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Opinión 26 10 2021

El radicalismo vuelve a la cancha


Autor: David Pandolfi









Los radicales bonaerenses están saliendo a la calle y esta semana se juntarán en el microestadio de Ferro, a partir de las internas de marzo han ido tomando un protagonismo creciente en la política local. Las elecciones primarias han puesto nerviosos a los intendentes peronistas del interior, y el regreso de la Franja Morada a liderar el movimiento estudiantil en Mar del Plata, han estremecido a los kirchneristas, frente a las fuerzas que lidera Maxi Abad.

El intendente peronista de Pehuajó decidió terminar su acto proselitista con su brutal frase: “Que se mueran los radicales”, se ve que está nervioso, y eso sí es explicable: los radicales han destrozado el aparato peronista en el interior de la provincia de Buenos Aires, que sólo podrá proteger a sus buenos intendentes mediante el corte de boleta. Para un intendente peronista su peor pesadilla es el llano, y hoy aparece en sus noches.

Facundo Manes fue el referente que los radicales eligieron, y Diego Santilli fue el referente que el PRO definió para establecer los espacios de unos y otros en las elecciones bonaerenses.

La candidatura de Facundo Manes oxigenó a la coalición y permitió al radicalismo emerger en la Provincia de Buenos Aires, consiguió 1.293.917 votos, y ganó ampliamente en el interior de la Provincia de Buenos Aires, superando a Diego Santilli en las secciones 4, 5, 6 y 7, o sea, todo el interior excepto la costa del Paraná (la sección 2º).

El PRO mostró su fortaleza en el conurbano donde el radicalismo es débil y la gente visualiza la gestión de CABA y la compara con los municipios peronistas del conurbano.

Esta división geográfica entre votantes del conurbano y los distritos de economía rural ha generado que la campaña de Juntos sea llevada a cabo en el Interior, principalmente por Facundo Manes, y en el conurbano por Diego Santilli.

El radicalismo tiene veintinueve intendentes en el interior de la Provincia y el PRO quince, aunque posee los alcaldes de las ciudades más importantes: Bahía Blanca, Mar del Plata y Pinamar. Los radicales, en cambio, tienen la intendencia de Tandil.

El Frente de Todos pudo ganar en solo dos pequeños municipios que tenía dirigentes peronistas a cargo del municipio: Pila y Monte Hermoso, y General Villegas que tiene un intendente que ganó su cargo por la lista de Cambiemos.

En el resto de las intendencias del interior de la Provincia del Frente de Todos, los resultados les fueron adversos al peronismo, pueden distribuirse estos en cuatro grupos, según frente a quien perdieron y si van por el primer mandato (y tienen derecho a la reelección) o por el segundo (y no pueden ser candidatos).

Facundo Manes triunfó en doce intendencias peronistas donde el intendente no tiene derecho a la reelección: Alberti, Carlos Casares, Chascomús, Colón, Daireaux, Gonzalez Chaves, Pehuajó, Salto, Tapalqué, Tres Lomas, Veinticinco de Mayo y Villa Gesell.

Facundo Manes también triunfó en Guaminí, Hipólito Yrigoyen y Bolívar.

También ganó en doce intendencias donde el intendente puede ser reelecto.

En seis casos se debe a que el intendente anterior era de Cambiemos: Carlos
Tejedor, Coronel Suárez, General Guido, Las Flores, Mar Chiquita y Salliqueló.

En cuatro casos el intendente era del peronismo: General Paz, General Pinto, Leandro Alem y Laprida. En General Alvarado el intendente anterior era del Frente Renovador y en Carmen de Areco vecinalista.

Finalmente Facundo Manes fue el más votado en tres intendencias del PRO: Coronel Rosales, 9 de Julio y Patagones, ganando Diego Santilli en trece intendencias propias.

Diego Santilli venció a diez intendentes peronistas del interior, en cinco el intendente no puede ser reelecto y fue electo por el Frente de Todos: Castelli, Juárez, San Andrés de Giles, Tordillo y Zárate; en San Pedro el intendente es del Partido Fe que fue electo por Cambiemos y hoy integra el Frente de Todos y en Chivilcoy fue electo por el lavagnista Consenso Federal.

Finalmente, Diego Santilli derrotó a tres intendentes peronistas con derecho a reelección: Baradero, Exaltación de la Cruz y La Costa. 

La lista Dar el Paso triunfó en veintisiete intendencias peronistas, en veintinueve radicales y en tres del PRO, todas en el interior de la provincia.

Diego Santilli logró ganar en doce de sus quince intendencias y en diez intendencias peronistas, en el interior bonaerense. También ganó en La Plata.

En la zona más rural de la primera y tercera sección el peronismo perdió en varias intendencias propias, pero siempre el ganador de la interna fue el PRO: Cañuelas, General Rodriguez, General Las Heras, Luján, Mercedes y Punta Indio.

Facundo Manes triunfó en algunas intendencias radicales: Brandsen, Magdalena y Suipacha y perdió en Lobos y San Isidro (donde el intendente apoyó a Santilli).

El PRO se impuso en sus tres intendencias del conurbano (Lanús, Tres de Febrero y Vicente López) y avanzó en varias kirchneristas: Morón y Quilmes (donde habían gobernado entre 2015 y 2019) en los distritos massistas: Tigre, San Fernando y en Ituzaingó.

Es razonable que el peronismo esté en situación de asamblea, que sus intendentes victoriosos -que son los menos- hayan salido a ocupar cargos en el Poder Ejecutivo Nacional o Provincial, son los únicos que pueden exhibir una victoria, escasa de votos, pero victoria al fín.

Una oposición que ha triunfado en siete de ocho secciones electorales, obliga al peronismo a abultar la diferencia a favor de la tercera sección (compuesta por el sur y parte del Oeste del conurbano) y reducir las pérdidas en las otras.

Aunque el Frente de Todos triunfó en la tercera sección electoral, sus resultados fueron magros: en el 2019 sacó 2.128.697 votos, contra 1.007.485 de Cambiemos, esta vez pudo exhibir una victoria sacando 1.201.317 votos contra 938.974 de Juntos, la diferencia se ha achicado en 858.869 votos, demasiada diferencia perdida para poder dar vuelta una elección.

La combinación de un radicalismo fuerte en el interior de la provincia y un PRO fuerte en el conurbano ha resultado demasiada dura para el peronismo. Una sociedad harta de las malas experiencias del peronismo bonaerense ha despertado. Un mapa distinto parece dibujarse para el 2023, aunque falte demasiado tiempo, muchos intendentes temen perder su territorio y buscarán recuperar terreno.