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22 01 2020

Davos: El Foro Mundial del uno por ciento


Autor: Alejandro Garvie









En la ciudad de Davos una hamburguesa cuesta 50 dólares, un agua mineral 25, por lo menos mientras dura la cumbre de los líderes mundiales, empresarios y políticos –hoy camuflados entre sí– que siguen el pulso de los acontecimientos mundiales.

El periodista Ryan Heath de Político, cubre el foro de Davos desde hace varios años. La villa suiza en la que los millonarios del mundo se reúnen para acordar el sostenimiento de su poder global –o local– es escenario del encuentro del “1 por ciento”, y también de sus detractores, manifestantes que los repudian y les recuerdan que el sistema que mantiene sus fortunas está devastando el planeta.

También es el telón de fondo de episodios surrealistas, cuenta Heath, que tienen lugar en hoteles y chalets. Así, el oligarca ruso Oleg Deripaska –según Forbes la fortuna número 597 del mundo con 44.000 millones de dólares-, zar del aluminio, la construcción, la energía, la agricultura y lo que se les ocurra, da fiestas con bailarines cosacos y fuentones de caviar; el ilusionista David Blaine White divierte con sus trucos a la reina Rania de Jordania; o el célebre DJ británico Elba DJing ameniza las veladas en las que canta y baila Mary Blige.

Por supuesto que los millonarios están dispuestos a escuchar voces disonantes como las del primer Ministro de España Pedro Sánchez, aunque el socialista ante todo haya hecho una declaración muy acomodada a la circunstancia: “Ejercemos el rigor fiscal y estamos comprometidos con la reducción de la deuda y el déficit público para crear confianza”. Frase calcada de todo presidente en apuros que quiere “atraer” inversores. Para luego advertir a su audiencia que la concentración creciente de la riqueza tiene un límite: “Tenemos que hablar de impuestos, de evasión fiscal, de una renta mínima para garantizar que evitamos la pobreza. Necesitamos una nueva era que resuelva los fracasos del capitalismo. En España tenemos un nuevo acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos y no nos quedaremos de brazos cruzados, actuaremos para demostrar que la extrema derecha solo puede ser combatida desde una política que sirva al bien común. Los ciudadanos creerán en la política si la política cree en ellos, si no nuestro sistema no va a sobrevivir”, advirtió.

Los chinos, desde 1979, año del inicio de las reformas económicas, no faltan a la cita. Porque no es necesario aclarar que la elite de los ricos no es toda democrática, ni liberal, ni capitalista. Es más, hoy existe una gran variedad de opiniones, el neoliberalismo es mayoría, pero no reina. Los populismos hacen ruido y baten el parche, como el presidente Donald Trump, cuya intervención en la cumbre –en pleno juicio de destitución en su contra– fue un gran evento a doble sala llena. Un poco más calmado que en otras ocasiones y argumentando que el éxito económico opacará el juicio que le han tendido los demócratas frustrados, Trump dijo, entre otras cosas: “Cuando hablé en este foro hace dos años (el año pasado no asistió, N del R), dije que habíamos lanzado el gran regreso estadounidense. Hoy, me enorgullece declarar que Estados Unidos se encuentra en medio de un boom económico, como el mundo nunca antes había visto (…). El cambio económico de Estados Unidos ha sido espectacular. Recuperamos nuestro paso, redescubrimos nuestro espíritu y volvimos a despertar la poderosa maquinaria de la empresa estadounidense”.

Y sin despeinarse declaró: “Estados Unidos logró este sorprendente cambio ... al adoptar un enfoque completamente nuevo centrado en el bienestar de los trabajadores estadounidenses" y remató, “Cada decisión que tomamos ... se centra en mejorar las vidas de los estadounidenses comunes”.

Mientras en las temperaturas bajo cero del exterior se manifestarán por el cambio climático, el déficit de viviendas, en contra del patriarcado (sólo el 22 por ciento de asistentes al foro son mujeres), en el cronograma de disertantes figuran Greta Thundberg que apelará a la conciencia de los poderosos para instarlos a que dejen de hacer aquello que los mantiene en la cima del poder mundial.

Otra figura destacad será Sanna Marin, la primera ministra de Finlandia, la más joven del mundo en ocupar ese cargo, a sus 34 años. Sanna y Greta son invitadas, por lo que no deberán pagar los 25.000 francos suizos que le cuesta a cada magnate ser parte de este club fundado por Klaus Schwab, de 81 años, que en esta ocasión en la que el foro se reúne por quincuagésima vez, presentará un nuevo Manifiesto de Davos –el primero lo escribió en 1973- que pregona un capitalismo más sostenible. Titulado, “El propósito universal de una empresa en la cuarta revolución industrial”, establece que las empresas deben pagar su parte justa de los impuestos, mostrar tolerancia cero a la corrupción, defender los derechos humanos en todas sus cadenas de suministro mundiales y abogar por un campo de juego competitivo. Emocionante. Todos valores que hoy suponemos vigentes en el sistema actual.


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