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Opinión Febrero 08, 2019, 10 04am

Ante la grieta


Autor: Luis Tonelli


Que el país este dividido en tercios electorales lo cantan todas las encuestas. Pero, el primer detalle que hay que atender es que, al revés de lo que interpretan en el Gobierno, no son tercios por la positiva. Se trata de una configuración por la negativa: un tercio está en contra de Macri; un tercio en contra de Cristina; y un tercio en contra de ambos.
De allí que suceda, desde hace tiempo, lo que ahora comienza a ser vox populi: la elección la decide la intensidad del rechazo. De allí que cualquier candidato competitivo que pase al ballotage le gane a cualquiera de los extremos. Ese afortunado, juntará los “antis” propios, más los antis cuyo candidato se quedó afuera, y se alzará así con el triunfo. La misma mecánica que la elección presidencial del 2003, en la que cualquier candidato que iba al ballotage contra Carlos Menem, lo hubiera vencido (a pesar de haber ganado en la primer vuelta).
Esto que parece tan beneficioso para el centro, en realidad, conspira en su contra. “Cualquiera” es cualquiera. O sea, si él candidato que pasa, gana (y lo pongo en masculino, porque hasta el momento son todos hombres) entonces todos en el centro se ven con posibilidades de ganar y nadie se resigna a dar un paso al costado. Un centro atestado de candidatos es pasaporte a la cacofonía política. Y la falta de claridad en el mensaje -aunque sea, un mensaje meramente personal, como se estila ahora- conspira contra la emergencia de un referente.  El acto del peronismo de centro en Mar del Plata fue implacable. ¿Salió un líder de allí?. No. ¿Se destacó alguno en particular?. No. ¿Quedó algún mensaje poderoso instalado desde ese sector? No.
Ciertamente, el centro por definición, es indefinido. Aún asi, es vencedor -en general- cuando siendo la primera minoría, un sistema electoral mayoritario sin segunda vuelta le da el triunfo. Pero cuando tenemos un sistema con ballotag y polarizado -y el de la Grieta, vaya si lo es- ser el promedio de lo bueno de cada extremo suma al centro en la intrascendencia. Ante la Grieta, lo único que importa no es lo bueno de cada extremo, sino el odio contra el otro polo.
Por otra parte, este “centro” ante la Grieta vernácula no es neutral. Se presenta como peronismo no K. Y todos sus candidatos, de algún u otro modo, protagonizaron la vida política desde que se desmoronó la experiencia de la ALIANZA en el 2001. De alguna manera, la elección de este 2019 es para ellos, una interna con el kirchnerismo. Pero eso le quita capacidad al centro de lo que debería ser su mayor activo: la atracción de independientes. ¿Cómo “lo mismo”, puede reemplazar a CAMBIEMOS, en la idea del CAMBIO?. ¿Cómo lo que está en contra de la que gobernó en esa época puede hacer volver al país a los años dorados de la década ganada?. Todos los artilugios el marketing, de la táctica electoral, del situacionismo estratégico, así no funcionan -y nadie puede sorprenderse de ello-.
El macrismo juega con fuego, y exhibe su mayor y mejor audacia: la electoralista. La misma que en el 2015, rechazó sumar a Sergio Massa. La misma que, si no fuera por la tozudez Ernesto Sanz de armar un Gualeguaychú para colocar a toda la U.C.R. encolumnada en CAMBIEMOS, hubiera preferido alianzas personales y ad hoc. Así, Mauricio Macri, Marcos Peña y Durán Barba juegan al Chicken Game con todos nosotros. Nos colocan frente a un mal mayor, y tenemos que finalmente estar con ellos o con lo otro.
Le pasó a los bonaerenses de CAMBIEMOS quienes coquetearon con la idea de salvar la ropa (entre otras cosas) y desdoblar las elecciones.
La mala imagen de Macri en la provincia clave, succiona a María Eugenia Vidal y la podría hacer perder frente a, por ejemplo, Axel Kiciloff. Pero, sin embargo, ella traccionaría votos claves que necesita imperiosamente el Presidente para intentar lograr la reelección -aunque Vidal pierda-. Lo mismo le sucedió a Graciela Fernández Meijide, quien perdió en 1999 frente a Ruckauf -que fue llevado como candidato a gobernador tanto en la lista de Duhalde Presidente (que sacó 150.000 votos menos que la de la ALIANZA para gobernador) como la de Cavallo Presidente (que le aportó a Ruckauf 800.000 votos decisivos). Pero gracias también a la tracción de Fernández Meijide en la Provincia de Buenos Aires, Fernando de la Rua fue presidente.
Algunos dicen que Vidal esta vez no contaría con Aníbal Fernández enfrente para lograr un corte de boleta a su favor como dicen que pasó en el 2015. En realidad, Aníbal retuvo casi todos los votos, pero Vidal, obtuvo en la general más de un millón de votos que había obtenido en la PASO, gracias a movilizar votantes que no habían ido a votar en la previa. Lo que está ahora en duda es precisamente es que se de ese entusiasmo electoral.
¿Pero qué podía hacer Vidal frente a la negativa de Macri de desdoblar? ¿Romper con CAMBIEMOS?. Impensable. Ahora algunos hasta hablan de que ella no iría de candidata si es para perder seguro. Imposible. El ejemplo de Chacho Alvarez, es aleccionador. Preferible correr el riesgo de hundirse con el barco que abandonarlo prematuramente para nunca más poder volver para navegar.
Publicado en www.7miradas.com el 6 de febrero de 2019.
Link http://7miradas.com/ante-la-grieta/

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