Opinión | Marzo 21, 2019, 9 25am

Hacia una sociedad sin racismo



Autor: Claudio Presman


El día 21 de marzo las Naciones Unidas proclamaron el Día Internacional Contra la Eliminación de la Discriminación Racial. El amplio y ambicioso (y casi utópico) objetivo de “eliminación” de estas prácticas, incluye también acciones de respeto, unidad e inclusión que prevengan todas las formas de discriminación.
De esta forma, y al establecer o pretender llegar al gran fin de erradicación de todas las formas de racismo, se nos presentan caminos y acciones específicas (ya no tan utópicas) para concretarlo. En primer lugar entendemos que el pilar de todo cambio es la voluntad de lograr una trasformación cultural. Para ello, la aceptación del otro diferente, no debe ser visto como un “raro” sino como un igual enriquece a una sociedad cada vez más compleja, múltiple e interactiva. En segundo lugar, el fenómeno del racismo presenta variables formales o materiales en su naturaleza. Por lo tanto, las políticas públicas encaminadas para su erradicación, deberían contemplar las múltiples facetas y aristas de acción. Entre ellas podemos nombrar: la eliminación de barreras reglamentarias y administrativas, una adecuación normativa que presente herramientas efectivas de acción, con procedimientos céleres en la resolución de la afectación de derechos o disputas. Contemplar la ampliación y reconocimiento de nuevos derechos y por sobre todo un trabajo mancomunado con todos los actores de la sociedad civil, para erradicar cargas valorativas, peyorativas o despectivas. Es decir, eliminar los prejuicios y los estereotipos.
Desde una concepción antropológica, la discriminación racial es un ejercicio cognoscitivo y social que se centra en la demarcación muy fuerte entre grupos humanos, lo que carga de valoraciones, comportamientos jerarquizados y de desigualdad hacia ciertos grupos sociales. Una acción pública en sentido contrario a ello, debería ser claramente, entonces, el derribo de esas barreras, en algunos casos formales, que se encuentran conformadas de imaginarios que deben de construirse.
Nuestro país es signatario de la Convención Internacional sobre eliminación de todas las formas de discriminación racial, que integra de nuestro plexo normativo por la ley 17.722. Allí se brega por el compromiso a encaminar políticas tendientes a eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a promover el entendimiento entre las razas. En el texto, los estados se comprometen a no fomentar, defender o apoyar la no discriminación racial practicada por cualquier persona u organización; debiendo para ello tomar medidas efectivas. Como también para enmendar, derogar o anular las leyes y las disposiciones reglamentarias que tengan como consecuencia crear la discriminación racial o perpetuarla donde ya exista. Nuestro país está firmemente decidido a  prohibir y cesar, por todos los medios la discriminación racial practicada por personas, grupos u organizaciones y en consecuencia a estimular la integración intercultural y a desalentar toda división racial.
Esto lo demuestran décadas de convivencia y aprendizaje democrático, donde rechazamos en conjunto cualquier manifestación que se inspire en ideas o teorías basadas en la superioridad de una raza o de un grupo de personas de un determinado color u origen étnico, o que pretendan justificar o promover el odio racial, cualquiera que sea su forma. No obstante ello, persisten manifestaciones de odio o intolerancia racial minoritarias y que se expresan hoy principalmente a través de las redes electrónicas de comunicación.
La lucha contra el racismo es uno de los desafíos del INADI que nos lleva a la implementación de políticas públicas inclusivas y de respeto a toda la población. Por ello, entendemos que ante una vida social más interactiva e interconectada, es posible fomentar una cultura de la integración, de diálogo y de enriquecimiento cultural mutuo, incluso en medios virtuales. Decíamos que el valor del cambio cultural y educativo conlleva esfuerzos y la ruptura de barreras en la concepción de un “otro”.  Es allí, en la aceptación de la riqueza de la variedad y multiplicidad, donde se produce un mutuo enriquecimiento.
La convivencia de culturas, expresiones artísticas o sociales a través del encuentro y la sensibilización hará de nuestra sociedad un lugar en que se afiance y fortalezca la variedad multirracial, religiosa y cultural que nos forma. El INADI trabaja cada día en políticas públicas para promover la no discriminación, garantizar el valor de la diversidad y favorecer el pluralismo y la integración social, con la intención de no resignar nuestro principal objetivo a largo plazo: la construcción de una sociedad libre de racismo y discriminación.
Publicado en Telam el 20 de marzo de 2019.
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