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Opinión Julio 17, 2019, 4 54pm

Raúl Alfonsín y la vigencia de la Ley 1420


Autor: Juan Francisco Nosiglia


Se cumplieron la semana pasada 135 años de la sanción de la ley 1420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria. El 8 de julio de 1884, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca y luego de intensos debates que cruzaron a toda la generación del 80’, se promulgó la ley que estructuraría el sistema de Educación Pública Nacional. La obligatoriedad suponía la existencia de la escuela pública al alcance de todos los niños de 6 a 14 años. Su laicidad convirtió la educación religiosa en carácter opativo. Su universalidad  alcanzó a hombres y mujeres.
La implementación de la Ley de educación común tuvo un impacto importantísimo en el desarrollo y progreso de la sociedad; aumentó la escolaridad por su carácter obligatorio y gratuito, logrando así que la educación llegara a todos los sectores de la sociedad. Bajó los índices de analfabetismo y contribuyó a mejorar el acceso a la cultura.
En un discurso de 2006 sobre la ley de educación, en la Cámara de Diputados de la Nación, el Dr. Raúl Alfonsín expresó: “Una instrucción pública multitudinaria, generosa, igualadora y oportuna fue el resultado de aquellos impulsos progresistas, democráticos, que se plasmaron en la ley 1420 de Enseñanza Común, Gratuita, Obligatoria y Laica y posteriormente en la Reforma Universitaria.
Respetables y fundadas objeciones se realizaban contra ese amplio e influyente modelo educativo de nuestra historia. El cosmopolitismo de sus contenidos culturales, el propósito de insertar a la Argentina en un esquema mundial de división de roles productivos que no nos fue a la postre favorable, fueron polémicas válidas.
Sin embargo, con aciertos y errores, excesos y defectos, aquella educación fue hija de la Constitución y madre de la prosperidad. La misma secuencia, con los contenidos y valores de la contemporaneidad constituían la tarea que teníamos que abordar cuando la recuperación democrática".
Las palabras de Raúl Alfonsín sobre el significado histórico de la ley 1420 se redimensionan y nos señalan el camino para que la educación vuelva a convertirse en la principal política de desarrollo ocupando un lugar central en el debate público. El desarrollo de todas las sociedades depende de la calidad de su educación y de la posibilidad de garantizar un proyecto de vida a todas las personas. La educación es considerada, en cualquier país del mundo, uno de los pilares fundamentales para el progreso social.
En la Argentina de hoy volver a hacer de la Educación una prioridad, debiera ser una política de estado. Transformar el sistema educativo para dar respuestas a los desafíos del siglo XXI, rediseñar y repensar el sistema y los procesos de enseñanza y aprendizaje para que la educación vuelva a convertirse en una herramienta que garantice progreso e igualdad son de los desafíos más importantes para los próximos años. La 1420 es la guía.

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