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Al toque 29 08 2019

Alejandro Einstoss: "Petroleros: en algún número le están pifiando"


Autor: Alejandro Einstoss


Al toque / Petroleros: en algún número la están pifiando









Continúa la controversia con el congelamiento de los combustibles. La industria plantea que afecta severamente sus proyectos en Vacas Muerta, las provincias presentaron recursos judiciales para suspender la medida a causa de la disminución de sus ingresos por regalías. 

La industria recibe, a partir del congelamiento, un barril de petróleo de 45 dólares que luego de regalías se transforman en poco más de 43. ¿Alcanza ese precio? 

Bueno, cada yacimiento tiene características distintas y por ende costos diferenciales pero es bueno recordar que semanas antes de la realización de las PASO, tanto la industria local como el Gobierno Nacional realizaron giras de promoción de inversiones en Vaca Muerta y aclaraban que el punto de equilibrio, es decir, el precio a partir del cual las inversiones se hacen rentables era de 35 dólares el barril. Por lo tanto, 43 dólares no parecería mal negocio.

Pero alejémonos de la discusión de costos y de punto de equilibrio y enfoquémonos en dos temas que creo que son centrales al momento de la política energética de la próxima administración: Uno: ¿El proyecto de Vaca Muerta resiste un precio internacional del petróleo inferior a 45 dólares? Si no es así, habría que reevaluar las proyecciones que plantean que Vaca Muerta es la segunda Pampa húmeda y la  solución para la generación de dolares que tanto necesita la Argentina. Quizás sea necesario un proyecto más conservador donde Vaca Muerta sin duda es un recurso de alta productividad pero de alcance regional y quizás no de alcance global. 

Y el segundo punto es que esta devaluación puso sobre la mesa una vieja discusión sobre cómo se distribuye la renta que genera el sector de hidrocarburos, que tiene básicamente cuatro actores: el Estado Nacional, las provincias que cobran regalías ingresos brutos, los consumidores y usuarios que somos los destinatarios finales de los productos energéticos, y la industria. Como siempre, es necesario un plan energético a largo plazo que defina no solamente las pautas de distribución de rentas sino que limite la incertidumbre de la inversión privada en el largo plazo.