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Opinión 05 01 2021

El Brexit y las Islas Malvinas, una oportunidad favorable


Autor: Julián Álvarez Sansone









Con el inicio del 2021, entró en vigencia la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (proceso conocido como "Brexit") y un nuevo acuerdo de relaciones entre ambas entidades. Esto, sin querer, le abrió una "ventana de oportunidades" en términos del politólogo Kingdom, constituyendo una oportunidad única para intensificar el reclamo por las Islas Malvinas.
En los últimos 15 años, y gracias a la (discutible) integración regional, el reclamo argentino por Malvinas dejó de ser un reclamo solitario de nuestro país y pasó a ser la postura oficial de casi todos los países de América Latina. Esto, a su vez, posibilitó la cosecha de más apoyos diplomáticos de países de otras regiones. Pero hay una región clave que, por su constitución legal, era singularmente difícil de abordar: la Unión Europea. Dicha entidad supranacional reconocía al Reino Unido junto a sus "territorios de ultramar", entre los cuales se incluía a las Islas Malvinas. De esta forma, era difícil que un país europeo apoye el legítimo reclamo argentino dado que violaría sus acuerdos y posiblemente iría en contra de sus intereses.
Desde el punto de vista económico, existe una postura cada vez más numerosa en el Reino Unido compuesta por cientos de miles de personas que se oponen a la mantención de colonias por todo el mundo cuando ellos tienen problemas económicos. Como cualquier país, Gran Bretaña transita una recesión, con aumento del desempleo y de la pobreza por parte de sus ciudadanos. Por parte del gobierno inglés, la postura es lograr que los "territorios de ultramar" (léase territorios coloniales) sean autosustentables, de modo que no deban ser mantenidos con el presupuesto de los ingleses. En el caso de las Islas Malvinas, se podría sustentar a través de la producción y exportación de productos pesqueros.
El fenómeno de la producción pesquera malvinense merece un párrafo aparte. La pesca representa el 60% de los ingresos a las islas y casi en su totalidad las exportaciones se dirigen a Europa. Si bien es cierto que el Reino Unido no pone casi ni un centavo en mantener a las Malvinas, lo cierto es que las islas se benefician de los acuerdos comerciales y ventajas aduaneras conseguidas por el gobierno británico dado que son "territorios de ultramar". Es menester resaltar la importancia de este suceso, dado que los isleños siempre han puesto esa cuestión a la hora de discutir la soberanía de las islas con nuestra República Argentina. Es decir, no sólo es una cuestión nacional donde prefieren ser ingleses, sino también una cuestión económica (comercian como ingleses). De esta forma, este es un punto clave para ambos países.
En el caso de Boris Johnson, luego de arrasar en las urnas llegó a un acuerdo con la Unión Europea para una salida gradual y manteniendo buena parte de los acuerdos comerciales y aduaneros. Pero, en un análisis más minucioso, se desprende que buena parte de los acuerdos comerciales son para beneficiar a los territorios de la Gran Bretaña,  y otros casos como Gibraltar y Malvinas quedaron relegados de la discusión y las nuevas negociaciones.
Anoticiado de esta situación, en la gira europea previa a la cuarentena iniciada en marzo, el mandatario argentino Alberto Fernández le pidió a algunos países que no incluyeran en los tratados comerciales a los territorios británicos de ultramar. En otras palabras, le pidió que no compren productos de las Islas Malvinas, entre otras cosas. En esta línea, el que estuvo más de acuerdo fue España, quien tiene su propia disputa por Gibraltar (un territorio altamente estratégico que está ubicado en la península ibérica y es controlado por los ingleses). Al igual que Argentina en Malvinas, España reclama por Gibraltar, otro territorio con fuertes disputas diplomáticas

Ahora bien, ¿Qué es lo que viene pasando en los últimos días? La Unión Europea acepta renegociar los contratos con Gran Bretaña y los Estados miembros (Escocia, Gales, Irlanda del Norte e Inglaterra), pero no con sus territorios de ultramar. De esta forma, las Islas Malvinas quedaban afuera del acuerdo y pasarían a tener serias dificultades económicas

Esto abre la posibilidad de nuevos escenarios (difíciles para los isleños y más favorables para la Argentina), dado que dicha postura deja un antecedente mediante el cual la Unión Europea dejaría de reconocer a las Malvinas como territorio británico. Pero el impacto más fuerte, sin dudas, es el económico. En caso de exportar los productos pesqueros a Europa, los malvinenses deberán pagar derechos aduaneros (que llegan hasta el 18%) por cada exportación que realicen a países de la Comunidad Europea. Esto repercutirá muy negativamente en su economía, y aumentará los conflictos entre los isleños y Boris Johnson, para quien las problemáticas que acontecen en las Islas no son una prioridad en absoluto.
De todos modos, según trascendió, Boris Johnson envió para Navidad una carta a Malvinas informando que la voluntad británica de mantener las Malvinas seguía intacta, rechazando algunos planteos de la Argentina. Aún así, más allá de lo que diga, importa lo que haga. Si manda presupuesto para los isleños, tendrá quejas de distintos países (sobre todo de Inglaterra y Escocia). Si no manda presupuesto, los isleños pasarán a tener graves crisis económicas. Lo más lógico sería buscar abrir nuevos mercados donde colocar las exportaciones, pero los países más cercanos (Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y Argentina) apoyan la causa argentina. Otro país medianamente cercano es Sudáfrica, el cual transita por una serie crisis económica y a priori no estaría interesado en aumentar las importaciones e ingresar en un conflicto diplomático.

En suma, la carta de Boris Johnson refleja la encrucijada británica con respecto a las Malvinas. En este nuevo escenario post Brexit, las Malvinas se convirtieron en un problema para los políticos ingleses y para sus ciudadanos, ya que muchos de ellos quieren dejar atrás el pasado imperialista y colonial de Gran Bretaña. Un problema que se suma a decenas de otros problemas que deberán resolver con mayor urgencia dado que son mucho más relevantes para ellos que los reclamos de los malvinenses.

Así, es una grata noticia que se abra esta "ventana de oportunidades" en la larga lucha diplomática por las Islas Malvinas. Una noticia que alegra al pueblo argentino y podría darnos esperanza. Pero, aún así, hay que ser cautos: todavía está seriamente en duda la idoneidad del Canciller Felipe Solá y las posibilidades de que durante su gestión al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto se logre reincorporar nuestras islas son realmente muy escasas.