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Opinión 27 02 2017

Guillermo Lasso busca reunir a todo el anticorreismo a su alrededor


Autor: Rogelio Núñez









Publicado en Infolatam el 26 de febrero de 2017.

 

Lo que el anticorreismo no fue capaz de conseguir en las elecciones del pasado 19 de febrero, ir unido, parece que ahora sí lo va a lograr de cara a la segunda vuelta del 2 de abril. Guillermo Lasso ha logrado ya el respaldo del socialcristianismo y, de forma indirecta, el de los indígenas de la Conaie y de la izquierda moderada (Paco Moncayo) que han declarado que rechazan el continuismo que encarna Lenin Moreno.

El candidato de Alianza País, Lenin Moreno, se quedó a menos de un punto de ganar en primera vuelta la presidencia ya que necesitaba el 40% con 10 de ventaja sobre el segundo. Pero Ecuador es muy cruel con los que son los más votados en primera vuelta. En tres ocasiones el triunfador en el primer turno fue derrotado en el balotaje ya que se formó una coalición negativa.

Ocurrió en 1984 cuando Rodrigo Borja venció por un margen estrecho (28,7 a 27,2%) a León Febres Cordero, pero éste alcanzó la mayoría en segunda vuelta con el 51,5 por ciento de los votos. Luego sede repitió en 1996 y 2006 cuando Rafael Correa superó en el balotaje a Álvaro Noboa que venía de vencer en la primera vuelta.

El politólogo Simón Pachano recuerda que “en un país como Ecuador, con partidos relativamente débiles y alta volatilidad electoral, la segunda vuelta es nociva para el sistema político. Esta sirve para crear un consenso negativo. Dado que los partidos débiles no pueden controlar a sus electores, el candidato ganador llega al poder sin compromises y no hay un acuerdo político con otros sectores que permita equilibrar al gobierno”.

La formación de una coalición anticorreísta

Ahora Lasso, de CREO (Creando Oportunidades), quiere hacer lo mismo que Febres Cordero en 1984, Abdalá Bucaram en 1996 y Correa en 2006: comandar una coalición “anti” (es este caso anticorreista) que le permita pasar del 28,1%, obtenido en la primera vuelta, al 50% más uno el próximo 2 de abril.

El aliado ya conquistado, el socialcristianismo

La primera en unírsele ha sido Cynthia Viteri quien obtuvo un 16,3% en las elecciones del 19 de febrero. Viteri, acompañada del acalde de Guayaquil, Jaime Nebot y su compañero de fórmula Mauricio Pozo, fue muy clara: “Votaremos por la candidatura del señor Lasso”.

Por su parte, Nebot, el hombre fuerte de Guayaquil y referente de los socialcristianos, prefiere olvidar las viejas peleas con Guillermo Lasso, se inclina por impulsar la unión de voluntades y ha pedido “actuar con el cerebro y no con el hígado”. En eso coincide con el candidato anticorreísta quien aspira a sumar a los legisladores de toda la oposición (PSC, ID, PSP, FE, Pachakutik).

En palabras del edil guayaquileño: “El dos de abril los ecuatorianos debemos botar con nuestro voto a este gobierno que tanto daño ha hecho al país… Más allá de los insultos que un grupito de personas me ha dicho, yo voy a votar por Guillermo Lasso… Hay que salvar al Ecuador de esta plaga socialista que nos puede llevar a Venezuela. También motivó a votar a los ecuatorianos a votar a conciencia… se debe pensar con el cerebro y no con el hígado, hay que sumar. Al señor Lasso le faltaron 22 puntos para ganar en primera vuelta”.

Los difíciles equilibrios de la izquierda moderada y los indígenas

Paco Moncayo de Izquierda Democrática (ID) sumó 6,71% de los votos y se encuentra en las antípodas ideológicas de Lasso, pero a ambos les une el anticorreismo. El candidato presidencial que fue a las elecciones comandando una amplia coalición formada por grupos de izquierda (Pachakutik y Unidad Popular), que junto a ID formaban el llamado Acuerdo Nacional por el Cambio, ha hablado de llegar a un acuerdo plural antes de la segunda vuelta electoral y volvió a marcar una distancia de Alianza PAIS (AP).

Propuso un diálogo nacional al líder de CREO, haciendo notar que el 60% de la población no votó por Lenín Moreno y el 70% no votó por Guillermo Lasso. “Jamás voy a apoyar a un sistema corrupto y corruptor como el del actual Gobierno. Nunca apoyaría a Lenín Moreno”. “Si no gana Moreno, tendríamos una asamblea más plural, con gente de AP separándose del correísmo y respondiendo al pueblo”. Y plantea hablar de “un programa que se acuerde antes de la segunda vuelta para recuperar la democracia y sacar al país de la crisis”. Propuso a Lasso un diálogo nacional “sin volver al pasado”.

Más complicado lo tienen los indígenas que rechazan al régimen de la Revolución Democrática y a la vez al “neoliberalismo” (Lasso se ha declarado en más de una ocasión cercano a José María Aznar). “No al continuismo de la dictadura del correísmo ni a la consolidación del capitalismo. El voto es anticorrea”, es una de las resoluciones de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

Sin embargo, la tónica en el movimiento indígena parece inclinarse por Lasso antes que por lenín. El presidente de la Ecuarunari, Carlos Pérez Guartambel, confesó que “es preferible un banquero que una dictadura que nos ha despojado de nuestros territorios, que nos ha declarado el estado de excepción, que nos ha encerrado en la cárcel”.

Los otros candidatos anticorreístas

Dalo Bucaram, que obtuvo un 4,8%, no ha mostrado intención de apoyar a Lasso (“Yo no me junto a nadie, yo lucho por la DEMOCRACIA contra cualquiera que pretenda robársela”), pero está situado claramente en el campo del anticorreismo: “El Sr. Moreno ha dicho que quiere conversar conmigo, yo no tengo problema… Lenín tiene un gran problema a pesar de llevar ventaja, lamentablemente está rodeado de gente corrupta”.

De todas formas, ante la segunda vuelta, y teniendo en cuenta la historia de casi cuarenta años de democracia ininterrumpida, dos son las circunstancias que hay que tener en cuenta, tal y como recuerda Simón Pachano:

1-. En primer lugar que “la historia electoral ecuatoriana enseña que el ballotaje es una elección totalmente independiente de la primera. En tres ocasiones (1984, 1996 y 2006) el triunfador inicial ha perdido en la segunda, lo que quiere decir que no hay una lógica o una constante que pueda dar pistas sobre el tema. Por tanto, será prácticamente un borrón y cuenta nueva, que dependerá en gran medida de la campaña y de lo que suceda con las denuncias de corrupción”.

2-. Y en segundo lugar, el académico subraya que “un tema adicional será el de las alianzas y las posibles transferencias de votos desde los candidatos eliminados a los dos ganadores. Si se acude nuevamente a las enseñanzas de la historia se comprueba que los candidatos tienen muy limitada capacidad para endosar los votos o para guiar a sus seguidores. Los apoyos explícitos y las alianzas de las cúpulas pueden tener efectos muy diversos y en ocasiones totalmente contrarios a los esperados”.