el primero que me llama.

Aquel día en que la mamá de Nicolás me entregó esa carpeta recuerdo fue muy emotivo porque naturalmente se quebró cuando me estaba contando la historia que había atravesado con su hijo y, sin ser algo que no hago habitualmente durante encuentros o actividades de campaña, la abracé y se estableció entre ambos un vínculo de confianza, de mucho respeto y consideración.

Y recuerdo que, cuando había leído las consideraciones que estaban reflejadas en el escrito que contenía esa carpeta le comenté que, en general, yo no era de aquellos que estaban de acuerdo con legislar siguiendo sólo las apreciaciones de las víctimas o familiares de ellas, en ningún caso, ya sea alguna víctima o familiar de una víctima de un accidente de tránsito ni en ningún otro caso porque le expresé que el Estado tiene que gestionar las relaciones humanas con alguna distancia en relación a ciertas consideraciones porque tiene que legislar en términos generales, para escenarios diversos, etc., pero lo sí le dije que a lo que yo me comprometía era a estudiar el tema, entender y comprometerme con el tema.

Fue entonces que en ese contexto recuerdo que tomé contacto con Adolfo Rubinstein y él me comentó, en ese momento, que el tema de seguridad del paciente es un tema que estaba  creciendo en el mundo y en el que los organismos internacionales estaban empezando a crear departamentos, direcciones, áreas de investigación y que cada vez se sabía más del tema. Y Adolfo me comentó también que en la Argentina había un equipo liderado por el doctor Ezequiel García Elorrio y que si quería él me ponía en contacto. Así fue que tomé contacto con el doctor García Elorrio que me aportó una serie de prevenciones y consideraciones y, a la vez, me ofreció que sí quería introducirme en el tema se podía convocar a un grupo de especialistas y durante unos tres meses empezamos a abordar el tema.

Y ciertamente es una cuestión muy amplia ¿no?

Sí. Se trata de un tema que está vinculado a aspectos de inversión, a la formación de recursos humanos, a cuestiones vinculadas a la protocolización, a la relación entre jurisdicciones, es decir varias aspectos  y nos propusimos entonces, en un país que tiene muchas cosas hechas en materia de seguridad del paciente por lo que nosotros no venimos a innovar nada y Argentina tiene estándares confiables comparados con otros sistemas sanitarios pero sí avanzamos en un proyecto de ley que entendemos es adecuada para nuestro país en el sentido de que no agrega costos al sistema sanitario en un momento en el que se encuentra en una situación de fragilidad financiera y que crea seis institutos que pretenden elevar el piso del tema de seguridad del paciente.

Y en este punto desearía señalar que el tema de seguridad del paciente es un fenómeno más amplio que se está dando en el mundo que se denomina la sociedad del riesgo

¿Y por qué? Porque ya sea tanto con cuestiones ambientales, procesos industriales, instalaciones eléctricas, funcionamiento de máquinas como pueden ser las de navegación aéreo comercial o los autos, el ser humano es cada vez más consciente que vive en una sociedad compleja y rodeada de elementos riesgosos y la forma en que el ser humano ha encontrado para disminuir el riesgo y poder disfrutar ya sea del circular en un auto o como decía de la navegación aéreo comercial es la protocolización de las actividades. En la medida en que lo que vamos aprendiendo lo vamos incorporando y tenemos un método para manejar los residuos, para generar producto industrial o para hacer instalaciones eléctricas y éstas últimas, por graficar un ejemplo, no la puede hacer cualquiera sino que tiene que estar matriculado y los cables son testeados o los aviones son testeados, etc., etc., lo que ocurre es que bajan los riesgos y en nosotros aumenta nuestra confianza y usamos esos medios de transporte o disfrutamos de esas instalaciones.

Con la medicina está pasando un proceso de esa naturaleza. La medicina, hace un siglo atrás, el arte de curar, estaba prácticamente concentrada en el médico y el número de aparatos era mínimo pero, ahora, la práctica de la medicina es análisis de laboratorio, tomografías, resonancias, interconsultas tanto como el uso más extendido de drogas. Por supuesto que todo eso extendió la expectativa de vida pero también nos expone a más riesgos y hay que tener más cuidados.

Digo esto porque es un proyecto de ley que se alinea con un sentido contemporáneo que es que para que mantengamos la confianza en los sistemas tenemos que trabajar mucho en sostener esa confianza en los sistemas.

Es ahí en donde aparecen en proyecto reformas que están claramente expuestas en el articulado en sus distintos capítulos….

Así es. Se propone en el proyecto seis reformas. La primera la creación a nivel federal  de la historia clínica digital interoperable lo que significa que, por dar un ejemplo, si una persona se encuentra de vacaciones en Catamarca el médico pueda entrar a tu sistema o al revés si un catamarqueño se encuentra en Buenos Aires y le pasa algo el médica puede entrar y acceder a una información que le hará ganar tiempo, saber más de esa persona, tener un intervención más pertinente frente al cuadro que presenta. Hay varios proyectos de ley sobre nuevos estándares para historias clínicas por lo que,  en ese sentido, el proyecto no trae ninguna novedad pero sí el primero de los pasos, una historia clínica digital encriptada e interoperable que Argentina, creo, debe ir rápido hacia eso porque ya empieza a haber movimientos a favor de convenios internacionales, es decir es algo que excede en esta materia el plano nacional. La segunda, la creación del registro único de evento centinela que, a fin de clarificar de que trata, hay que decir que muchas veces un médico hace lo que está indicado para el diagnóstico que se presenta y suministra el medicamento que corresponde con la dosis que corresponde y ocurre algo no previsto.

¿Entonces qué pasa en ese caso?

Si él lo puede comunicar preservando su confidencialidad es una experiencia en la cual puede aprender el sistema y si él no lo puede comunicar se lo guarda porque ese evento adverso no previsto y no quiere tener un proceso penal derivado de lo que ocurrió porque supone que hizo todo bien, no aprendemos; es decir hay otro al que le va a pasar lo mismo en otro lugar. La creación del registro único de evento centinela  es a los efectos de aumentar la transparencia y mejorar el aprendizaje colectivo. La tercera es la certificación de los profesionales por la cual cada diez años las sociedades científicas o el ámbito que se establezca, porque eso está sujeto a la reglamentación (de la ley) le tomará un examen sobre sus conocimientos, capacidades y habilidades. Y esto es por razones obvias como cuando se trata del carnet para conducir. Es decir se precisa una dotación de habilidades necesarias para seguir sosteniendo la práctica sanitaria. En cuarto lugar, le encomendamos Ministerio la creación de un informe, a nivel país, de la situación de seguridad del paciente por el método de muestreo para que en dos años haga un informe sobre la situación de seguridad del paciente. Si hay opacidad no podemos operar y por eso un gran informe sobre la situación de seguridad del paciente a nivel nacional. En quinto lugar la creación de una base de datos para la habilitación profesional que apunta a evitar lo que a veces nos enteramos, tristemente  por los medios de comunicación, de un médico que tiene un sentencia negativa en Entre Ríos (por haber cometido una falta en el ejercicio de su profesión) y, por decir, para graficarlo, viaja en auto y se va a ejercer la medicina a Mendoza con lo cual, por ley, estarán obligados a presentar sus antecedentes y si hay una sentencia incumplida no se le podrá otorgar la nueva habilitación que requiere y, por último, en sexto lugar, está incorporada la carrera médica, que en la mayoría de las jurisdicción está pero en algunas no y tiempo protegido para la formación en materia de seguridad del paciente y una indicación de su incorporación a los programas de estudio de la carrera para incidir en la cultura de que los profesionales se formen en esta materia.

Un marco relevante, diríamos…

Sí. Pero es una ley que al mismo tiempo es sencilla, es una ley preventiva y no punitiva y que se hace cargo de un tema de agenda pública que está a nivel global y que nosotros queremos discutir con rigor técnico y con sensibilidad. No desde la política-espectáculo

Parece que cuando se abordan este tipo de problemáticas se está hablando de cuestiones poco frecuentes cuando quizás, en realidad, son situación que se reiteran mucho más que lo que la sociedad tiene consciencia y que están en la cotidianeidad. ¿Esto es así? 

Argentina fue parte del estudio de IBEAS, es el estudio  Iberoamericano de Eventos Adversos que se desarrolló hace unos diez años. Se calcula que el 15% del gasto hospitalario es derivado de eventos adversos. Acá hay que dividir dos temas porque nosotros siempre pensamos en el evento adverso de catástrofe que deriva en la muerte o en la incapacidad que provoca en una persona que lo sufre. Pero hay que advertir que una droga mal suministrada que genera gastritis, que deja a la persona tres meses padeciendo una gastritis también es un evento adverso sin que signifique  que derive en una muerte. O una persona que se cae de una camilla y en vez de estar diez días tiene que estar quince días internado es también un evento adverso.

Tomando la totalidad de eventos adversos se calcula que una de cada cinco personas que se vinculan con el sistema sanitario tienen algún tipo de evento adverso por lo que es bastante masivo en ese sentido pero también hay eventos adversos que son muy menores como a aquella persona que le fue suministrado un medicamente porque tenía una alergia y le produjo un sarpullido y a los tres días ya lo superó y es, de todos modos, un evento adverso. Pero también no todos (los eventos adversos) son evitables o no todos ellos son fácilmente evitables porque la práctica médica tiene riesgos incluidos. Pero es importante porque acá hay un tema que es legal pero también hay un tema que es de gestión. De allí que sea importante instalar esto en el debate público.

¿Dónde se mejora? Cuando un equipo de gestión en una clínica o en un sanatorio o en un centro de salud adopta una cultura centrada de seguridad del paciente y el eje de seguridad del paciente, la forma de comunicar, cuidados, empieza a ser parte de la gestión cotidiana de ese equipo. Por supuesto que este tema llega a la opinión pública no sólo cuando pasa una catástrofe sino cuando sucede algo catastrófico cuando una persona es famosa por su exposición pública. Muchas veces, obviamente, les ocurren situaciones a personas que no son conocidas públicamente. Y así como es malo que quede impune una acción desjerarquizada en términos profesionales también es malo que nuestros profesionales de la salud no se sientan seguros, cuidados. Y por eso son importantes los protocolos, No hay seguridad del paciente si no hay seguridad de los profesionales. El proyecto de ley apunta a calificar el vínculo sanitario y que haya un ejercicio sanitario más seguro lo que va a derivar en pacientes más seguros. 

Estas situaciones de riesgo asistencia sanitaria segura ¿Se presenta sólo en países emergentes o en vías de desarrollo como la Argentina que, por cierto, exhibe cierta fragilidad en algunos planos de su sistema de salud o se plantea a nivel global?

No. De hecho es al revés. Tuvieron más consciencia y más acciones y más temprana los países del primer mundo. De hecho, hay muchos seguros médicos en los Estados Unidos, en Canadá, etc., que le pagan a las prestadoras un plus si tienen más normas de seguro, de protocolización. Es un movimiento más primermundista que tercermundista. Es un modelo que tiene la madurez de incorporar la idea de que estamos haciendo algo bueno al practicar medicina, desde una práctica sanitaria, pero sepamos todo el tiempo que estamos haciendo algo riesgoso. Y esto se notó mucho en la pandemia con el tema de las intubaciones, el uso del diagnóstico a distancia, es decir la administración de un complejo de decisiones bajo stress y de eso hubo más consciencia en el primer mundo. Los organismos internacionales favorecen a que esto sea una conversación global.

Y eso nos ha llegado a nosotros en cuanto al concepto de ir hacia ese ejercicio del derecho de la asistencia sanitaria segura.

Exactamente. Y empieza a haber aquello de que para tener asistencia segura tenemos que tener mejor calidad estadística, tenemos que consultarles más a los pacientes; empieza a haber una agenda del trato humanizado, la desburocratización de la medicina. Empieza a haber una agenda en el sentido de que con estos recursos que tenemos cómo hay que ejercer  la práctica sanitaria en el siglo XXI.

En la Argentina el sistema de salud ¿está en condiciones de ir por el camino que establece claramente no sólo desde los fundamentos sino desde su articulado el proyecto? Nos referimos   desde el punto de vista de su estructura de asistencia médica, presupuestaria, etc. ¿Está en condiciones)

Siempre hay algo de mito urbano respecto a esto. Para graficarlo diría ¿si se cumple con el protocolo de lavado de manos mejoraríamos mucho? La respuesta sería sí. La Argentina está en condiciones porque para lavarnos las manos estamos en condiciones. Ahora lo que sí es evidente que cuando se va ascendiendo la escalera de dificultad hay cuestiones que están al alcance de la mano, hay otras que las tenemos menos a mano y hay otras que no las tenemos. Pero sí la Argentina está en condiciones de empezar y asumir este tema como una cuestión seria, que esté en la agenda pública y que lo podamos mejorar.  

La iniciativa, que ya llamamos Ley Nicolás aún cuando no ha sido aprobada en el Congreso, e incluso no ha entrado en el debate en comisión, plantea un desafío. ¿Hay una ausencia del Estado en esta materia en cuanto a políticas públicas que garantice el derecho a una asistencia sanitaria segura?

No. De hecho en el Ministerio de Salud de la Nación hay un programa nacional de calidad que está orientado en este sentido. Sería muy ligero decir que en una agenda que es nueva una siempre tiene la expectativa de que todo ande mejor pero se vienen haciendo cosas, todos los gobiernos tratan de hacer algunas cosas y, por supuesto, creo que esta ley va a ayudar a los burócratas que quieren hacer, porque siempre hay burócratas que quieren hacer y burócratas que quieren impedir. La ley va a ser una herramienta que va a ayudar a los burócratas que quieren hacer.

Usted mencionó con claridad esos seis institutos que se incluyen en el proyecto que se propone se convierta en ley. Sin perjuicio de ellos, sería importante que pudiésemos describirnos los puntos que, naturalmente a su juicio, resultan clave en del proyecto más allá de que su articulado y sus fundamentos son amplios y muy precisos. ¿Cuáles serían?

Para mí es clave la formación, es decir nosotros tenemos que formar médicos, enfermeros, biólogos, que sepan que están gestionando riesgos. Hay que correrlos de esa idea un poco salvífica porque sería una cultura por un lado humano y, por otro lado, una cultura de mayor responsabilidad. Lo quiero plantear con una anécdota: Es muy común encontrar en una reunión social a alguien que conversando con un amigo que es médico decirle que le duele la cabeza y el médico sacando de bolsillo un analgésico y dárselo. Eso es algo que está naturalizado y es gravísimo, muy poco profesional porque ese médico no le hizo ninguna pregunta sobre si, por ejemplo, esa persona era hipertensa. Y lo que, en todo caso, debía decirle era que si su dolor de cabeza era sumamente intenso debía hacerse asistir por un médico y si no se trata de un dolor muy intenso que lo fuera a ver al otro día al consultorio para prestarle una atención médica. Pero tenía que atenderlo en un marco profesional.

Creo que eso suele ocurrir por varias razones, por esa cultura de la amistad u otras razones y también porque los profesionales de la salud no terminan de asumir, en algún momento, los riesgos de lo que están gestionando. Y eso es cultural y creo que es eso con lo que hay que romper, eso bajaría muchísimo los eventos adversos. Estoy en contra, como lo están la mayoría de los profesionales, de lo que se llama la medicina defensiva que es recomendarle a una persona que se haga estudios por las dudas o por si pasa algo y como médico no quiere terminar teniendo que enfrentar un juicio.

La práctica médica necesita de un contexto y ese contexto se lo tenemos que dar todos, el Estado, los pacientes y los profesionales; eso es central, es cultural y en el proyecto de ley ello está reflejado en la invitación a las universidades para que incorporen en sus currículas la seguridad del paciente y que todos nos acostumbremos a desterrar aquello de que me duelen las cervicales y un profesional o quien sea recomiende la ingesta de tal o cual analgésico sino que un profesional sea quien ordene a esa persona a que concurra al centro asistencial para que se le haga una placa radiográfica para continuar luego con una cita en el consultorio para evaluar esa circunstancia.

Ese para usted es un punto clave

¡Sí por supuesto! Es punto clave. La centralidad es cambiar una cultura. Hay que ir a una cultura profesional de máxima responsabilidad.    

¿Por qué fue necesario excluir del texto original del proyecto las cuestiones que llevaban a promover modificaciones a los códigos Penal y Procesal Penal que establecían las sanciones que podrían recibir eventualmente los profesionales de la salud en caso de que se determinara la posibilidad de haber incurrido lo que se denomina culpa temeraria?

Porque lo que  queremos quienes la impulsamos es que, efectivamente, haya una ley y no sólo un proyecto de ley o ser testimoniales y porque creemos que es muy importante, como decía antes, el cambio cultural más que lo punitivo.  Este proyecto transita entre dos sentimientos muy legítimos y, a su vez, muy duros. Uno es el dolor de las familias y el otro es el miedo de los profesionales. Y los dos son sentimientos muy legítimos porque la persona que lleva adelante la práctica médica no podrá llevarla adelante si tiene miedo de que si hace esto o no lo hace. Y entonces preferimos ir por el diálogo. Teníamos claro que la incorporación de elementos penales haría muy difícil la necesidad de encontrar consensos que se van a necesitar en el proceso de discusión parlamentaria el que seguramente, antes de que haya un dictamen, va a haber aportes enriquecedores a los que estamos abiertos y esto tiene un por qué. Porque son temas en los que puede haber mucha riqueza de parte de quienes trabajan en cada una de las áreas del sistema sanitario. Es esa lógica y como abrí un diálogo con el Ministerio de Salud, con la CGT, con las clínicas, con los enfermeros, con la Academia Nacional de Medicina, con el Observatorio Argentino de Seguridad del Paciente y familiares de víctimas, entre otros, en un diálogo que me permitió en muchos aspectos enriquecer aspectos del proyecto llegué a la conclusión de que la incorporación de cuestión penal iba a absorber todo y no íbamos a discutir ninguno de los otros temas contemplados en el proyecto y el debate iba a quedar reducido a esto sí y esto no.

La verdad es que es muy interesante discutir aspectos como el registro único de evento centinela, la certificación, la cuestión de la historia clínica, incluir esta cuestión de la seguridad del paciente como materia de estudio, etc.

Me parece que es un enorme paso adelante que la Argentina tenga una ley que ponga en el dentro del debate público estos temas y genere instrumentos adecuados y entonces nos centramos en la necesidad de lo que significa poder avanzar y además porque soy de los que creen que no puede haber seguridad del paciente sin seguridad de los profesionales y que un cambio en la normativa profesional tiene que ser con consenso de los profesionales. Es muy importante trabajar junto con los profesionales. Si mañana hubiera que cambiar algo de la normativa del ejercicio de la medicina tiene que ser con el consenso con los médicos

¿Este proyecto puede vincularse también ya no sólo al caso de Nicolás u otras personas que sufrieron situaciones como la que padeció Nicolás con lo ocurrido con los bebés muertos en Córdoba o sería aventurado enlazar ambas situaciones?

No conozco en detalle lo que se está investigando en torno a lo ocurrido con los bebes pero todo indicaría, y quiero ser muy cauteloso porque lo que sabemos es superficialmente por lo que se conoce a través de los medios de comunicación. Ahí no hubo error médico. Aparentemente (en el caso de lo sucedido con los bebés en Córdoba) habría un accionar doloso. Acá hay que distinguir muy bien las situaciones. Si hubo un accionar doloso hay que separarlo de esta materia. Esta materia es cuando el sistema de salud se propone curar y porque no hubo oxigeno o porque hubo un problema de comunicación termina generando un efecto pero se propone curar. Pareciera que son dos temas que no hay que vincularlos.

Cree que puede encontrar resistencias políticas en el Congreso para que el proyecto tenga una aprobación...

Si le damos un buen tratamiento en comisión visualizo una buena disposición de los diversos bloques a tratar el tema que se combina con una predisposición de mi parte a aceptar un tratamiento abierto y enriquecedor del proyecto. Creo que es un tema que no está ni yo lo quiero colocar en la grieta. Es una ley que no quiere ir contra nadie porque es a favor de todos. Concentrémonos en esa lógica.