menu
Opinión 06 04 2018

Adolescencia: crecer de golpe y a los tumbos


Autor: Lucrecia Teixidó









De acuerdo con la OMS, la adolescencia abarca el período de vida entre los 10 y 19 años. Adolescencia temprana de 10 a 14 y tardía entre los 14 y 19. Esto es relativo, porque muchos son obligados a crecer de golpe. En Argentina viven aproximadamente 5.600.000 adolescentes cuya concentración va desde un 12,5 en CABA hasta más de un 20% en Misiones, Formosa, Santiago del Estero o Chaco.

Un alto porcentaje de estos chicos y chicas adolescentes es víctima de violencia, abuso y maltrato por sus familias, por la sociedad y por el Estado, sea por ausencia o por debilidad de políticas específicas que los protejan. Una de cada 10 víctimas de trata para explotación sexual y laboral es menor de 18 años y de los más de 9.000 chicos que viven en instituciones de cuidado alternativo, la mitad de ellos está allí por violencia, abandono y maltrato de su entorno cercano. Pero el maltrato tiene diferentes manifestaciones.

Algunos ejemplos: a partir de los 13 años la cobertura de la AUH tiende a descender y esto se acentúa en la población de 16 y 17 años; si bien desde 2013 la Argentina tiene un Plan de Salud Mental, es muy escasa la oferta que contemple específicamente las problemáticas de niños, niñas y adolescentes. Las políticas de educación sexual y reproductiva evidencian déficits significativos. Basta ver las cifras: desde hace 25 años se mantiene en 15% el porcentaje de nacimientos de madres adolescentes. Es decir que unos 3.000 nacimientos al año corresponden a madres menores de 15 años. En Educación también hay agujeros negros de larga data: 500.000 no ingresan al nivel secundario, y la mitad de ellos no logra completarla. Entre las causas están la incorporación temprana al mercado de trabajo informal, embarazo o cuidado de hermanos o hijos.

Un dato debe alertarnos. La tasa trienal por mortalidad adolescente por suicidios pasó de 2,5 durante el trienio 1990-1992 a 6,9 en el trienio 2013-2015 cada 100.000. Se triplicó. Este incremento se observó especialmente en Jujuy, Catamarca, La Rioja, Salta, Tucumán, Formosa y Chubut. Según información del Ministerio de Salud de la Nación en el año 2015 murieron 3.533 adolescentes de 10 a 19 años, lo que representa 10 muertes diarias. De ese total, 438 fueron suicidios.

Veamos qué ocurre con la violencia institucional directa. Si bien la información disponible es parcial, la evidencia confirma que los adolescentes son las principales víctimas. El Ministerio Público informó que entre 2011 y 2015 se relevaron 207 menores de 18 años de edad víctimas de tortura y/o malos tratos en centros de detención de la Provincia de Buenos Aires; y el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, consigna que durante el año 2015 se produjeron 347 denuncias por hechos violentos de la policía dirigidos a ellos.

Esta tendencia aumenta peligrosamente. Semanas atrás un adolescente que había intentado robar un celular fue linchado por una turba sedienta ¿de justicia? En Tucumán un chico de 12 años fue asesinado por la policía. ¿Había cometido un delito? Es posible. ¿Estaba armado? Es posible. ¿Huía cuando le dispararon por la espalda? No hay dudas, ya que la bala del policía la recibió en la nuca. Ninguna agencia ni autoridad estatal debe felicitar o justificar a la policía por estas acciones. Porque su función debe ser prevenir, no matar.

No se necesitan más medidas represivas o bajas en la edad de imputabilidad. Son necesarias políticas específicas para que los adolescentes sean protegidos y respetados como sujetos de derecho. Y esta es una responsabilidad política del Estado nacional y los gobiernos provinciales.

Publicado en Clarín el 4 de abril de 2018.

Link https://www.clarin.com/opinion/adolescencia-crecer-golpe-tumbos_0_H1Cbrt-jz.html