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Opinión 21 05 2018

¿Gran Acuerdo Nacional? Sólo corregir cuentas que se hicieron mal


Autor: Marcos Novaro









En principio, a los deseosos de replicar el Pacto de la Moncloa la novedad debió sonarles como música celestial. Pero enseguida se desayunaron que el “nuevo GAN” (el original data de 1972) consistía simplemente en negociar el presupuesto del año que viene con la oposición legislativa y los gobernadores “para que compartan el esfuerzo de reducir el déficit fiscal”. Así que el entusiasmo es probable que se evaporara bien pronto.

Los que no mostraron ni un ápice de entusiasmo desde el principio fueron además los que más cuentan en este asunto, los destinatarios directos de la invitación. ¿Qué esperaban? ¿Gobernadores y legisladores peronistas van a estar deseosos de compartir esfuerzos y sacrificios, y sobre todo malas noticias para sus votantes, con quienes tendrán que enfrentar pocos meses después en las urnas y sueñan con dejarlos sin trabajo? Ni modo.

La desproporción entre el glamour del título y lo pedestre del contenido que se le pretende dar a la negociación presupuestaria deja en evidencia la urgente necesidad que muchos funcionarios sienten de hacerle un refreshing al marketing oficial. Que en el apuro se ve algunos de ellos creen puede despacharse con un par de ocurrencias. Mala idea: esta al menos no parece llamada a perdurar, ni ha conmovido el ánimo del público; tal vez porque igual que sucedió con su predecesor del mismo nombre, se olfatea que tiene pocas chances de fructificar.

Pero el tono épico de la convocatoria tiene que ver también con la necesidad de disimular que a lo que se invita a la oposición, y también a la sociedad, es ni más ni menos que a revisar acuerdos que sí se lograron firmar, hace pocos meses, bajo el influjo del “exceso de optimismo” que ahora finalmente el Presidente admite lo llevó a errar, y prometer y repartir más de lo que era conveniente.

Sucede que el nuevo GAN no consiste en otra cosa que en borrar con el codo lo que se escribió con la mano en el pacto fiscal de fines del año pasado. Por el cual el Gobierno Nacional se comprometió a aumentar la coparticipación y devolver sumas millonarias que le reclamaban judicialmente muchas provincias, a cambio de promesas de reducción de impuestos que no se cumplieron. Más bien los impuestos provinciales fueron en la dirección opuesta. Por eso los gobernadores hoy pueden decir que el déficit es un problema exclusivo de la Nación: sólo dos distritos tienen desequilibrio, casi ninguno está tomando deuda y el año que viene tampoco planeaban hacerlo. Esos mandatarios provinciales, ¿no pueden acaso presentarse como los más atentos a las necesidades sociales y al mismo tiempo como los mejores alumnos del FMI? No sería la primera vez que lo hagan y no hay que descartar que les de resultado.

Publicado en www.tn.com.ar el 17 de mayo de 2018.

Link https://tn.com.ar/opinion/gran-acuerdo-nacional-solo-corregir-cuentas-que-se-hicieron-mal_869726