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Opinión 13 11 2019

Crisis? What crisis?


Autor: Santiago Leiras









Crisis? What Crisis? fue el cuarto álbum de estudio del legendario grupo británico de la década del 70 Supertramp, publicado por la compañía discográfica A&M Records en el mes de septiembre de 1975.

En la tapa había un bosquejo de un hombre sentado en una silla debajo de una sombrilla con un entorno de caos alrededor de él; imaginemos por un instante que representamos a ese hombre en medio de aquel entorno tumultuoso y que nuestra región refleja ese entorno ¿Qué podríamos decir al respecto?

La principal reflexión que podríamos realizar es que en las últimas semanas América Latina vivió cuatro crisis de diferente dimensión: constitucional (Perú), estatal (México), social (Ecuador y Chile) y de legitimidad (Bolivia); veamos cada una de ellas de manera un poco más pormenorizada.

En el caso de Perú, una situación de bloqueo institucional entre el presidente Martín Vizcarra y una asamblea legislativa de mayoría fujimorista, tuvo como corolario la decisión del titular del Ejecutivo de Perú, en uso de sus facultades constitucionales, de disolver el Congreso y convocar, a diferencia de lo acontecido durante el autogolpe de Alberto Fujimori en abril de 1992, a elecciones de renovación del Congreso Nacional para comienzos del año próximo.

Los episodios de Culiacán, con la refriega que culminó con la muerte de trece agentes estatales y el fracaso en la captura de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán “Chapo” Loera, pusieron en toda su evidencia no solo las limitaciones de la estrategia de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador sino también la impotencia del estado mexicano para garantizar a través del uso legítimo de la coacción física el control del territorio dominado por el narcotráfico.

Ecuador ha vivido la quinta crisis presidencial desde aquella que culminó en 1997 con la destitución, declaración de inhabilidad mediante, del entonces presidente Abdalá Bucaram. Luego siguieron la sublevación militar-indígena que llevó a la renuncia de Jamil Mahuad en el 2000, la renuncia de Lucio Gutiérrez en 2005 en medio de una reedición de la rebelión militar-indígena, la rebelión policial del 2010 que llevó a un muy confuso desenlace con el rescate de Rafael Correa por parte de las Fuerzas Armadas del hospital policial en el que se encontraba “retenido”, y la rebelión indígena en el 2019 con origen en un incremento en las tarifas de combustibles que obligaron al presidente Lenin Moreno a dar marcha atrás con la iniciativa.

Chile representa el “cisne negro” (ma non tanto) de las rebeliones: una sociedad estable y previsible, paradigma de la modernización en la región, se vio sacudida en las últimas semanas por una rebelión social originado un proceso de crecimiento sostenido de su economía y un cúmulo de expectativas insatisfechas asociadas a dicho proceso de crecimiento.

La expresión más evidente de la frustración tuvo lugar en primera instancia a través de la apatía electoral. Bastaron una decisión polémica como el aumento del precio de un muy moderno y oneroso servicio de subte de Santiago de Chile y una estrategia comunicacional y política alrededor de la controversial medida que reforzara la irritación social para que de la apatía cívica se pasara a comportamientos de carácter anómico.

Al momento de escribir estas líneas, el presidente Piñera ha planteado la discusión en torno de una agenda social más amplia y la renovación de su gabinete en un intento de oxigenar su gestión presidencial.

Un polémico recuento de votos que posibilitó la reelección de Evo Morales en Bolivia reabrió una vieja grieta entre el occidente del país -indígena y minero- y el oriente blanco y agroindustrial. Dicho conflicto, que comprendió en sus momentos de mayor tensión la amenaza de separación de algunos de sus departamentos más prósperos en el oriente del país andino -Santa Cruz de la Sierra-, había dado paso a una solución constitucional y política de compromiso mediante la cual, el occidente reconocía el derecho a la autonomía de los departamentos del este y a su vez aquellos hacían lo propio con el carácter plurinacional del estado boliviano.

Si a todas las crisis señaladas les sumamos Venezuela, Haití y Honduras, el panorama desarrollado nos obliga a transitar el camino que va de la ironía a la seriedad.

Publicado en El Cronista el 8 de noviembre de 2019.

Link https://www.cronista.com/columnistas/Crisis-What-crisis-20191108-0028.html