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Opinión 11 02 2021

Del oportunismo a la transparencia electoral


Autor: Facundo Suárez Lastra









El comienzo del año electoral en medio de la pandemia del Covid-19 nos enfrenta a la necesidad de continuar adaptando las instituciones a un contexto que no habíamos siquiera imaginado, mucho menos legislado. Mientras las autoridades sanitarias aconsejan reducir el traslado, la aglomeración y contacto entre personas, han comenzado a surgir discusiones acerca de la inconveniencia que significa la celebración de estas elecciones. Las primeras reacciones del oficialismo ante esto son preocupantes.

Desde suspender las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, unificarlas con la elección general en una especie de ley de lemas nacional hasta lisa y llanamente postergar las elecciones. La argumentación a favor de estas ideas es brutalmente demagógica. Apelan al miedo al contagio y al ahorro de gastos. Los argumentos del Gobierno omiten considerar otras opciones superadoras favorables a nuestra estabilidad institucional que permitan mantener las elecciones programadas sin desatender la salud de la población.

La adopción en esta emergencia de la boleta única de papel es el método más sencillo, económico, transparente y de fácil implementación que nos permitirá no solo encarar estas elecciones en el marco de una pandemia, sino también hacer una experiencia que mejore nuestro sistema electoral también a futuro. No se debe utilizar la emergencia sanitaria como excusa para el avasallamiento de derechos de la ciudadanía. Debemos velar por el pleno ejercicio de los derechos políticos y garantizar la integridad del proceso electoral.

La demora en la implementación del plan de vacunación del Gobierno evidencia la necesidad de contemplar alternativas a la modalidad en la que suelen desarrollarse los comicios en nuestro país. Las leyes de lemas tuvieron su apogeo en nuestro país en la década del 90 –en las provincias de San Luis, Formosa, Santa Cruz, Tucumán, Misiones, Chubut, Santa Fe, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, San Juan y La Rioja– y fueron paulatinamente reemplazadas por las PASO, excepto en la provincia de Santa Cruz, aun habiendo sido declarada inconstitucional por la Justicia provincial.

Proponer una la ley de lemas con el pretexto de simplificar el proceso electoral esconde la intención de producir el mayor disparate que se pueda concebir en el ya complejo sistema de representación, que el voto a favor de un candidato se atribuya a otro. Otras alternativas son posibles. Desde nuestro partido hemos propuesto, entre otras, acortar el tiempo entre las primarias y las elecciones generales para evitar que las campañas políticas y los procesos electorales ocupen la mayor parte del año, disminuir los topes de gastos de campaña de los partidos políticos y alianzas que no presenten listas alternativas en las primarias y modificar el instrumento de votación por la boleta única de papel para reducir gastos y posibilidades de contagio al momento de concurrir a los centros de votación.

No podemos permitir un cambio en las reglas del juego a esta altura del proceso. Solo deben aceptarse modificaciones razonables aceptadas por los principales actores partícipes del proceso procurando garantizar la participación electoral, la igualdad en el acceso y ejercicio del sufragio y la equidad en las condiciones de competencia, el secreto del voto, y el control ciudadano de parte de los fiscales partidarios y de las autoridades de mesa. Es posible, es fácil, solo requiere voluntad democrática por sobre el oportunismo y la conveniencia de los partidos y frentes en competencia.

Publicado en La Nación el 11 de febrero de 2021.