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21 11 2017

Crisis política en Alemania


Autor: Alejandro Garvie









Angela Merkel anunció el lunes que está dispuesta a someterse a la voluntad popular, antes que gobernar en minoría, como forma de responder a su actual debilidad política, asociada a doce años de sostenerse en el poder, a los resultados decepcionantes del partido conservador en las legislativas de septiembre y del fracaso de las negociaciones con los liberales y los Verdes. Aventó así cualquier fantasma de renuncia.

En un discurso transmitido por el canal ARD dijo ser “escéptica” acerca de buscar permanecer en el poder con un gobierno minoritario y que “sería preferible” realizar elecciones anticipadas. Angela Merkel enfrenta, de este modo, las críticas de las que es objeto, incluso dentro de su partido. La canciller, en el poder desde 2005, ganó las elecciones de septiembre pero con el peor resultado desde 1949 para su partido conservador, que ha perdido votos en favor de la extrema derecha (AfD), impulsada por un descontento creciente ante la llegada de más de un millón de refugiados en 2015-2016. Además, el rumbo centrista de Merkel es cada vez más criticado en su familia política conservadora.

En lo inmediato, Merkel tiene planeado convencer al presidente socialdemócrata alemán, Frank-Walter Steinmeier, de que revea su rechazo a acompañarla. Si lo lograse pasaría de los apremios actuales a un gobierno de mayoría. Sin embargo, los del SPD reiteraron el lunes que no querían más “la gran coalición” actual con los conservadores, que dirige el país desde 2003, y que prefieren la oposición.

El jefe de Estado, que entre sus escasas prerrogativas tiene la de iniciar un proceso que puede conducir a la disolución del parlamento, exhortó a la clase política a evitar comicios anticipados, lo que coloca a Merkel en una encerrona a la que el propio presidente calificó en un programa de televisión como “una crisis sin precedentes para la República federal alemana en casi 70 años de existencia”. Dicha crisis no solo afectaría Alemania, sino toda la vecindad europea que ha tenido en Alemania el liderazgo necesario para resistir los crujidos secesionistas.

En cuanto a Merkel queda por saber si su partido le renovará la confianza en caso de elecciones anticipadas, que podrían celebrarse en la primavera de 2018.

El terremoto político es tal en un país acostumbrado a la negociación y al compromiso político, que la influyente revista Der Spiegel escribe en su página web que el país está confrontado a su “momento Brexit alemán, a su momento Trump”.

“Es su fracaso. Ello demuestra que el método Merkel -un pragmatismo sin límite y una flexibilidad ideológica máxima- ha llegado a su fin”, arriesga el Spiegel.

La emergencia de la ultraderecha AfD y su ingreso en la cámara de diputados ha conducido al país a una atomización del paisaje político y desbalanceó la asamblea hacia un desequilibrio creciente. El Afd tiene un programa fuertemente ideologizado y caracterizado por ser antiinmigrantes, antiislam y antiMerkel.

La situación en Alemania es mala para Europa, en especial, para Francia. Allí, Emmanuel Macron, socio estratégico de Merkel, que contrabalancea el eje Trump-Putin, presentó en septiembre pasado propuestas para reactivar la Unión Europea y la zona euro.

En esa línea, la presidencia francesa exhortó este lunes a una Alemania “estable y fuerte” mientras que la Comisión europea expresó su "confianza" en la "estabilidad y la continuidad" en Berlín.

No escapa a los analistas que la debilidad de Merkel dejaría a Macron el camino expedito para liderar el rediseño de la Unión Europea, aunque esa tarea se presenta titánica para un solo país, o un solo líder.