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Internacionales 23 09 2016

La política española, pendiente de las elecciones de Galicia y el País Vasco










Galicia y el País Vasco votan el domingo en unas elecciones regionales que se presentan como cruciales, ante el impacto que pueden tener los resultados en los principales partidos nacionales y en la correlación de fuerzas frente a la crisis de gobernabilidad que atraviesa España.

 

La pelea más trascendental está en Galicia, donde el conservador Mariano Rajoy, aspira a validar la única mayoría absoluta que le queda al Partido Popular (PP) en el país, de la mano de Alberto Núñez Feijóo, mientras el socialista Pedro Sánchez podría recibir allí un golpe letal si su partido queda relegado a un tercer lugar superado por la coalición izquierdista En Marea, aliada de Podemos, como pronostican los sondeos.

 

En el País Vasco, lo determinante será si el actual jefe del Ejecutivo regional, el nacionalista Iñigo Urkullu, a quien los sondeos sitúan como vencedor, necesitará de los votos del PP y del PSOE para seguir gobernando.

 

En caso de que se de esta situación, el PP de Rajoy podría intercambiar favores con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) de Urkullu para lograr su reelección, aunque también Sánchez tendría posibilidades de negociar el apoyo de los cinco diputados de los nacionalistas a un gobierno alternativo liderado por él.

 

España cuenta desde hace nueve meses con un gobierno en funciones que encabeza Rajoy, quien salió reforzado de las últimas elecciones del 26 de junio pero falló en su intento de formar gobierno tras llegar a un acuerdo de investidura con los liberales de Ciudadanos.

 

El PP, con 137 diputados en el Parlamento, sumó a los 32 del liberal Albert Rivera, más el único que ostentan los nacionalistas canarios, aunque no consiguió la abstención de los 85 diputados socialistas, necesarios para facilitar su reelección.

 

Tras esa investidura fallida, el país ibérico entró en una cuenta atrás hacia sus terceras elecciones generales en un año, que solo se evitarán si hay acuerdo entre las principales fuerzas políticas antes del 31 de octubre.

 

Las negociaciones quedaron paralizas a la espera de lo que pueda ocurrir con los comicios gallego y vasco, que influirán de forma directa sobre el margen para los intercambios parlamentarios e indirectamente en las cúpulas nacionales de los partidos políticos.

 

Mientras Rajoy insiste en que el PSOE debe dejarlo gobernar y Ciudadanos apoya su tesis, Sánchez se muestra decidido a intentar, por segunda vez –falló tras las elecciones del 20 de diciembre-, liderar un gobierno alternativo al PP.

 

En su primer intento de febrero, el líder del PSOE pactó con Rivera, pero el veto de los izquierdistas de Podemos, frenó sus aspiraciones.

 

Con unas nuevas elecciones a la vuelta de la esquina, Sánchez intenta reflotar el mismo plan pero con una variante, ya que pretende negociar primero con Podemos y buscar después el aval de Ciudadanos.

 

Con este movimiento, se juega su propia supervivencia como líder ante la ofensiva de sus críticos, a los que comunicará su propuesta de gobierno el próximo 1 de octubre en el Comité Federal del PSOE, que se celebrará después de los comicios gallegos y vascos.

 

Sánchez incluso se guarda bajo la manga la posibilidad de convocar un Congreso partidario “exprés” para ratificar su cargo en medio del pulso con los que en el PSOE lo presionan para que deje gobernar a Rajoy, entre ellos la presidenta regional de Andalucía, Susana Díaz, quien aspira a sucederlo.

 

“Lo que pretende Sánchez lo permite la aritmética, pero no la razón, ni la voluntad de los españoles. Contra eso no se puede construir el futuro del país”, aseguró hoy Rajoy desde el País Vasco, al referirse a las intenciones del líder socialista en el cierre de la campaña de su candidato a la presidencia regional, Alfonso Alonso.

 

El dirigente socialista, por su parte, reiteró que su partido seguirá diciendo "no" a Rajoy porque "ampara la corrupción".

 

Sánchez afronta un panorama oscuro aunque también podría salir bien parado si finalmente evita el "sorpasso" (adelantamiento) de la nueva izquierda, especialmente en tierras gallegas, donde al igual que en las vascas, las nuevas fuerzas se miden por primera vez con los grandes partidos.

 

Las encuestas indican que Podemos entrará con fuerza en el parlamento vasco, haciéndose un hueco entre los nacionalistas del PNV y los independentistas de Bildu, y los partidos constitucionalistas, el PP y el PSOE que quedarían en cuarto y quinto lugar, respectivamente.

 

"Podemos puede superar al PSOE en ambos casos y esto aumentará la presión de los sectores críticos a Sánchez, lo que puede dificultar acuerdos entre PSOE y Podemos", dijo a Télam el politólogo Juan Rodríguez Teruel, profesor de las Universidades de Valencia y de Barcelona.

"Pero si hay un acuerdo entre En Marea y los socialistas gallegos, también se puede facilitar un acuerdo a nivel estatal", señaló el experto.

 

No obstante, si las urnas confirman la victoria de Feijóo, el eterno "delfín" llamado a suceder a Rajoy tendrá que compartir su victoria y le dará oxígeno al líder del PP ya sea de cara a un nuevo intento de formar gobierno o las terceras elecciones hacia los que se dirige España, fijadas para el 25 de diciembre.

 

Según Rodríguez Teruel sería muy distinto en caso de que el PP terminar perdiendo el gobierno en su "feudo histórico", a raíz de un gobierno de coalición de la oposición, porque "las cosas se complicarían muchísimo para Rajoy", ya quedaría en el foco de los que en su partido creen que debería dar un paso al costado para permitir que los conservadores sigan en el poder.

 

"Hay que tener en cuenta que los votantes de Podemos deciden en la última semana y puede haber sorpresas", advirtió el politólogo Rodríguez Teruel.

 

Los resultados marcarán también el debate interno y la disputa por el poder en Podemos, entre el ala "dura" que representa Iglesias y la "blanda" del 'número dos', Íñigo Errejón, además de otro dilema para su supervivencia: "Decidir si es un partido nacional o llega a acuerdos con partidos regionales allí donde gana más votos". (Télam)