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03 05 2020

De cómo el diseño mejora la vida


Autor: Gabriel Palumbo









El diseño ha recibido, históricamente, el aporte de los artistas visuales. En Argentina eso se hizo visible masivamente a partir de los años 60. La presencia de la estética pop, de artistas como Edgardo Giménez y Dalila Puzzovio, más la estela del Di Tella de Romero Brest, se veía en la calle, en la señalética, en los frentes de los negocios y en los anuncios publicitarios de la nueva televisión. Todo ese material es, indiscutiblemente, un rico patrimonio que la Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino) se encarga de poner en valor, difundir y proyectar hacia el futuro. 

En este camino de investigación y divulgación, la Fundación publicó en 2019 junto al MALBA el libro Ideas Materiales. Arte y diseño argentino en la década del 60, que reúne una serie de ensayos y textos sobre esos años tan singulares del arte y el diseño argentino. El volumen reconoce el impacto del diseño en el entramado urbano, en las manifestaciones de la cultura, en el desarrollo industrial y en la experiencia social. Lo hace con textos que maridan erudición, datos y capacidad narrativa. 

El libro se mueve, en realidad, como un libro objeto. Pese a no tener la calidad de otras presentaciones típicas de catálogos de museos, la gran cantidad de información en textos e imágenes lo distingue y lo hace un material de consulta insustituible para el período. Además, la propia tarea de la Fundación ha provisto al libro de una serie de imágenes inéditas que lo convierten en una pieza artística al alcance de la mano.

Una de las cuestiones importantes que se documenta en el libro es la estrecha relación del mundo artístico con el diseño puesto en relación con el mercado. Al mismo tiempo, es posible percibir como las empresas mantenían un compromiso muy arraigado e importante con el entorno, con la vida cultural y social, sin necesidad en aquella época de mentar pomposamente “responsabilidades empresarias”. La cantidad y calidad de los libros editados por la empresa Olivetti, así como el cuidado de sus ediciones y sus diseños de tapas, evidencian este compromiso, sin dudas menos conocido que el de Di Tella y su instituto, también frondosamente trabajado en el libro.

Desde un punto de vista más costumbrista, el libro funciona a modo de carrusel cultural, mostrando desde la noche de la emblemática discoteca Mau-Mau y su estricto dress code hasta publicidades en donde aparecen escenas hoy inverosímiles para nosotros. Un niño haciendo que fuma su marcador Sylvapen, en pose de adulto superado y seguro de sí mismo, suena hoy como una suerte de sacrilegio y tensiona el marco valorativo desde la imagen.

Con el mismo temperamento transgresor, el libro deja en claro la importancia que el pop y la psicodelia tuvieron para la escena cultural y para el diseño argentino. La ropa, las tapas de los vinilos de las nuevas bandas musicales del rock nacional y las creaciones arquitectónicas de Edgardo Giménez, Dalila Puzzovio, Federico Manuel Peralta Ramos y otros artistas cobijados por Romero Brest en el Di Tella transformaron el paisaje urbano de un modo fundamental y sostenido, incluso en contradicción con la otra tendencia juvenil de la época, la radicalización política.

El diseño de muebles e interiores tiene también su capítulo en el libro, justificado, en parte, por la importancia que esta dimensión del trabajo de diseño tuvo en la década del 60, llegando a formar parte de exposiciones en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, emplazado por ese entonces en el Teatro Municipal General San Martín.

Un apartado dedicado a la investigación académica sobre la temática y sobre el papel de las mujeres en la historia del diseño argentino cierra este libro ameno, riguroso, documentado y bien escrito.

Lo que sigue es un breve diálogo virtual que mantuvimos con Wustavo Quiroga, director de IDA, acerca de Ideas materiales..., el diseño en la Argentina y el funcionamiento y objetivos de la fundación.

–La tarea de IDA es recuperar y proyectar, proteger y mostrar. El libro se enmarca dentro de lo primero. ¿Cuáles son las contribuciones de la fundación a la escena actual? ¿Cómo contribuye a mostrar la cara más contemporánea del diseño?

–Una de las exposiciones en las que estuvimos trabajando recientemente es ¿Sentiste hablar de mí?, del recién fallecido Sergio De Loof, en el Moderno. La idea surgió del trabajo de archivo que comenzamos en 2015 donde se rescataron, restauraron, organizaron y pusieron en valor cientos de fotografías, cuadernos y anotaciones, publicaciones y prendas de Sergio. A partir del ahí, el Museo Moderno, a cargo de Victoria Noorthoon y su curadora Lucrecia Palacios, tomó estos contenidos y los tradujo en la exposición, que recreó ambientes, vestuarios y momentos que dan cuenta de la biografía hiperquinética de Sergio. También recuperamos cientos de VHS que están en la exposición y pueden ahora verse online, en medio de la cuarentena. El libro de esa muestra es otro gran proyecto, editado por Gaby Comte, que promete ordenar para el público una narrativa y aproximación crítica. Además, el mes pasado se inauguró la exposición Matrices, Mujeres del diseño. Capítulo 1: Origen y Activismo en el Centro Cultural Kirchner, donde se puso en escena la obra de las diseñadoras que desde los años 30 hasta los 70 forjaron parte de lo que comprendemos hoy por diseño y, en paralelo, el surgimiento de activistas de género. Esta exposición les pone nombre y rostro a trabajos socialmente emblemáticos que hasta ahora circulan por nuestro imaginario como anónimos. Desde 2015, con Marina Baima (consultora en gestión estratégica de IDA) a cargo de la coordinación del proyecto, se pudieron conformar los fondos patrimoniales de documentos y piezas. Casi en ningún caso se contaba con material accesible por lo que fue necesaria una tarea minuciosa y persistente para reconstruir esta escena.

–En momentos tan particulares como el presente que viven hoy la Argentina y el mundo, ¿cuál puede ser el aporte de una fundación como IDA?

–La situación creada por el COVID-19 podría ser de alguna aplicabilidad, pero aun antes que eso, el estado crítico de la economía en países como el nuestro requiere una intervención estratégica de diseño en todos los sectores: individual, institucional, empresarial, gubernamental. Nosotros percibimos al diseño como algo estético que, además, también es productivo, económico, social, funcional. Es decir, es una forma de cultura material proyectada para hacernos la vida más fácil. En este momento estamos preparando una muestra sobre diseño para la emergencia. Allí queremos narrar y contextualizar la realización de la base Marambio en la Antártida (con implicancias científicas y geopolíticas), autos anfibios que pueden acudir por tierra y agua ante catástrofes climáticas, el desarrollo de packs protectores de vacunas y líquidos, campañas de concientización, piezas de educación para sectores analfabetos, la realización de equipamiento médico portátil, ambulancias resueltas con tecnología básica, entre otros.

Publciado en Revista Ñ el 26 de abril de 2020.

Link https://www.clarin.com/revista-enie/arte/diseno-mejora-vida_0_k0TMz4viG.html