menu
Opinión 26 01 2018

Arturo Illia: la contracara de la corrupción


Autor: José María García Arecha









A 35 años de su fallecimiento y en esta época en que la republica está inundada por los inmensos casos de corrupción e irregularidades institucionales, su figura ha sido poco recordada. Muy poco se habló de su vida expresada en su trayectoria y actos. Fue expulsado por la fuerza una madrugada de la casa de gobierno, acompañado por sus colaboradores y unos centenares de correligionarios que estuvimos en el lugar. Se fue caminando por la calle Rivadavia y en la esquina de Reconquista se tomó un taxi. Había llegado con un patrimonio de un plazo fijo, un auto y su consultorio y vivienda en Cruz del Eje, Córdoba (donada por los vecinos); esto último fue lo único que le quedó. Se fue a vivir a Martínez, a la calle Pergamino casi Sargento Cabral, donde no tenía teléfono. Se hizo amigo de la vecina de la esquina, “Doña Pierina”, dueña de una mercería y almacén, ahí como tenía línea, se instalaba de 16 a 19 hs., donde se sentaba en la vereda conversando y rodeado de vecinos.

Cuando tenía que ir a la Capital y no podían ir a buscarlo, caminaba unas cuadras y en la Av. Maipú, para asombro de transeuntes y pasajeros, tomaba la línea 60. No hablaremos de su gestión de gobierno, como muchos otros radicales estamos a disposición de contar área por área su extraordinario gobierno.

Hay una explicación de por la poca aparición y recuerdo de su figura: en la leyenda de “Felipe el hermoso” nos contaba que no se quería poner frente al espejo por que como él mismo se destrozaba solo. ¿A cuantos actores de la vida pública argentina de hoy en día, ante la figura de don Arturo en un espejo no le pasaría lo mismo?