| Abril 11, 2018, 10 05am

A mí no me gobierna nadie, papeles tan solo papeles y otras exquisiteces argentinas

Argentina, un país al margen de la ley o los argentinos y sus propias leyes.

Autor: Luis Aznar


Diego Armado Maradona decía ampulosamente, hace poco, en una de sus ya insoportables peleas “familiares” que a él no lo gobierna nadie, es decir que hace lo que quiere.
Como es habitual últimamente, se estaba haciendo el sota porque días antes había “justificado” su ausencia en el casamiento de Dalmita Nerea afirmando que el Jeque, que obviamente lo “gobierna”, no lo había dejado venir desde Dubai porque tenía que dirigir al equipo de sus sueños que compite en algo así como la segunda división. Jeque 1 vs. hija 0.
Lo interesante es que de alguna manera el Diego está expresando y buena parte de la prensa se lo festeja, un elemento esencial de la argentinidad: las leyes son buenísimas pero para los demás y mientras pueda no las cumplo porque soy un piola bárbaro.
Es lo que Carlos Nino denominó más académicamente en su momento –recuérdese a Emile Durkheim– como la anomia boba que ha marcado y lo sigue haciendo el comportamiento sociopolítico y económico de buena parte de los habitantes de este país y de sus dirigentes. Y así nos está yendo, a nosotros y a nuestros hermanos y vecinos latinoamericanos.
“Papeles tan sólo papeles, papeles, papeles…” cantaba Palito Ortega en uno de sus mejores temas y “tiren, tiren papelitos…” desafiaba Clemente que no tenía brazos pero si boca y un enorme apoyo popular-futbolero durante el Mundial del 78, en plena dictadura militar, enfrentándose y venciendo a José María Muñoz el relator que admiraba el “orden” militar y odiaba los papelitos por insurrectos.
Y si de papelitos se trata no podemos desdeñar el de Luisito Caputo en su última visita al Congreso de la Nación. Destinado a la veterana Gabriela Cerrutti no debería ser recordado más que como un hecho menor pero lo rescatamos porque es un caso más que apoya nuestra hipótesis acerca de la relación positiva entre ser funcionario-CEO del gobierno nacional y la falta de calle.
Es que Caputo tenía todos los elementos para golear a Cerrutti quien, dejándose llevar por el entusiasmo de estar en el Senado y la mucha presencia de los medios masivos, lo había acusado de usar a sus hijas para esconder parte de su patrimonio. Como se sabe las hijas (segunda camada) de Caputo son menores de edad por lo que Cerrutti estaba simplemente chicaneando que es uno de sus deportes favoritos.
Pero Luis, jugador inexperto en esta cancha, le pegó demasiado abajo a la redonda con el resultado de chingarle al ángulo y mandarla a la tribuna: le envió a Cerrutti a través de su secretario un mensaje escrito con simpático dibujito incluido. Mostrando rápidamente que ella si tiene bastante lleca la diputada-periodista armó un show en el que no faltaron acusaciones varias como por ejemplo machismo, discriminación sexual e irrespeto a su figura de diputada. Caputo todavía se debe estar preguntando qué pasó. Me permito repetir el consejo de mi ilustre profesor de latín, el benemérito D’Alfonso: muchachos ministros y demases dejen de desayunar con jugo de zanahoria y prueben con un poco de avibol chocolatado. De paso a ver si le pegan a una idea aunque sea a una, con la inflación, que para ser el mejor equipo económico argentino la misma les está proporcionando una paliza de aquellas. Yo al igual que la mayoría de ustedes estoy anodadado: si en las pizarras relucientes de los departamentos de economía y finanzas de las privadas universidades de origen la maldita era fácilmente controlable porqué en la perra realidad crece y crece. Debe ser de contrera que es nomás la turra.
Aprendan a encontrar soluciones eficaces y eficientes a los problemas fundamentales en el ejemplo del benemérito obispo de Paraná. Sin dejarse desviar de su misión de velar por los más necesitados por la tontería de discutir, por ejemplo, sobre el aborto legal, seguro y gratuito le encontró la vuelta definitiva al temita de los curas pedófilos, pobres muchachos y no tanto que equivocan el camino seguramente tentados por el demonio de la carne, que como nos acaba de recordar Nuestra Santidad existe y está vivito y, obviamente. Coleando.
Como los pedófilos son difíciles de identificar –parece– entonces nuestros sacerdotes católicos, apostólicos y romanos deben abstenerse de estar a solas con niños y niñas, adolescentes y jóvenes. Una vez más, controlada la peligrosa proximidad, muerta la rabia.
Ahora, como entiendo poco de estas liturgias me pregunto, espero sin caer en la blasfemia, si el señor obispo está pensando, por ejemplo, en un sistema de confesiones públicas para evitar situaciones confesionales vis a vis de alto contenido erótico como las que se daban, en su momento, entre Ladislao –el azorado curita español– y la Camila O’Gorman que así les fue. Esperemos con calma que dirá el Santo Padre que vive en Roma sobre esta “solución” tan argentina.
Por cierto, por no ser una exquisitez argentina me abstengo en esta entrega de referirme al extraordinario caso del brasiliensi règime politíque y sus avatares. ¿Democracia delegativa, régimen cuasi-democrático, democracia controlada u otro animal político?
¿Es aceptable para los “poderes ocultos” el populismo de consenso y conciliación pero no el de confrontación? Una vez más la escurridiza realidad nos exige imaginación sociopolítica teórico-conceptual abierta y sin límites.