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Economía 12 02 2022

Economistas analizaron en la Fundación Alem el acuerdo con el FMI










En un encuentro virtual los especialistas exhibieron prudencia en el abordaje de la información y los escenarios en materia del déficit en el sector público así como la cuestión de los subsidios al sector energético y al transporte que rodean las negociaciones que el gobierno lleva adelante con ese organismo financiero internacional.

Los economistas Ricardo Carciofi, Maximiliano Castillo, Alejandro Einstoss y José Luis Machinea analizaron distintos aspectos de la situación económica que rodean la negociación entre el gobierno nacional y el FMI para intentar llegar a un acuerdo por la deuda y, en ese contexto, abordaron, entre otras cuestiones, aquellas que se relacionan con las políticas implementadas por el gobierno para producir una reducción del déficit en el sector público tanto como en el plano de los subsidios a la energía o el transporte.

Carciofi, graduado en la Universidad de Buenos Aires, especialista en desarrollo económico e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), abordó el escenario en que se plantea la negociación del “entendimiento que luego debiera transformarse en un acuerdo”, dijo y se focalizó en describir un aspecto, que consideró “clave” y que es la evolución económica 2020 al 2021. “En el 2021 hubo una recuperación que se estima en alrededor del 10% del PBI que muestra una recuperación que contrasta con la caída del 2020” pero advirtió que “ese hecho positivo del 10% se inscribe en una serie de más largo plazo en el que el desempeño de la Argentina es más que preocupante”, apuntó.

“El PBI entre el 2011 y el 2022 cayó el 3% y el producto bruto per cápita cayó el un 14%. Ese es el escenario que nos precede”, puntualizó Carciofi, quien luego reseño la situación de la balanza comercial -exportaciones e importaciones- y en ese sentido puntualizó que se observa “un enorme superávit comercial de entre 14 y 15 mil millones de dólares y esto es una muy buena noticia” que implica que “la economía generó un significativo superávit comercial de bienes”, refirió el economista que abrió el panel de expositores del encuentro que fue coordinado por Elsa Llenderrozas, directora de la carrera de Ciencia Política de la UBA y consejera de la Fundación Alem que preside, Lilia Puig de Stubrin.

Ante más de un centenar de asistentes a la reunión virtual convocada bajo el lema “Acuerdo con el FMI: impacto y escenarios”, Carciofi avanzó en su disertación y advirtió: “La paradoja de esta buena noticia del sector externo se enfrenta con el dato duro de la escasez de dólares” y puntualizó que el país ha experimentado un proceso que exhibe “una trayectoria de un déficit de casi 9 mil millones de dólares en el 2017 y a partir de entonces se comienza a generar superávit y todo el proceso de las variaciones del PBI tienen como correlato lo que está ocurriendo en el sector externo. A la economía le cuesta generar nuevamente esa cantidad de dólares y ese es el debate que se está planteando”, remarcó.

“Estas dos noticias que consideramos positivas como haber crecido en el 2021y haber generado ese superávit de comercio se da frente a otras cuestiones que muestran profundos desequilibrios”, apuntó el economista que apuntó que “uno de ellos es la inflación” y comparó entonces: “Aún con una profunda caída del nivel de actividad del 10% la tasa de inflación permaneció en el 34% y la recuperación que señalábamos se la hace a acosta de acelerar casi 20 puntos la tasa de inflación. Eso es una muestra que hay desequilibrios”, indicó.

“Otra manifestación del desequilibrio está en la evolución del riesgo país con posterioridad al canje (de deuda) de setiembre del 2020. Después de haber reestructurado la deuda con el sector privado la tasa del riesgo país nunca bajo de los 1.100 puntos para escalar ahora a los 1.800 lo cual habla de que, efectivamente, la marcha de la economía siguió tirando como pudo pero las expectativas de lo que indicaba para más adelante, sobre los problemas que hay que resolver, se expresa, en parte, en esta tasa del riesgo-país que no es otra cosa que la cotización de los bonos argentinos, de los bonos soberanos”, precisó Carciofi.

Explicó entonces que tal situación se traduce “en alguno muy serio que lo vemos cotidianamente es que con estas tasas de interés el sector público ha perdido su capacidad crediticia” lo que significa que “no hay acceso al crédito público y ello es una restricción muy importante”, detallo Carciofi, quien apuntó: “Hay otra muestra del desequilibrio que es la brecha cambiaria que hoy está en el orden de entre el 115 y 120 por ciento”.

“Y, obviamente, esto tiene que ver con las regulaciones que hay sobre el régimen cambiario y sobre el comercio exterior, y entonces la economía generó ese superávit pero porque hay controles no sólo sobre el acceso a las divisas sino también sobre los permisos para importar y ahora, en los último días esto ha escalado, no solamente a las declaraciones juradas de importación sino también a los perfiles de los importadores que es otra manera de restringir el acceso a las divisas”, detalló sin dejar de puntualizar que ello se registra “en un contexto en el que buena parte de la cuenta de servicio está controlada” como el caso de “el turismo (que) está más que controlado por, además de diversas razones (vinculadas con) la pandemia y, al mismo tiempo, por las medidas económicas”, describió.

Con un claro sesgo didáctico en su exposición, al plantear cómo respondió el gobierno a esta situación y con la exhibición de un nuevo gráfico, explicó que la administración del Presidente Alberto Fernández en materia de política fiscal “trató en el 2021 de achicar el déficit primario que redujo a más de la mitad, del 6.4% del PBI a 3% y, en ese esfuerzo, que es la discusión que se planteó en el  oficialismo gobernante, no sólo se redujo el déficit primario sino que también se redujo el gasto primario del sector público y particularmente en el curso de los siete primeros meses del año” lo que “produjo tensión dentro del oficialismo. Entonces una respuesta (del gobierno) fue el control de las finanzas públicas”, apuntó y remarcó que la razón por la que hubo un aumento de la inflación está en que “no hay acceso al crédito público y entonces el Tesoro se financió con el Banco Central a través de la ´maquinita’”, dijo en alusión a la emisión monetaria.

“La otra respuesta del gobierno fue la apreciación cambiaria en el 2021”, detalló Carciofi, quien para profundizar sus argumentos en este punto exhibió un cuadro que reflejó los datos que aportaba y explicó: “Entre enero y diciembre del 2021 hubo una apreciación del 20%, Y esto nos está diciendo que si se observa la evolución entre el 2019 y el 2020 el gobierno fue bastante prolijo en mantener el tipo de cambio real pese a las dificultades en materia inflacionaria pero a partir de marzo de 2021 intentó atrasar el tipo de cambio. No es un nivel de depreciación excesivo si se lo considera hacia atrás en el tiempo pero en este año la inflación trepó al 51% apreciando el tipo de cambio en un poco más del 20% y atrasando las tarifas (de los servicios) y con tasas de interés groseramente negativas”

Como conclusiones, planteó: “Hemos tenido una recuperación pero sin horizonte de mediano plazo y entonces ello explican los desequilibrios que incluyen la brecha cambiaria, la inflación, el riesgo-país, con lo cual la recuperación que se observa, como diría nuestro recordado y prestigioso economista, Adolfo Canitrot, ‘esto es una recuperación del vuelo de la gallina, es decir vuela corto y se cae’”, graficó Carciofi, quien añadió que a partir de todos éstos elementos la Argentina “no solamente necesita un acuerdo con el fondo. Necesita un programa económico (porque) así no se puede seguir” y a modo de réplica al argumento del gobierno que inicialmente condicionaba a un acuerdo con el FMI a que ello no significara poner en riesgo el crecimiento económico, sostuvo: “El crecimiento económico estaba en riesgo con independencia de la negociación o lo que (el gobierno) pueda acordar con el FMI”, subrayó.

Castillo, economista graduado en la UBA y que desarrollo su maestría en la misma temática en la Universidad Di Tella, se enfocó en puntualizar que por el momento “lo que sabemos es que aún  no hay un acuerdo” con el FMI sino que “lo que tenemos es un entendimiento”, aclaró y, en ese sentido, recordó que esa fue la “definición literal del FMI” sobre los avances alcanzados en las negociaciones con el gobierno de Alberto Fernández, quien, sin embargo, anunció a fines de enero que la Argentina había alcanzado ese acuerdo. “Lo que tenemos es un entendimiento sobre políticas clave”, puntualizó. Y luego describió: “Y las políticas clave que se identificaron y se constituyen en la base de lo que luego va a ser un acuerdo son un sendero de consolidación fiscal, una estrategia para reducir los subsidios y un nuevo marco de política monetaria”, detalló.

El economista reseñó después los pasos que seguirían luego de que efectivamente se alcance dicho acuerdo con el FMI y que incluye el tratamiento por parte del Congreso  y más adelante se focalizó en las revisiones trimestrales que, eventualmente, haría en el Fondo Monetario Internacional en las que “se revisan el cumplimiento de las metas y se actualizan las metas a futuro y lo importante de la revisión trimestral es que cada revisión debería liberar una cantidad de fondos que permita ir los vencimientos del acuerdo y eso es lo que puede estar discutiéndose” y que significa “qué cantidad de fondos se liberan en cada tramo para poder ir afrontando los vencimientos”, explicó con igual estilo de exposición sumamente didáctico .

“Pero hay un aspecto muy importante y que es que los vencimientos que tenemos en los próximos dos años son muy importantes y, eventualmente, cada revisión que se pase va a permitir fondos para cancelar y reprogramar los pagos con mayor plazo de gracia e iría minimizando la posibilidad de entrar en atrasos”, refirió Castillo, quien puntualizó que “siempre es mejor entrar en atrasos por una menor cantidad de recursos que por el total” por lo que “aunque no se pueda transitar estos dos años hasta que haya una nueva revisión con un nuevo gobierno cada paso que se dé será importante porque no se puede tener acceso a nuevos financiamientos por parte del FMI si se encuentra en situación de atraso”, subrayó.

Castillo destacó que eventualmente este acuerdo “puede evitar que el gobierno se embarque en estas ideas locas que en algunos casos si quisieron implementar” y a modo de conclusiones al analizar el eventual acuerdo en base a la información que se conoce es que “cualquier escenario alternativo” será “siempre peor para el país en el corto o mediano plazo” a, por el contrario, “poder lograr un acuerdo aunque no sea el mejor”.

Einstoss, también graduado en la UBA y actual economista jefe del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, enfocó en su exposición que también acompañó con la exhibición de algunos gráficos en torno a la cuestión de los subsidios al señalar que ese aspecto “está en el centro de cualquier programa fiscal al que se llegue y el Fondo Monetario Internacional se encargó de marcarle la cancha al gobierno en este aspecto”, remarcó el economista. Y destacó que el FMI fue el que reveló que se había acordado con el gobierno de Alberto Fernández “una estrategia para reducir subsidios a la energía de manera progresiva” y que ello sería “fundamental” para “mejorar la composición del gasto público”.

Tras recordar expresiones públicas por parte de funcionarios del Fondo Monetario Internacional en torno a la cuestión de los subsidios, juzgó que se desprende que “el Fondo Monetario Internacional ve en los subsidios el camino para la reducción del gasto y el ordenamiento fiscal”, destacó.

El economista abonó sus reflexiones con la presentación de un cuadro con la ejecución presupuestaria del ejercicio 2021 realizada por oficina de Presupuesto del Congreso que “donde se observa claramente que los subsidios económicos ya representa el segundo ítem de los gastos corrientes del Estado, por debajo de las prestaciones sociales; alcanza al 3,1% del PBI; es el equivalente al 15% de los gastos corrientes, el 12% de los gastos totales que son los que incluyen los gastos de capital y explica el 83% de los resultados económicos de la administración pública –entendido esto como la diferencia entre los ingresos corrientes y los gastos corrientes del Estado”.

Tras esta descripción, Einstoss interrogó: “¿A dónde van estos subsidios?” y, a modo de respuesta, explicó: “Mayoritariamente al sector energético (2,4%), el transporte (0,5%) y la diferencia restante otros sectores de la economía”, detalló el economista que apuntó luego: “El 74% de los subsidios que se lleva el sector energético se aplican en un 70% a CAMESA” que como empresa, desde su función original, es la encargada del despacho de energía eléctrica “y ya hace varias décadas es el principal pagador de susidios y financia la diferencia entre el costo de generar energía y lo que pagamos en las facturas”, precisó.

Explicó que “el segundo renglón de importancia, dentro de los subsidios en energía, es la empresa Generación de Energía que, además de construir las hidroeléctricas en Río Santa Cruz, tiene la misión de importar el gas que consumimos, mayoritariamente en épocas de invierno, y el tercer renglón de importancia son los subsidios de promoción a la producción de gas natural local”, describió y luego detalló que los subsidios al transporte “se lleva el 0,5% del PBI y más del 50% de ello se lo lleva el sector del transporte automotor y el 44% el sector ferroviario”. Al completar la descripción, Einstoss indicó: “Los subsidios a la energía y al transporte, en los últimos 10 años, demandaron la friolera de 130 mil millones de dólares pero si miramos un plazo más corto, de cinco años, sólo el sector energético demandó 50 mil millones”.

Einstoss avanzó en su exposición en lo que denominó “la dinámica de los subsidios a la energía” en los últimos cuatro gobiernos y, al respecto, precisó: “Cristina Fernández de Kirchner recibe el gobierno con 2 mil millones de dólares en subsidios y entrega la administración en diciembre del 2015 con más de 16 mil millones de dólares a Mauricio Macri que logra reducirlos a casi una cuarta parte de esos 16 mil millones de dólares y, a partir de ese momento, la administración de (Alberto) Fernández aplica la misma receta que Cristina (Fernández de Kirchner) entre el 2007 y el 2015 de congelamiento de tarifas, intervención de los entes y la ruptura de los contratos –previo a la llegada del COVID- y nos ubica en diciembre de 2021 en casi 11 mil millones de dólares”.

“Si todo sigue igual, los subsidios, a diciembre de este año, superarían los 15 mil millones de dólares”, refirió Einstoss, quien indicó que en ese contexto “Alberto Fernández habría logrado equiparar la performance que a Cristina (Fernández de Kirchner) le llevó dos mandatos y Alberto (Fernández) lo habrá logrado en tres años de gobierno”, puntualizó el economista, quien luego abordó las distintos aspectos relacionados con la política de tarifas y el aumento de la inflación así como iniciativas vinculadas a una segmentación tarifaria.

Einstoss afirmó que “el facilismo energético con alta inflación pone contra la pared a cualquier gobierno que para cumplir cualquier acuerdo con el Fondo (Monetario Internacional) deberá aumentar tarifas” lo cual “pondrá a prueba a la coalición que en su seno, claramente en este tema, no piensan igual”, indicó en referencia a los distintos espacios políticos que integran el Frente de Todos. “La nominalidad de los aumentos (en las tarifas) necesarios para reducir el monto de los subsidios es muy alta” y tras apuntar que “dos factores aumentan la presión” y ellos “son el aumento de los costos de importación y la urgencia de las empresas reguladas de un salvataje financiero”, expresó que en ese contexto “”la judicialización de aumentos es un escenario de alta probabilidad, la segmentación tarifaria luce insuficiente y difícil de implementar” por lo que consideró que “el camino con un 50% de inflación y el camino de aumento sucesivos en las tarifas utilizando audiencias públicas, es un camino que para lograr el ajuste tarifario necesario”, expresó.

El final del encuentro y antes de las preguntas a los panelistas y sus respuestas, quedó a cargo de Machinea, quien tuvo a su cargo el rol de “comentarista” de la reunión. En ese marco, destacó las intervenciones de Carciofi, Castillo y Alejandro “que sintetizan la situación en la que estamos” y grafico: “¿qué lío no?”, tras lo cual juzgó que “el lío va a ser más complicado cuando el gobierno quiera cumplir con algunas cosas que le prometió al Fondo (Monetario Internacional) o la cuestión de las tarifas. Y entonces creo que la situación va a ser poco manejable”, advirtió en una exposición en la que quedó en evidencia su experiencia como especialista en materia económica.

Machinea aportó una reflexión acerca de la incidencia de Estados Unidos en las negociaciones para un acuerdo con el FMI. “La presencia de Estados Unidos tiene una larga data; arranca cuando en 1944 se crea el Fondo Monetario Internacional; Estados Unidos se queda con el derecho de veto de cuestiones complicadas y a partir de ahí el peso en el Fondo Monetario internacional del gobierno de los Estados Unidos ha sido muy grande”.

Recordó las negociaciones con el FMI en tiempos del gobierno de Raúl Alfonsín y rememoró: “En nuestro caso nos favoreció mucho que Paul Volker nos apoyara” y juzgó que ese respaldo respondía a que “estábamos tan endeudados todos los países de América Latina que, si llegábamos a hacer un ‘club de deudores’ Estados Unidos hubiese tenido un problema muy serio. Y entonces apareció Paul Volker y no el Tesoro (norteamericano) en las negociaciones y que aparece en estos últimos días y en lo que hemos visto en estos últimos años. Y ese acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos fue muy importante pero nunca vi un acuerdo que, en principio, parece menos complicado como el que estamos viendo ahora”.

“Digo que parece, porque parece que no es tan así, y lo dijeron los expositores porque hay cuestiones complicadas como la de las tarifas, la restricción de financiamiento, la acumulación de reservas y las tasas reales positivas”, planteó Machinea en su comentario. “Parece más fácil pero parece que es mucho más duro”, añadió el ex ministro de Economía. 

Redacción Nuevos Papeles.