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Opinión 03 04 2019

“Lo lleva el presentimiento...”


Autor: Rogelio Alaniz









I. Los índices de la pobreza que padecemos los argentinos se pueden explicar desde la economía, desde la estadística, desde la técnica, pero ninguno de esos argumentos consuelan a una sociedad. Habrá que reconocerle al gobierno sinceridad en publicar números que no son muy diferentes a los que en 2014 el kirchnerismo ocultó descaradamente. Pero incluso esa “sinceridad” no exime de responsabilidad política a un gobierno cuyo presidente reclamó que lo evalúen por sus logros en estos temas. Falta mucho para las elecciones de octubre, pero está claro que con estas noticias se hace muy difícil, por no decir imposible, ganar elecciones.

II. Jorge Luis Borges contaba cuando un boxeador, creo que Lausse o Selpa, lo abrazó en la calle y le decía “José, José, José”. Borges estaba asombrado y satisfecho, porque no esperaba que un boxeador lo reconociera (“Un mazorquero cariñoso”) y, además, le encantaba el “José”, decía que suavizaba el Jorge, que es más duro. Lo que sí me resulta difícil de asimilar es que un rey de España, un Borbón auténtico, se confunda en la misma línea que un boxeador argentino.

III. ¿Cuesta tanto entender que el saqueo, la cleptocracia, constituyen la naturaleza real del kirchnerismo? ¿Cuesta tanto hacerse cargo que cierta retórica revolucionaria no es más que una suerte de superestructura destinada a embellecer con palabras compasivas a un régimen autoritario y corrupto?

IV. La petición de Juan Grabois de solicitarle a Cristina que vuelva pero sin los chorros, es tan realista como pedirle a Drácula que vuelva pero sin los colmillos o pedirle al padre Grassi que juegue con los niños sin pretender violarlos. Imposible luchar contra la naturaleza íntima. Otra vez la fábula del escorpión y la rana. Cualquier duda, consultarlo a Orson Welles.

V. Se instala el prejuicio que la grieta es culpa de Mauricio Macri y Cristina Kirchner. Discrepo: la grieta es culpa de los kirchneristas en el poder, ayer ,y en la oposición, hoy. Es injusto poner a Macri en el mismo nivel porque decidió combatir a la corrupción y a una lógica económica que nos llevaba a Venezuela.

VI. Algunos sin saberlo, otros con visible mala intención, algunos porque son tontos, otros porque son perversos o cómplices, todos están convencidos de que la grieta se supera dándoles la razón a los kirchneristas o permitiendo que los responsables históricos de la grieta se salgan con la suya.

VII. La grieta tiene un responsable: el kirchnerismo. No solo la ha practicado sino que la ha teorizado. Es el modelo de práctica política y poder que privilegia el conflicto y reclama de un enemigo para realizarse. “Laclau es el Señor y Cristina su profeta”. La grieta no es una construcción de dos, es el arbitrio de uno.

VIII. Pregunto: ¿Qué significa superar la grieta? ¿Privilegiar los entendimientos? Si es eso, yo estoy de acuerdo. Pero si terminar con la grieta es indultar a los corruptos, adherir a un modelo de poder cleptocrático, o al amenazante “Vamos por todo”... no estoy de acuerdo.

IX. Los juicios a los titulares de la cleptocracia kirchnerista tienen la misma trascendencia que los juicios a los titulares de la dictadura militar y el terrorismo de Estado. No concluyen allí las coincidencias: también entonces los militares hablaban de persecuciones y amenazaban con retornar y vengarse.

X. Lo de Roberto Lavagna suena demasiado lindo para ser real. Conservador, pero no tanto; progresista, pero no tanto; peronista, pero no tanto: moderno, pero no tanto. Todos podrían llegar a sentirse representados por él porque dispone de la singular virtud de sugerir todo sin necesidad de ser nada. En esa indeterminación más de un jefe político organizó su gloria. No sé si Lavagna reúne agallas y clarividencia para algo parecido.

XI. Luis Barrionuevo dice que Roberto Lavagna le ganará a Mauricio Macri. Puede ser. Pero lo que sí es seguro es que cuando Barrionuevo pronostica resultados luego se encarga de confirmarlos conchabando matones decididos a quemar urnas y apretar a punta de pistola fiscales de mesas. En Catamarca lo hizo.

XII. Condenan a Carlos Menem y a Domingo Felipe Cavallo. Me recuerda a cuando éramos chicos y jugábamos a las cartas simulando apostar fortunas. Acá es más o menos lo mismo con las condenas. Nadie paga, nadie cumple. Y en este caso no se trata de un juego de niños, sino de la más desenfadada impunidad porque de esta liberalidad o de esta gratuidad solo se benefician los poderosos.

XIII. La noticia del conflicto docente en provincia de Buenos Aires no es que el gobierno propuso una solución salarial razonable, la noticia son los rostros y los tonos de los Baradel, rostros y tonos que no pueden disimular su fastidio, su rencor, su impotencia porque hay que levantar los paros. No digo nada nuevo cuando sostengo que para los Baradel las buenas noticias son las huelgas: allí están cómodos, allí son felices, allí se sienten en plenitud.

XIV. ¿Alguien me puede decir por qué en nuestras actuales condiciones históricas es necesario disponer de servicios de inteligencia? ¿Qué riesgos correría el país si careciera de servicios de inteligencia? Porque, a juzgar por los resultados, hay derecho a pensar que sin ellos no solo nos ahorraríamos unos cuantos pesos, sino que además estaríamos como ciudadanos mucho más seguros. En las últimas décadas, los servicios de inteligencia han sido una cueva de facinerosos y corruptos, cuando no criminales. No me digan que la seguridad nacional depende de ellos porque no les creo.

XV. Respecto del 24 de marzo de 1976, yo dije y escribí todo lo que se puede decir y escribir sobre esa tragedia. Basta. El pasado debe ser historia, no obsesión de la memoria y mucho menos manipulación política para reivindicar modelos de sociedad al estilo Camboya de Pol Pot.

XVI. Una gran paradoja criolla es que en nombre de los derechos humanos se reivindique a las organizaciones armadas que creían en muchas cosas menos en los derechos humanos. Y cuyo modelo de sociedad eran regímenes que se dedican a avasallar los más elementales derechos humanos.

XVII. Los dirigentes de la marcha del 24 de marzo, más que salir a la calle a repudiar el Golpe, salieron a repudiar a Mauricio Macri. El presidente tiene varios flancos para criticarlo, pero me parece infantil escudarse en lo sucedido en 1976 para criticarlo o comparar al dictador Jorge Rafael Videla con Macri. También me parece fraudulento y miserable invocar los derechos humanos para sostener una práctica política que nos lleva a Venezuela, Cuba o Corea del Norte.

XVIII. La Argentina de 1976 no tiene nada que ver con la Argentina de 2019. Hoy las dos terceras partes de la población no vivían cuando se produjo el golpe del 24 de marzo. Los militares no van a volver porque salgan unas murgas a la calle; no van a volver porque hay una conciencia social y política, pero sobre todo porque no hay más Guerra Fría.

XIX. ¿Alguien se preguntó por qué las organizaciones políticas armadas no existen? Pues bien, las organizaciones armadas en la Argentina no existen porque sus fracasos, sus rencillas internas, sus barbaridades políticas, su ausencia de representatividad las han disuelto. A diferencia de Uruguay y Brasil, por ejemplo, estas organizaciones armadas no han sido capaces de producir nada creativo, mucho menos de reciclarse en términos democráticos. Pero no obstante ello, una minoría ruidosa las reivindican y lo más curioso de todo es que esa reivindicación la hacen en nombre de... ¡los derechos humanos! ¿?...

XX. José Luis Espert recién arranca en los quehaceres políticos partidarios y ya tuvo un quilombo interno de padre y señor mío. A todos les pueden pasar cosas parecidas, pero bienvenido Espert al aprendizaje, al pasaje de los discursos generales a los duros rigores de la política práctica. Espert está aprendiendo que transitar de los rigores de una entrevista televisiva a organizar un partido político con posibilidades de poder hay un largo y escabroso camino que no se recorre solo con buenas intenciones o creyéndose el portador de una buena nueva.

Publicado en El Litoral el 30 de marzo de 2019.
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