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Opinión Octubre 09, 2019, 6 15am

El patriotismo constitucional


Autor: Rosendo Fraga


Se trata de un concepto ideológico, expuesto en 1979 por el cientista político alemán Dolf Sternberger. Surge por la necesidad de la Alemania de post-guerra, de vincular la identidad del país con los valores democráticos, superando y dejando atrás la experiencia del nazismo.
Pero fue Jürgen Habermas, quien en los años ochenta difundió el concepto, en relación a la construcción de modelos de sociedad civil post-nacionales, superando las limitaciones del concepto tradicional de nación. Continúa la tradición republicana y como ella, requiere de la participación ciudadana para alcanzar el bien común. En este orden de cosas, el patriotismo constitucional no busca el origen de la nación en una historia u etnia común, sino en la adhesión a valores democráticos y republicanos de la Constitución.
Se opone al nacionalismo de base étnico cultural. Pero permite reconciliar los principios democráticos con la identidad cultural.
Habermas sostiene que “esta forma de identidad posnacional” requiere “que los ciudadanos hagan suyos los principios de la constitución no sólo en su contenido abstracto, sino de manera concreta en el contexto histórico de sus respectivas historias nacionales”.
El Patriotismo Constitucional ha contribuido al desarrollo del concepto de “ciudadanía europea” hoy cuestionado por el “sobernismo”, la corriente política que en Europa critica a la Unión Europea, a la que opone “la Europa de las Naciones”.
En el caso de España, este concepto fue tomado por las fuerzas progresistas, para oponerse al pasado franquista y también para contraponer a los nacionalismos periféricos, que en el caso de Cataluña, ha derivado en el “independentismo”. Una democracia con mayor contenido participativo y deliberativo, es la característica de esta interpretación el concepto.
Pero también el centro-derecha español ha hecho propio el concepto. El Partido Popular reivindicó al Patriotismo Constitucional,- con la oposición de Habermas que negaba la posibilidad de que fuera transformado en un concepto de la derecha,- para defender la identidad unitaria española, frente a los “nacionalismos periféricos”. Vendría a ser así una suerte de “neonacionalismo”.
Adela Cortina, académica española discípula de Habermas, al conmemorarse el 90 aniversario de su nacimiento, sostiene que el origen del Patriotismo Constitucional está en la Revolución Francesa y no en el Nacionalismo Romántico, adicto a “identidades excluyentes”. En su visión; se trata de un “Estado social y democrático de derecho, en el que el poder se produce comunicativamente a través de la ciudadanía” con carácter universalista.
Destaca que Habermas desde fines de los años ochenta, ha participado sin abandonar su condición de intelectual, en todos los grandes debates: desobediencia civil, reunificación alemana, primera guerra de Irak, reforma del derecho de asilo, unidad europea, constelación pos-nacional, religión en el espacio público en sociedad pos-seculares y el futuro de un orden kantiano cosmopolita.
Para Cortina, la actualidad de la razón en la política, que origina el Patriotismo Constitucional, se constata en que “en tiempos que el emotivísimo domina el espacio público desde los bulos, la posverdad, los populismo esquemáticos, propuestas demagógicas, apelaciones a emociones corrosivas, urge recordar que las exigencias de justicia son morales cuando entrañan razones que se puedan explicitar y sobre las que cabe deliberar abiertamente”, agregando “que el criterio para discernir cuándo una exigencia es justa no es la intensidad del griterío en las calles y en las redes, sino que consiste en comprobar que satisface intereses universalizables. Ese es el mejor argumento, el corazón de la justicia”.
Una interpretación del Patriotismo Constitucional, parece encarnar hoy Emanuel Macron, posiblemente siguiendo la tradición republicana francesa. Al preguntarle un periodista si era un nacionalista o un globalista,- por algunas definiciones que parecían conciliar ambas posiciones,- contestó que no era ni lo uno ni lo otro, sino “un patriota francés”.
El Presidente de Francia, parece en encarnar a fines de la segunda década del siglo XXI, una versión concreta del concepto.
La particularidad de Macron, es que encuentra una forma de conciliar el Patriotismo Constitucional, con la tradición francesa de fuerte contenido cultural y nacional, con el valor de la unidad europea y un cosmopolitismo de alcance universal.
Publicado en Clarín el 5 de octubre de 2019.
Link https://www.pressreader.com/argentina/clarin/20191005/281792810772162

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