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Opinión Octubre 18, 2016, 7 26pm

Queremos los mismos derechos

A veinticinco años de la Ley 24.012 que obliga a incorporar el 30 por ciento de cuota de género en las elecciones nacionales, la autora reflexiona sobre la necesidad de llegar a la paridad, como ya lo hace la provincia de Buenos Aires.

Autor: Karina Banfi


Las mujeres no queremos más derechos, sino que queremos los mismos derechos que tienen los hombres a la hora de la toma de decisiones.

El proyecto de reforma electoral propone un conjunto de modificaciones legislativas a fin de mejorar la integridad, transparencia y equidad del sistema electoral argentino, que sea confiable para los ciudadanos, terminando así con viejas prácticas que no hacen más que denostarlo.
 
En este momento resulta una gran oportunidad para buscar la inclusión de más derechos, como la igualdad en las oportunidades para la participación política y ciudadana, conforme a lo que establece la Constitución Nacional desde la reforma constitucional de 1994 que contempla en el artículo 37, "la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios”.
 
Asimismo, tratados con jerarquía constitucional de acuerdo al artículo 75, inciso 22, como la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención para la Eliminación de todas Formas de Discriminación contra la Mujer garantizan el derecho y goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales a las mujeres en igualdad de condiciones con el hombre.
 
Cabe recordar que Argentina fue pionera en el mundo en sancionar una ley de cupo femenino impulsada desde el radicalismo en 1991. La Ley 24.012 estableció que las listas electorales deben estar integradas por al menos un 30% de candidatas mujeres a cargos nacionales.
 
Desde entonces asistimos a un claro incremento de la participación de las mujeres en las instituciones de la democracia que actualmente alcanza el 38% en cargos electivos a nivel nacional. Por lo que esta ley representó un paso necesario y efectivo, pero a 25 años de participación política, es insuficiente.
 
Tenemos que alcanzar la paridad ya que es la única expresión real de la igualdad. A pesar de que contamos con un amplio marco normativo, operativamente no se dan estas condiciones de igualdad, ya que sigue siendo una mayoría amplia de hombres la que decide sobre las candidaturas femeninas al momento de conformar las listas.
 
Las mujeres no queremos más derechos, sino que queremos los mismos derechos que tienen los hombres a la hora de la toma de decisiones. La paridad implica que las listas estén integradas por igual número de hombres y mujeres y que cualquiera de ellos pueda ocupar el primer lugar. Que, además, los candidatos estén ubicados en forma alternada y secuencial. Es decir; uno a uno alternado por género, para garantizar la paridad cualquiera sea el resultado electoral.
 
Con la paridad, las mujeres estaremos en pie de igualdad para influir en la conformación de las listas, de las autoridades legislativas y de toda posición de poder que implique el refrendo legislativo. La paridad es una deuda no solo con las mujeres, sino con la sociedad y con la democracia.
 
En el Congreso de la Nación hoy somos hombres y mujeres quienes compartimos este ideal y lo impulsamos juntos en el marco de la reforma política.
 
El Dictamen de mayoría que se firmó en Plenario de Comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto y Hacienda el 29 de septiembre introduce cambios relativos a la paridad de género en el Código Electoral Nacional y La Ley de democratización de la representación política, en cuanto establece que las listas de candidatos a senadores y diputados nacionales, parlamentarios del Mercosur y convencionales constituyentes, deben conformarse con candidatos de diferente género de manera intercalada desde el primer candidato hasta el último suplente, de modo tal que no haya dos del mismo género consecutivos.
 
Además, dispone que si la lista de candidatos no cumpliera con la integración de género mencionada el juez electoral procederá a ordenarla de oficio.
En igual sentido se modifica la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, en cuanto establece que la representación paritaria de género debe ser respetada en las elecciones periódicas de autoridades y organismos partidarios.
 
La paridad nos involucra a todos. Tenemos la posibilidad de ser punta de lanza de una sociedad asimétrica en relación a los espacios de toma de decisiones, donde la mujer aún tiene que demostrar lo doblemente buena que es, lo doblemente meritoria que es en relación a cualquier hombre.
 
En la provincia de Buenos Aires ya se logró la paridad por ley de la Legislatura provincial y se suma a otras varias provincias que cuentan con esta normativa de integración de listas. Ahora tenemos la posibilidad de saldar esta deuda a nivel nacional y alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participación y representación social y política. Es una gran oportunidad y principalmente un gran compromiso.
 
Karina Banfi es Diputada Nacional de la UCR- Cambiemos por la Provincia de Buenos Aires

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