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Opinión Agosto 14, 2019, 3 05pm

Balance de las PASO: la polarización fue un gran error


Autor: María Matilde Ollier


La política argentina no deja de deparar sorpresas. La contundente victoria del Frente de Todos sobre Juntos por el Cambio en las elecciones primarias del domingo resultó inesperada, por la magnitud de la diferencia, para los encuestadores y para los propios protagonistas. Analizar las razones que llevaron a la sociedad a expresarse masivamente a favor de la oposición, requiere mirar dos aspectos sustanciales en todo proceso electoral: la coyuntura económica y el diseño político ideado por las fuerzas en pugna.
La situación económica que atraviesa nuestro país es particularmente crítica. Veamos algunos números: caída del PBI del 2,6 % en 2018 y proyección de 1,7 % para 2019, inflación prevista cerca de 40%, desocupación del primer trimestre 10,1%, incremento de la pobreza que llega a 35%, caída del poder de compra de los salarios que, en 2018, retrocedieron 11,5%, y por último un dato de vital importancia para la economía y el ahorro: el dólar pasó de $18,98 en diciembre de 2017 a $46,59 el 9 de agosto pasado. Los números muestran que el ajuste macroeconómico realizado por el Gobierno, luego de abandonar el “gradualismo”, fue enorme, impactando esencialmente en los sectores de ingresos fijos, la clase media y media baja y las franjas más pobres de la sociedad.
Frente a esta realidad uno podría concluir que los resultados electorales del domingo se vinculan exclusivamente a la situación económica y, una vez más, parafraseando a James Carville, estratega de campaña de Bill Clinton, en 1992, afirmar, “the economy, stupid”. Sin embargo, si escrutamos con más atención los resultados vemos que, si bien la marcha de la economía ha sido un factor determinante a la hora de consolidar el voto opositor, no ha sido la única causante de la derrota electoral del oficialismo.
Comparando los resultados logrados por Cambiemos en las PASO de 2015 con los registrados por Juntos por el Cambio en 2019, observamos que el porcentaje obtenido en 2019 es 3,05% más alto que el de 2015, mientras la misma comparación entre Unidad Ciudadana y el Frente de Todos reconoce un incremento de 10,78%, es decir oficialismo y oposición mejoraron sus porcentajes en la última elección, aunque en diferentes proporciones.
Ambos datos llevan a pensar que la estrategia de polarización diseñada por el oficialismo para enfrentar al peronismo fue equivocada. Veamos. En las PASO 2015, UNA, el frente de Sergio Massa y José Manuel De la Sota obtuvo 20,57% de los votos. En tanto, el domingo pasado, Consenso Federal de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey apenas alcanzó 8,23 %, una caída de más de 12 puntos para la tercera fuerza que perdió 2.642.390 votos.
En consecuencia, la estrategia de polarización absoluta llevada adelante por el oficialismo tenía un flanco débil, pues es bastante probable que en un contexto de crisis socioeconómica, la polarización beneficie a la oposición. A su vez, la decisión del kirchnerismo de incorporar a Sergio Massa y conformar un acuerdo amplio con los gobernadores del PJ, bloqueando la aparición de una tercera alternativa, parece haber sido el camino adecuado para vencer al oficialismo.
La clave de la victoria del Frente de Todos sumó el aprovechamiento de la crisis económica y la absorción de los votantes de una eventual tercera opción. Asistimos a una nueva singularidad de la política argentina: el oficialismo ha sido víctima de su propia estrategia de polarización.
Sin embargo, el análisis es incompleto si no evaluamos cuál será el impacto de la elección en la gestión del gobierno y en cómo se desarrollará la disputa política hasta octubre. El oficialismo quedó debilitado, al perder en todas las provincias, excepto Córdoba y CABA, siendo tal vez la derrota de María Eugenia Vidal, la más dolorosa por tratarse de la dirigente mejor valorada en las encuestas y en la provincia con mayor peso electoral del país.
Pero además, se abre un interrogante sobre el comportamiento de los mercados (mientras escribo la nota el dólar cotiza a $60) y la reacción del gobierno ante un eventual ataque contra el peso. Al mismo tiempo surgen expectativas acerca de la conducta que asumirá el kirchnerismo frente a una eventual corrida cambiaria de imprevisibles consecuencias.
Quizás haya llegado el momento de llevar tranquilidad a la sociedad asumiendo un compromiso conjunto, oficialismo y opositores, sobre cómo afrontar los desafíos que se presenten desde aquí hasta las elecciones presidenciales, pensando más en el bienestar de los ciudadanos que en sacar ventajas electorales.
Una vez más emergen las paradojas de la política argentina: una elección en la que no elegimos nada, ya que todos los partidos llevaban candidaturas únicas, nos vuelve a poner al borde de una nueva crisis. Esperemos que la dirigencia esté a la altura de sus responsabilidades.
 
Publicado en Clarín el 13 de agosto de 2019.
Link https://www.clarin.com/opinion/balance-paso-polarizacion-gran-error_0_Oeab_imkP.html
 

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