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Opinión 17 02 2017

La coyuntura le sonríe a López Obrador


Autor: Rogelio Núñez









Publicado en Infolatam el 15 de febrero de 2017

Los problemas se le amontonan a México: la caída del precio del petróleo, la llegada a la Casa Blanca de un proteccionista como Donald Trump y la emergencia de un malestar social que ha acabado degenerando en protestas. Una coyuntura que, ante la cercanía de las elecciones presidenciales de 2018, favorece las opciones de Andrés Manuel López Obrador.

Éste parte además con otras ventajas porque mientras sus rivales se encuentran enfrascados en peleas o pugnas internas para decidir quien acaba siendo el candidato a la presidencia, Morena tiene claro quién será su cartel electoral, el líder de la formación, López Obrador, en torno a cuyo liderazgo nació y creció esta fuerza.

En el PAN Margarita Zavala y Ricardo Anaya mantiene una feroz pelea por la candidatura presidencial; en el PRI nada está decidido (suenan como presidenciales Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, José Antonio Meade…); y en el PRD todas las opciones están abiertas.

Pero además la actual coyuntura política, internacional y económico-social por la que atraviesa México favorecen las opciones de un López Obrador a quien las encuestas colocan como el primero o segundo precandidato con mayor intención de voto.

Tras el “gasolinazo”, Morena, con el 21,69%, se sitúa por primera vez n intención de voto por partido por encima del PAN, con el 20,45%, al que ya superó, y muy por delante del PRI, con el 12,81%, según la encuesta de Massive Caller, en coordinación con Opinión Pública.

López Obrador, el defensor de México

El discurso de López Obrador siempre ha contenido abundantes dosis de nacionalismo y reivindicación de la nacionalidad frente a las “mafias” internas y los enemigos externos.

Ahora, ante al ascenso del ultracionalismo antimexicano de Trump, a AMLO le va a ser muy fácil reivindicarse como el único defensor de “lo mexicano” frente a un PRI dispuesto a pactar con Luis Videgaray como canciller o “claudicar” ante la nueva administración estadounidense.

Por ahora, López Obrador ha mantenido una postura moderada con respecto a Trump como muestran algunos de sus discursos: “Hay que esperar para ver cómo se van a tratar esos temas, porque estoy notando que hay una moderación en el discurso de Donald Trump… Ya no es lo mismo que cuando estaba en campaña… él sólo quería llegar a la presidencia”.

Sin embargo, a lo largo de la gestión de Barack Obama mantuvo una postura muy crítica con un gobierno “progresista” lo que hace prever que haría lo mismo en un gobierno mucho más conservador como el de Trump.

En 2014 López Obrador señalaba que el mandatario estadunidense “ha guardado un silencio inconsecuente” sobre el tema migratorio, que incluso visitó México y no tocó el tema: “Hay constancia y las cifras no mienten, más de dos millones de mexicanos deportados. Ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos en cuanto al trato que le han dado a migrantes mexicanos. Ninguno había deportado a tantos”.

Incluso, sugirió a Barack Obama que si no “se aplica pasará a la historia como uno de los presidentes más discriminatorios de Estados Unidos. Será una sanción histórica. No queremos inscribir en la lista de presidentes racistas a Obama”.

Andrés Manuel López Obrador siempre se ha reclamado como admirador, y aspira a ser continuador, de Benito Juárez quien resistió una agresión exterior, la invasión francesa entre 1861 y 1867. En la actual coyuntura México afrontaría otro reto, la política agresiva de EEUU, el país que conquistó en 1847-48 la mitad del territorio mexicano.

El ultranacionalismo de Trump va a ser más pronto que tarde respondido con apelaciones al nacionalismo mexicano. López Obrador ha recordado que si se concretan las amenazas del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, en contra de los migrantes mexicanos se instalará en la frontera para defender la soberanía nacional y el derecho universal al trabajo.: “Si se necesita vamos a instalarnos a la frontera para defender a los migrantes, para defender a los mexicanos, pero también no hay que tener miedo ni exagerar”.

“Vamos a hacer un pronunciamiento a partir de lo que él manifieste sin que suene a amenaza, nada más que se tenga la plena seguridad de que vamos a defender a los mexicanos y a los migrantes y que todos juntos defendamos la soberanía de nuestra gran nación, nuestro querido México, viva México”, señaló.

López Obrador, el defensor de los pobres y las clases medias

El “gasolinazo” le coloca como el principal referente opositor al actual modelo económico y a las reformas estructurales que impulsó Enrique Peña Nieto entre 2012 y 2014. El voto de castigo contra la administración priista tiene como receptor privilegiado a López Obrador más que al panismo.

Las promesas del político tabasqueño centradas en acabar con la corrupción, la “mafia del poder” y recortar salarios de los funcionarios lo sitúan como “abanderado en la lucha en contra de la corrupción endémica en México”, un mensaje que atrae a los ciudadanos desfavorecidos y los que han protestado o se sienten golpeados por el gasolinazo.

López Obrador aspira a canalizar la rabia para acabar con “el régimen”.

En su búsqueda del voto moderado rechaza la violencia pero entiende a los que están frustrados. “No hay que caer en la trampa de la violencia. Hay ciudadanos que de manera espontánea están participando en esos actos (vandálicos y de saqueo): lo hacen por rabia, para desquitarse o porque piensan que así van a resolver el problema. Pero hay también otros que están siendo manipulados por la misma derecha, por los conservadores, por la mafia del poder, porque quieren que nos distraigamos, que la nota sea el caos. Y luego viene el repudio. Y al mismo tiempo infunden miedo. Son estrategias fascistas para dominar mediante el terror”, ha dicho el presidente de Morena.

Además, se presenta como el líder de una propuesta contrarreformista destinada a echar atrás de las medidas más emblemáticas del peñanietismo. Morena fue el único partido que no aprobó, en diciembre, la ley de ingresos que contempla el aumento en los impuestos a las gasolinas, que permite libre la comercialización de las gasolinas y privatiza la venta de los energéticos.

“Nosotros no vamos a caer en esa trampa. Nosotros queremos poner orden en el caos, para eso es nuestra lucha. Queremos cambiar a este régimen corrupto, que es el que está propiciando un desorden bien organizado para evitar un verdadero cambio. A ellos les conviene el caos. A nosotros no”, subraya López Obrador.

Frente al priismo y el panismo que representarían más de lo mismo, López Obrador sabe que su carta electoral pasa por alzarse como el representante del “cambio” para aquellos que pueden estar cansados de más de los mismo: “Peña de nuevo miente, se incrementa el precio de las gasolinas, se afecta la economía popular y se va a desatar por completo la carestía, la inflación… Hay que tener en cuenta, no dejar pasar el oportunismo y la hipocresía de los panistas que ahora están protestando cuando ellos apoyaron a Peña, ellos (el PAN) aprobaron la reforma energética para que la industria eléctrica y la industria petrolera pasara a manos de particulares, para que se hicieran jugosos negocios al amparo del poder”

“Se complementan la reforma fiscal y la reforma energética, sabían que íbamos a dejar de recibir dinero por la entrega de las utilidades del petróleo a particulares nacionales y extranjeros y necesitaban aumentar los impuestos y para eso utilizaron al PRD y, al mismo tiempo, para entregar al petróleo y los negocios, incluido el de la compra de la gasolina, se apoyaron en el PAN”, concluye.

Una tendencia mundial que le favorece

Los liderazgos populistas, de izquierdas o de derechas, están en alza en el mundo: Donald Trump, Marine Le Pen, los partidarios del Brexit por un lado, Podemos o Tsipras por otro. Eso respalda las opciones de López Obrador.

Como señala Jorge Fernández Menéndez en Excélsior, “a López Obrador el enojo de la gente con el gobierno, sin duda, le conviene, lo alimenta, pero los saqueos y la violencia se constituyen en uno de sus principales enemigos. No creo que López Obrador, como piensan muchos, esté detrás de los saqueos. Sin duda, lo están organizaciones y personajes que confluyen con López Obrador, pero para el candidato del Movimiento Regeneración Nacional el saqueo y la violencia lo alejan de un triunfo en el 2018. Nadie quiere gobernar sobre escombros. López Obrador no está detrás de los saqueos porque simplemente no le conviene.”.

Andrés Manuel López Obrador es el mejor ejemplo de demagogo latinoamericano y está de regreso al mismo centro de la política mexicana para llegar a la presidencia en 2018.

Tras fracasar en 2006 y 2012, ahora se propone alcanzar el poder apoyado en un partido creado por él mismo que ha salido reforzado tras las elecciones del pasado 5 de junio.

Su partido (MORENA), su carisma y la apuesta por movilizar a sus seguidores son los tres pilares en los que se sostiene su tercer intento por entrar en el Palacio de Los Pinos. Las elecciones locales del pasado 5 de junio reforzaron a López Obrador y a Morena gracias a que se convirtió en la fuerza más votada en la Ciudad de México.

El partido político de AMLO logró 2 millones 348 mil 580 votos en los estados con elecciones para elegir gobernador y en la capital.

Demostró implantación nacional y fortaleza en sus bastiones tradicionales. Las entidades donde más sufragios logró Morena fueron Veracruz, con 721 mil 427; la Ciudad de México, con 641 mil 628, y Oaxaca, en donde obtuvo 353 mil 805 votos. En Zacatecas logró 180 mil 575 votos mientras que en Puebla 169 mil 632 personas votaron por Morena. Aunque en ninguna de las elecciones logró una gubernatura, los candidatos de Morena en Veracruz y Zacatecas estuvieron dentro de los tres primeros lugares.

López Obrador es un demagogo de manual que construye su discurso apoyado en el victimismo y en la creación de un enemigo común, la “mafia del poder”. Frente a los partidos tradicionales (PAN, PRI y PRD) que representan a la élite, Morena y él encarnan las aspiraciones del pueblo: “Todos ellos le han dado la espalda a nuestro movimiento y adelanto: vienen nuevas traiciones, porque la traición siempre se hace acompañar de otras, nunca llega sola, pero los que traicionan son los politiqueros, los corruptos, no la gente; no el pueblo”.