| Febrero 25, 2018, 5 07am

Ricardo Carciofi: “La globalización toca de forma medular en la vida cotidiana de todos”



Autor: Esteban Lo Presti





A fines de enero se llevó a cabo el Primer Taller de lanzamiento del T20, actividad que funciona en paralelo a la reunión del G20, del que Argentina es anfitrión este año. El encuentro sirvió para congregar a investigadores y personalidades académicas de más de cien think tanks de los países miembros. Dialogamos con Ricardo Carciofi, Magister en Desarrollo Económico de la Universidad de Sussex, Consultor del CARI y miembro del Comité Estratégico del T20 en nuestro país.
Este año se desarrolla el G20 en nuestro país, y en paralelo, múltiples actividades relacionadas con el mismo. Entre ellas el T20 que ya celebró una primera reunión. Contanos qué es el T20 y cuáles son sus objetivos.
El T20 es una red de instituciones académicas pertenecientes a los países que integran el G20. El objetivo principal es la producción de trabajos que amplíen y profundicen los temas que están en la agenda del G-20. Esto abre la posibilidad de realizar aportes resultantes de investigaciones en curso y también sugerir nuevos horizontes.  Hay una amplia gama de cuestiones bajo análisis –desde el cambio climático a la economía digital para citar solo dos ejemplos donde la frontera de conocimiento se amplía cada día–, y de ahí que exista un amplio margen dentro del cual se pueden canalizar estos aportes.
¿Cuál es el tema central de los encuentros que se llevaran a cabo este año? ¿Qué conclusiones se obtuvieron en ese encuentro?
En este año 2018 el trabajo del T20 se concentrará en diez temas que están en el centro de los desafíos que presenta esta etapa de la globalización. Aquí se encuentran aquellos tópicos que están en el origen mismo del G20, tal el caso de la arquitectura financiera internacional, pero también están presentes otros temas que se extienden más allá de la economía y las finanzas: las migraciones, los objetivos del desarrollo sostenible, la eduación y el trabajo del futuro, entre otros. Hay más información en la página web del T20 Argentina.
En cuanto a los resultados del encuentro, debemos tener presente que la reciente reunión de Buenos Aires tuvo el carácter de Taller. Concretamente, el eje de la tarea estuvo puesto en la coordinación de los tópicos sobre el cual se realizarían las contribuciones de los investigadores en cada uno de los diez temas que están en la mesa para 2018. La ocasión sirvió también para difundir la actividad en el medio local.
¿Cómo se desarrollara la agenda inmediata?
En lo inmediato y también en los meses siguientes la labor se concentrará en la producción –es decir, en la elaboración de los borradores de los documentos–. Estos informes –policy briefs en la jerga del T20– son propuestas de políticas o planteos sugerentes que tienen como apoyo investigaciones de probada calidad analítica y con apoyo en evidencia empírica.
Estos trabajos serán debatidos en una reunión que se realizará en Buenos Aires entre el 16 y 18 de Setiembre. Posteriormente, y una vez que se disponga de las versiones finales de los mismos, estos documentos se entregarán a los gobiernos del G20. La intención es que tales elementos sean tenidos en cuenta en las deliberaciones que tienen lugar en los ámbitos oficiales.
Por otro lado y con independencia del eco que tengan los trabajos dentro de las posiciones que elabore el G20, cabe destacar que los documentos son públicos y es intención darle una amplia difusión. La idea no es que todo este esfuerzo quede bajo el polvo de un archivo. Por el contrario, se trata de contribuciones que procuran contribuir a un debate que aspira llegar a la sociedad en su conjunto.
Precisamente hay que tener en cuenta que los fenómenos de la globalización tocan de forma medular en la vida cotidiana de todos nosotros, sea en el plano económico, social, cultural, etcétera. Es cierto que la intensidad y expresión particular de estos desafíos es diferente en cada país. Sin embargo, el hecho que vivimos en una sociedad global, es una realidad inescapable, seamos o no conscientes de la misma. Quizás uno de los mayores peligros sea no advertir esta interdependencia y asumir que podemos dar la espalda a estos cambios que, por otra parte, tienen una velocidad inusitada.
¿Qué tipo de organizaciones conforman estos encuentros?
Son instituciones de neto corte académico, centros universitarios dedicados a la investigación u organizaciones (think tanks) con experiencia acumulada en los temas que nutren la agenda.
Como señalé arriba, se trata de una red porque existe intensa conexión e interacción entre los miembros, especialmente entre quienes trabajan temas afines. Un aspecto a destacar es que estamos en presencia de un número elevado de instituciones –más de un centenar.  El otro dato a tener en cuenta que esta red se extiende en una amplia geografía, dado que se corresponde con el universo de los países del G20 (19 países más la Unión Europea). Concretamente esto significa alrededor del 80% del PBI mundial y más del 70% de la población de este planeta. En consecuencia, el trabajo coordinado dentro de un tejido de instituciones académicas pertenecientes a realidades tan diversas, permite acceder a visiones amplias y plurales.
Siendo que son organizaciones no gubernamentales, ¿qué rol le brindan los Estados que conforman el G20? 
El T20 pertenece a lo que se denomina “grupo afinidad”, que se suma a iniciativas similares en el ámbito del trabajo (L20) y el mundo empresarial (B20). Esto significa que el T20 es una expresión más de la sociedad civil –en este caso de corte académico– que es independiente de los gobiernos. Por tanto, la labor tiene el atractivo de acercar las opiniones y expectativas de la comunidad internacional con referencia a las manifestaciones de la globalización que inquietan a la misma. Y en cierta manera, tiene la capacidad de influir pero también interpelar el avance y contenidos de la agenda oficial.
¿Qué experiencias previas hubo en otros encuentros del G20?
Bajo el esquema actual, el T20 se inició en 2012. Recordemos que el G20 se puso en marcha en 2008 a propósito de la crisis financiera internacional. La ampliación del mecanismo a los “grupos de afinidad” significó en los hechos el reconocimiento de los gobiernos que la globalización es un fenómeno de facetas múltiples, que excede a las finanzas, y cuya gobernanza se torna crecientemente más compleja.
El año pasado la coordinación estuvo a cargo de dos instituciones de Alemania, país que fue el anfitrión de la Cumbre: la Agencia para el Desarrollo de ese país y  el Instituto para la Economía Mundial con sede en Kiel. La experiencia ha sido muy rica y los aportes están recogidos en las publicaciones respectivas. Los trabajos pueden consultarse en la página del T20 Alemania.
¿Cuál es la participación de las organizaciones locales?
Las instituciones locales tienen una importante responsabilidad este año. Principalmente, esta labor recae sobre el CARI y el CIPPEC quienes ejercerán la Presidencia del T20 Argentina. Como es sabido, ambas instituciones tienen una larga trayectoria con reconocimiento dentro y fuera del país. Las funciones principales se refieren a la organización de las rutinas de trabajo de la red privilegiando la calidad académica de los trabajos y el impacto y difusión de los mismos.  Asimismo, se trata de un esquema abierto, del que pueden participar centros de investigación de Argentina con capacidad y experiencia para contribuir en los diferentes temas de la agenda de este año
¿Cuáles son las prioridades de Argentina para este año?
Cabe agregar que Argentina ha elegido tres temas prioritarios para la próxima Cumbre del G20 que se trasladan por tanto al foco de atención del T20: el futuro del trabajo y la educación en la era digital, cambio climático e infraestructura, y seguridad alimentaria y agricultura sostenible. En  mi opinión, la selección es interesante porque amalgama en los tres casos cuestiones que tienen particular relevancia para la comunidad global, pero donde precipitan además singularidades propias para la Argentina. Veamos, a manera de ejemplos breves. La revolución digital quizás no se manifiesta aún en nuestro país con la misma intensidad que en otras latitudes, pero ello no es excusa para postergar la necesaria  mejora de la calidad educativa, que debe sumar los nuevos retos que plantean las tecnologías digitales. Similares consideraciones pueden hacerse respecto de la infraestructura. Como es sabido, Argentina exhibe un déficit de infraestructuras en diversos sectores –energía, telecomunicaciones, transporte, etcétera–. El país tiene entonces la oportunidad que las nuevos proyectos atiendan a las exigencias de mitigación y adaptación que plantea el cambio climático, además de movilizar los fondos que permitan financiar las inversiones. En este frente, el gobierno ha planteado la solución de los Proyectos de asociación Públicos-Privados. Al respecto hay una amplia experiencia internacional que Argentina puede capitalizar, corregiendo errores y evitando riesgos innecesarios, y asegurar así un uso más eficaz de los recursos.