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Opinión Abril 04, 2018, 4 09am

Enseñar a los que enseñan

Se realizó en París un seminario organizado por nuestro embajador ante la UNESCO del que participaron representantes de Japón, Estonia, Singapur, Finlandia, China y Corea del Sur.

Autor: Danila Terragno


Historias de Éxito. Así se llamó el seminario que llevó a cabo la delegación argentina ante la UNESCO dos semanas atrás en París, con la presencia de la directora del organismo, Audrey Azulay y el Ministro de Educación de nuestro país, Alejandro Finocchiaro. Los expositores llegaron de Japón, Estonia, Singapur, Finlandia, China y Corea para brindar pistas acerca de por qué sus países figuran entre los primeros del mundo en calidad educativa según las últimas pruebas trienales PISA encomendadas por la OCDE en 2015.
A veces cuando hablamos de “reformar el sistema educativo” nos sentimos abrumados. Suena inabarcable, una empresa destinada al fracaso.
La verdad sea dicha, en Argentina tenemos con qué avivar las brasas de esa hipótesis. ¿Cuánto tiempo perdimos en Provincia de Buenos Aires reemplazando las escuelas primarias y secundarias por educación general básica, media y polimodal para luego volver a las escuelas primarias y secundarias como antes?
Esa reforma bonaerense, así como otras, se basó en formatos (menos años acá, más años allá) pero no en la sustancia: qué vamos a enseñar, cómo y con qué herramientas.
El acierto del seminario de la UNESCO en París fue que se concentró en las preguntas más simples: ¿Qué hace a un buen profesor?, ¿Oír y memorizar o aprender haciendo?, ¿Cuál es el rol de la familia?
Los expositores hablaron en lenguaje llano, sin pretender abarcar “el todo” sino compartiendo experiencias que les dieron buenos resultados.
Algunos vienen aplicando técnicas eficaces desde hace un siglo, como es el caso de los japoneses, que basan el aprendizaje en los experimentos científicos desde que los chicos ingresan al jardín de infantes.
Otros, como los estonios, irrumpieron en las PISA en la última década y hoy ostentan los quinceañeros mejor preparados del planeta así como la menor brecha de conocimiento entre chicos de hogares pobres y ricos.
Las horas de clase varían de país en país, como así también las técnicas y el énfasis que cada uno pone en diversos aspectos del aprendizaje. Pero hubo consenso absoluto entre los expositores sobre un tema clave: la formación y evaluación continua de los maestros.
Los países exitosos en educación tienen un enfoque común al abordar la enseñanza de los que enseñan.
En primer lugar, sólo están habilitados a ejercer como maestros los graduados de la carrera universitaria docente. Los maestros recién recibidos rinden un examen y obtienen un certificado más parecido a una licencia que a un título, ya que debe ser revalidado pasados unos años.
En Finlandia, la posibilidad de estudiar para ser maestro está acotada. Eso explicó Jaana Palojärvi del Ministerio de Educación y Cultura de ese país: "La docencia es una carrera universitaria a la cual sólo pueden acceder los estudiantes que terminaron el secundario con un promedio no inferior a 9. Y eso no es todo: tienen que pasar un examen, que tampoco es suficiente, ya que sólo se eligen tantos aspirantes como vacantes haya en el sistema educativo. A veces sólo 10% de los postulantes logran entrar".
A los requisitos iniciales se suma la obligación de seguir cursos periódicos de perfeccionamiento. Huihua He, de la Universidad Normal de Shanghai, explicó que ahí “se paga al docente por 40 horas semanales, de las cuales dictan 15 horas en aula y el resto lo dedican a perfeccionarse y preparar sus clases.”
“Las evaluaciones regulares permiten mantener a los docentes actualizados y adaptados a las nuevas necesidades”, aseguró Sonia Guerriero, Especialista en Desarrollo Docente de la UNESCO.
A su vez, señaló Chae Hong Joon, ex Director de Presupuesto Educativo del Ministerio de Educación de la República de Corea, los resultados de los exámenes inciden en los sueldos. En ese país las evaluaciones a los docentes se realizan cada año y los buenos rendimientos se traducen en aumentos salariales.
Con pequeñas diferencias metodológicas, este grupo representativo de los países con mejor calidad educativa del mundo, centró el eje de la discusión en los maestros.
El seminario transcurrió a mediados de marzo cuando en Argentina se conocían los resultados de las pruebas Aprender 2017 que, si bien mostraron algunas mejoras respecto del año anterior, dan cuenta del bajo nivel de conocimiento que tienen los niños y adolescentes en nuestro país.
“Cuando muchos alumnos reprueban, ¿se pone en tela de juicio la calidad de la educación impartida por el docente?” fue una de las preguntas que se hicieron los expertos en París. La respuesta va para nosotros: “Sí y en ese caso hay que brindar los elementos para que mejoren los docentes”.
 

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