menu
03 11 2020

Energía: diez meses de un deterioro persistente


Autor: Alejandro Einstoss









Transcurridos diez meses de la actual administración algo queda claro: no hay plan para el sector energético y es evidente la falta de ideas coherentes. Un solo ejemplo: el actual Secretario de energía, Darío Martínez, pasados casi 60 días de su designación no logra conformar equipos, lo que mantiene al sector en una parálisis administrativa incomprensible.

Pero el mayor deterioro lo vemos en el plano tarifario y en el costo fiscal de los subsidios. El regreso al facilismo que implico congelar los precios y tarifas energéticas, antes de la llegada del COVID, sumergió al sector en una cesación histórica por la cual las distribuidoras no pueden pagar la energía ya vendida.

La combinación de tarifa congelada y alta inflación se comió en pocos meses todo el esfuerzo que realizamos como usuarios pagando tarifas más realistas. Es así como en febrero de 2019 la tarifa que pago un residencial alcanzó para cubrir más del 80% del costo de general energía y hoy, en cambio, poco más del 40% ; y lo mismo pasa con el gas natural.

La otra cara de la moneda es la evolución de los subsidios que muestran una progresión preocupante y recuerda el periodo 2003-2015. Entre 20219 y 2020 los subsidios a la energía aumentan 70% en términos del PBI y pasarán de US$ 5.700 millones a casi US$ 7.000 millones entre 2020 y 2021 según el proyecto del presupuesto, lo que implica regresar casi al punto de partida de finales del 2015.

La caída historia en la producción del principal insumo energético del país que es el gas natural, al 12% interanual, completa un panorama de enorme complejidad.

En energía, el costo de la receta facilista es alto y conocido: los subsidios presionan sobre el déficit de las cuentas públicas; el sistema se descapitaliza y la calidad de los servicios se deteriora rápidamente y la producción de energía se desploma aumentando las importaciones. El problema deja de ser sectorial y se transforma en un problema macro. En resumen, es necesario un rápido cambio de rumbo. Si perseveramos en este camino el sector energético se encamina a la quiebra.

Publicado en Clarín el 1 de noviembre de 2020.