Opinión | Marzo 12, 2018, 2 08pm

A tres años de la Convención radical de Gualeguaychú

La dinámica de la política en la actualidad no puede estar todo el tiempo produciendo eventos como el de Gualeguaychú, sin embargo, resulta importante recordarl a quienes se embanderan en la nueva política, que sin la dinámica partidaria de esa ciudad nunca hubiese existido Cambiemos.

Autor: Diego Martínez


Resulta arbitrario poner una fecha a las etapas políticas, básicamente porque nada en política se concreta en un día. En definitiva, todo es el resultado de un proceso que tiene las dificultades que rodean a su propia condición. Sin embargo, los líderes políticos y la sociedad buscan construir referencias en fechas exactas que permitan conmemoraciones y actos logrando perdurar en la memoria colectiva.
Me apasionan algunos aspectos de las fechas por la arbitrariedad de las mismas. El caso paradigmático son las naciones, y sus connotaciones escolares, “la patria nació el 9 de Julio de 1816”. Nada en política nace y se muere en un día, eso solo es asimilable a la vida biológica de los seres vivos, sin embargo funciona con eficiencia en política.
El radicalismo reivindica la revolución del parque, el peronismo el 17 de octubre, y así sucesivamente se van construyendo narrativas que generan identidad para los hechos más trascendentes de la vida institucional del país o de los distintos movimientos políticos y sociales.
Sin entrar en comparaciones, y a pesar de lo reciente en términos históricos, en referencia a Cambiemos dos cuestiones giran en torno a su fundación, una es la concepción de los propios actores centrales del proyecto, y segundo su incidencia histórica.
Los actores centrales de Cambiemos tienen miradas distintas acerca de los procesos históricos. La UCR por obvias razones hace de su propia historia su razón de ser, en la página web oficial del comité nacional se puede encontrar un resumen de la vida institucional del radicalismo con referencias a su lucha por el sufragio y las libertades públicas de fines del siglo XIX, y de líderes y presidentes que marcaron la vida institucional de la Argentina.
La Coalición Cívica no hace referencia a su historia, pero si marca algunas acciones e inclusive la plataforma desde su creación formal en el año 2003 cuando presento la fórmula presidencial Carrio-Gutiérrez.
La página del PRO es bien PRO, no hay una sola referencia histórica, todas son propuestas y referencias actualizadas a reivindicar la participación política de quienes nunca hacían política, no hay un solo dato sobre su creación y génesis institucional.
Por último, la propia página oficial de Cambiemos no aporta nada a su propia historia, pero reivindica su condición plural citando frases de sus tres principales miembros fundadores, Mauricio Macri, Elisa Carrio y Ernesto Sanz.
Sobre el segundo aspecto la cuestión es muy clara, a pocas personas les preocupa hoy la fecha de fundación del menemismo, básicamente porque es un proyecto político fenecido, lo mismo parece suceder con la épica kirchnerista que a pesar de haber dado una fuerte batalla dentro del peronismo, todo indica que se seguirá conmemorando el 17 de octubre, y muy pocos se irán acordando en los próximos años de las fechas reivindicativas de Néstor y Cristina.
Para Cambiemos, el relativo éxito de su gobierno tal vez pueda darle continuidad a una nueva forma de construcción política plural que hasta acá ha logrado superar con creces la tarea electoral y la gestión de gobierno, aunque nadie puede predecir aún cuál será su trascendencia.
Si Cambiemos es un proceso político abierto, parece útil definir algunas cuestiones que permitan proyectar conclusiones acerca de su futuro. Está claro que no podemos saber si será trascedente para la historia institucional del país, pero es evidente que es la fuerza política más importante en la actualidad, por volumen político y homogeneidad territorial y legislativa.
Cambiemos se constituyó en Gualeguaychú, y esta no es una reivindicación radical (en su web ya no hay una sola referencia al episodio), es un dato de la realidad. El escenario electoral 2015 estaba claramente delimitado por la capacidad y la iniciativa del kirchnerismo, y como en todo proceso con tendencia hegemónica la sociedad estaba expectante a las decisiones del oficialismo.
El espacio opositor tenía dos claras y definidas opciones. Construir un frente opositor con todos, incluyendo a quienes habían participado de los gobiernos K, o realizar un frente solo con aquellos que no habían participado o tenido responsabilidad de gestión en la era K. En ese debate, el eje central siempre era la hegemonía kirchnerista y sus consecuencias.
Nadie está en condiciones de otorgar méritos y responsabilidades sobre lo sucedido, pero hay dos aspectos que se destacan claramente, el primero electoral, quienes pretendían un frente que convocara a toda la oposición incluyendo a los kirchneristas arrepentidos sustentaban su posición en la necesidad de ganar y frenar la hegemonía. El segundo debate, era la gobernabilidad del frente, allí surgen los argumentos en favor de mayor homogeneidad ideológica para mejorar las chances de construir equipos de gestión coherentes y previsibles sin grandes conflictos.
La disyuntiva era clara, y la gobernabilidad futura generaba una enorme especulación acerca del riesgo que implicaba equivocar el camino y perder. Dos aspectos hacían ruido al respecto, el acuerdo con Massa optimizaba el armado en la provincia de Buenos Aires (con hegemonía PJ), y al mismo tiempo potenciaba armados territoriales que imaginaban que de no alcanzarse la presidencia había chances reales de acceder al gobierno en algunas provincias, casos emblemáticos del peor hegemonismo PJ, Tucumán, Jujuy y Chaco son buenos ejemplos al respecto.
Sin Gualeguaychú no había Cambiemos
Los méritos alrededor de la construcción de Cambiemos deberían ser explicados por sus actores centrales, de todas maneras algunos elementos están disponibles y merecen consideración.
La vinculación entre Mauricio Macri y Elisa Carrio expresa una línea de acción con fuerte impronta personal, sin desmerecer sus desarrollos políticos institucionales del PRO y la Coalición Cívica. El complemento ideal a ese proceso era el radicalismo por su estructura institucional y su desarrollo territorial. El papel de Ernesto Sanz fue clave en ese sentido, como presidente del partido se puso al hombro la gestión política y arriesgó su condición de líder partidario al llevar la discusión al escenario de la Convención.
El clima era enrarecido, básicamente porque el riesgo de la falta de acuerdo, era la de reiterar la falta de disciplina partidaria, ya no se trataba de que “se rompa y no se doble”, se trataba de reordenar al partido detrás de una decisión común.
Tres consecuencias erigen a Gualeguaychú en el hito fundacional de Cambiemos.
1. La convención radical generó una expectativa social inusitada, la transmisión en directo del evento obtuvo picos de audiencia, que además era sistemáticamente sostenido por la calidad y el fragor de la exposiciones alrededor de una u otra postura.
2. La decisión radical consolidó y potenció el espacio de Cambiemos, ahora si era en serio el desarrollo de la fuerza electoral más allá de los límites de la ciudad de Buenos Aires.
3. El radicalismo demostró que es un partido político, y eso no lo podían aportar ni el PRO, ni la Coalición Cívica. La UCR saldó su debate interno como lo hacen las fuerzas institucionalizadas y populares, debatiendo, y esa capacidad se potenció al lograr que todos los actores que perdieron el debate se comprometieran a respetar la decisión partidaria.
Tan eficiente fue esa decisión que quienes se opusieron con vehemencia, hoy son actores centrales del espacio Cambiemos. 
Conclusiones
1. La fecha fundacional de Cambiemos es definitivamente la Convención radical de Gualeguaychú.
2. Se han respetado los procedimientos acordados para la conformación de listas, tanto en el proceso 2015, como en el desarrollo electoral del año pasado, de hecho Cambiemos es la fuerza electoral más extendida y homogénea en términos territoriales y parlamentarios.
3. Revisando la propuesta de gobierno presentada en 2015, Cambiemos ha mantenido una notable coherencia en sus principales acciones de gobierno, logrando un alto compromiso de las tres fuerzas involucradas en la continuidad del camino iniciado.
4. Cambiemos es un proceso abierto, su desafío es la institucionalidad y eso requiere de adaptaciones. Es muy importante observar cuales son las decisiones que se tomen al respecto. Nadie duda de que la dinámica de la política en la actualidad no puede estar todo el tiempo produciendo eventos como el de Gualeguaychú, sin embargo, a tres años de aquel acontecimiento resulta importante recordarles a quienes se embanderan en la nueva política, que sin la dinámica partidaria de esa ciudad nunca hubiese existido Cambiemos; conclusión que no aplica para decir que Mauricio Macri no hubiese sido presidente.
5. Sin Gualeguaychú, no había Cambiemos, veremos si dentro de veinte años se conmemora el acontecimiento, por lo pronto es bastante difícil desconocer su trascendencia, o al menos parece innegable que a tres años del episodio la Argentina ha recobrado calidad institucional y se respira un clima de notable convivencia social y política. Este mérito de la sociedad argentina no estaba presente en marzo de 2015, tal vez ahora se comprenda porque una “tradicional y folklórica” convención partidaria logró que a gran parte de los argentinos les interese seguir un debate político por televisión.
6. Por las dudas, anotemos en la agenda que el sábado 14 de marzo 2015, se desarrolló la Convención radical de Gualeguaychú, origen de un movimiento político plural que a la postre se denominó Cambiemos. Durante el evento más de 300 convencionales discutieron acerca del futuro del país y de su partido. Luego de más de 13 horas de debate, la posición liderada por el presidente del partido triunfo por 186 votos contra 130, y que pese a lo encendido del debate el teatro español de Gualguaychú sigue luciendo tan hermoso como antes de la convención, ya que durante el mismo no se produjeron incidentes.
7. Me queda una duda, con más de 13 horas de debate, se inició el 14 de marzo, pero finalizó en la madrugada del 15, para los defensores de la nueva política puede ser intrascendente, pero para quienes defendemos la institucionalidad partidaria el tema merece ser saldado, tampoco es necesario hacer una convención para discutir el tema. Propongo el 14 de marzo. Queda abierto el debate.