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Opinión 01 03 2021

Bolívar en América Latina


Autor: Carlos Malamud









Durante los primeros 15 años del siglo XXI era normal añadir el adjetivo “bolivariano” al hablar de la izquierda latinoamericana. Bajo el influjo de Hugo Chávez, la icónica imagen de Bolívar se convirtió en la expresión por antonomasia de los ideales de cambio. Pero, a partir de 2013, tras la muerte del comandante, el hechizo comenzó a desaparecer.

El declive no se debió solo a la ausencia del factótum de la “Revolución Bolivariana” y al fin del súper ciclo de las materias primas. Comenzó antes, aunque la gestión de Nicolás Maduro lo aceleró.

Las violaciones de los derechos humanos y el declive petrolero, que limitó la ayuda a camaradas y compañeros de ruta, obligaron a los bolivarianos a cambiar su nombre por el de “progresistas”. La nueva denominación, más neutra y glamorosa, permitía sumar a algunos no creyentes en el socialismo del siglo XXI.

Pero no bastaba con cambiar de nombre. Para ser creíble, la transformación debía ser radical. Y así se dejó morir a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), inicialmente Alternativa Bolivariana de las Américas, para reemplazarla por el Grupo de Puebla (o encuentro progresista), si bien durante la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (2005), el ALBA había hecho el milagro de reemplazar la oscuridad tenebrosa en que quería sumirnos el imperialismo por la luminosidad liberadora del amanecer alternativo cubano - venezolano.

¿Por qué el proyecto chavista, plenamente apoyado por Fidel Castro, necesitaba tanto de Bolívar? Hay una respuesta sencilla para Venezuela y otra más complicada para América Latina.

En Venezuela, como bien explica Carrera Damas, su culto casi divino es parte esencial de su identidad nacional. Por eso, cuando un caudillo, sea Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez o Hugo Chávez, apela al nacionalismo, buscando tocar sus fibras más íntimas para movilizar al pueblo con un claro objetivo político, debe invocar a Bolívar.

Más allá de sus fronteras, el comandante pensaba que con su fuerte liderazgo sobre sus pares latinoamericanos podía exportar a otros países su irrefrenable pasión bolivariana. No en vano, el Libertador era el gran precursor de la integración regional, de la segunda y definitiva independencia contra Estados Unidos y del socialismo del siglo XXI.

Chávez lo hizo porque tenía el carisma suficiente, una fuerte voluntad de liderazgo y el dinero para impulsar su proyecto hegemónico continental. Los petrodólares venezolanos viajaban donde fuera necesario para financiar campañas electorales y otras iniciativas de hijos y entenados, de amigos y afines. Sin esta cantidad ingente de dinero, la popularidad de Bolívar fuera de Venezuela probablemente no hubiera sido la misma.

Una prueba evidente de este sesgo falsamente historicista se vivió en el Carnaval de Rio de 2006, cuando la escola do samba Unidos de Vila Isabel se impuso a sus tradicionales rivales marchando bajo la atenta mirada de una gigantesca figura del Libertador. Para que ello fuera posible, PDVSA engrasó a los sambistas con casi un millón y medio de dólares. Los excesos posibles de ayer, hoy solo producen melancolía entre los enriquecidos o favorecidos por la fiesta chavista.

Los próceres de las independencias latinoamericanas marcaron con su impronta el sentir nacional, pero hasta ahora los intercambios entre países para fortalecer los lazos supranacionales han sido escasos.

Eso se vivió en la primera fase de los bicentenarios de las independencias, 2009–2011. Entonces, pese a la asfixiante retórica integracionista, no fue posible impulsar ningún festejo coordinado. Cada país tiró la casa por su propia ventana, salvo algún episodio de turismo presidencial para visitar a los vecinos.

Esta nueva hornada seguirá el mismo camino. En su plan de festejos del Bicentenario y de los 500 años de la caída de Tenochtitlán y de la conquista española, López Obrador planeó 15 grandes fastos. Uno, en julio, recordando el nacimiento de Bolívar, para dotar a su propuesta de una perspectiva latinoamericana más acorde con la 4T (cuarta transformación).

Al mismo tiempo, y coincidiendo con el 200 aniversario del Plan de Iguala, que marcó el nacimiento republicano de México, Alberto Fernández visitó a su colega mexicano para permitirle impulsar su giro austral y reforzar la entente progresista entre los dos países, una alternativa a la tradicional, aunque hoy viciada, alianza con Brasil.

Poco más habrá al margen de estos fuegos de artificio. Tanto viaje y tanto festejo terminarán sabiendo a poco. Mientras la retórica y el nacionalismo presidan las relaciones intra latinoamericanas, y México y Brasil sigan dándose la espalda en vez de remar en la misma dirección, será imposible avanzar en la integración regional, ni siquiera construir la tan añorada patria grande bolivariana.

Esto nos lleva nuevamente a Bolívar. Las necesidades del guión de Chávez, que inventó una revolución donde solo hubo contundentes victorias electorales, requirieron dotar al Libertador de un nuevo rostro y de un discurso acorde a la ocasión. Para hacerlo fue necesario manipular el ideario bolivariano, adaptándolo a unas necesidades de un presente exigente y no de un pasado que fue y ya no volverá a ser.

Antes de las elecciones ecuatorianas, Evo Morales tuiteó: “Si gana Arauz no solo gana Ecuador sino la integración: Unasur y CELAC, que hemos gestado con Chávez, Lula, Kirchner y Correa buscando crear una Sudamérica Plurinacional”.

Curioso que aludiera a América del Sur en lugar de América Latina, pero más curioso que no mencionara que el declive de esas organizaciones, ALBA incluida, comenzó cuando con Rousseff, Cristina Kirchner y Correa presidían sus países.

Probablemente, debido al voto de castigo contra los gobiernos y a los repetidos errores de la derecha, en 2021 y 2022 la izquierda recupere algunas posiciones. Ahora bien, la pregunta pendiente en estos tiempos de cólera es: ¿qué lugar ocupará Bolívar en la nueva América, liberada y poscolonial? 

Publicado en Clarín el 27 de febrero de 2021.

Link https://www.clarin.com/opinion/bolivar-america-latina_0_X6vBcW9sp.html?fbclid=IwAR28nJ-StHFLZ7flxHOf7TvuYCC_jZU2UmlgXZK_Yf5GTzFnTda_hO4peW4#activateComments