Opinión | Abril 16, 2018, 3 10am

¡Si nos viera Fernando VII!

La historia y el protocolo a veces se dan la mano.

Autor: Luciana Sabina


La reciente visita del jefe del Gobierno de España a nuestro país despertó un gran revuelo al viralizarse las imágenes de los Granaderos portando la bandera española. 
La agitación tomó cuerpo debido a que un reconocido historiador exclamó a través de twitter: "¡Tremendo! ¡Si los viera don José!"
¿Qué informa el mítico regimiento al respecto? 
La respuesta, a la que accedimos a través de las redes sociales, es la siguiente:
 "Cada vez que nos visita un mandatario extranjero, el Regimiento tiene por costumbre escoltarlo portando banderines del país al cual recibe. Entre los países que ha escoltado se encuentran Alemania, Armenia, Noruega, China, Canadá, México, Irlanda, Italia, Brasil, Uruguay, Chile, Rusia, Francia. Al frente de la columna siempre van las banderas Nacional de Guerra Argentina y Bandera del Ejército de los Andes”.
No obstante esto, se cuestiona el hecho de que el Regimiento porte la Bandera Española.
El General San Martín jamás odió a España, a su gente y a su cultura, todo lo contrario.
Un claro ejemplo es el que tuvo lugar el 2 de junio de 1821 cuando el General San Martín ofreció un brindis en Punchauca, frente al virrey. Brindó por la prosperidad de la España y de la América, y después se propusieron otros brindis alusivos al restablecimiento de la unión y fraternidad entre los españoles, europeos y americanos.
Por otra parte el 22 de junio de 1860, la reina Isabel II, de España, reconoce la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata mediante un "Tratado de paz y amistad" firmado en Madrid y desde entonces la Argentina mantiene una fuerte amistad con la nación europea, que fue creciendo con el paso de los años"
El prócer era antiguo camarada de muchos españoles a los que enfrentó -se formó con ellos en el Ejército español- y procuró darles siempre un trato hospitalario. Tras vencerlos los envió a San Luis, donde llevaron una vida apacible y en libertad. Pero en 1819 Bernardo de Monteagudo llegó al lugar y terminó haciéndolos ejecutar. Seis días más tarde el Libertador se presentó en la ciudad. Sólo Ruiz Ordóñez no había sido fusilado debido a los ruegos de su novia. "Al verme el General San Martín -escribió años más tarde- conocí que se afectó al presentarme yo, tan joven, estropeado con una cadena tan larga que me cruzaba la cintura y tan pesada que no podía con ella. Me hizo sentar en una silla, me acarició y con dulces palabras me preguntó por lo acontecido; llamó a un ordenanza para que viniera un herrero y en su presencia me quitaron el grillete del pie con la cadena, y mandando al gobernador Dupuy, que estaba presente con mucha sumisión de pie, que inmediatamente se me vistiera con la decencia que me correspondía y el trato consiguiente y quedara hasta nueva disposición arrestado en el cuartel. A las dos horas vino al cuartel el gobernador Dupuy dándome la mano y diciéndome: “Está Ud. perdonado de la vida por la patria y por el Excmo. Sr. Don José de San Martín". 
De más está decir qué pensaría San Martín al vernos actuar de modo civilizado y hospitalario, homenajeando al pueblo de sus propios padres. Si esto causa tanto estupor, ¿qué sucederá cuando algunos historiadores descubran que al Regimiento de Patricios lo representa una bandera española de guerra, con breves modificaciones, y que la Bandera argentina es casi idéntica a la de los Borbones, reyes de España? 
¡Si nos viera Fernando VII!
Publicado en Los Andes el 14 de abril de 2018.
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